Una dulce venganza

Por: Luis Villegas Montes

Una Dulce Venganza es la más reciente novela de Jonas Jonasson.[1]

Como en sus otras novelas,[2] Jonasson hace alarde de una extraordinaria y desbordada imaginación. Otra vez, nos cuenta una enrevesada historia que, no por ello, deja de ser consistente en su trama y bastante coherente en su contenido, además de, ¡cómo no!, divertida y en ocasiones hasta hilarante. De ese tono jocoso, dice Guillermo Lorén que es: <<alegre, tierno y humorístico>>,[3] un sentimiento que puede <<animar incluso los años pandémicos más preocupantes, como este>>.[4] Y es verdad.

Por sus páginas desfilan un curandero masái, Ole Mbatian, quien vive en Kenia; un galerista de arte, Victor Svensson, que vive en Estocolmo; un adolescente, Kevin, el hijo no deseado de Victor, fruto de un desliz con una prostituta negra muerta de SIDA; Jenny, la exesposa de Victor; Hugo Hamlin, cuyas andanzas le dan pie al título de la novela; y un montón de otros personajes necesarios para darle color, sabor, sustancia y sentido a la narración en su conjunto y que nos lleva en volandas del África subsahariana a la península escandinava, deteniéndose a ratos —cuando las peripecias de los personajes lo reclaman— en Madrid, Ámsterdam o Nueva York.

No obstante, tras una alocada historia discurre, como telón de fondo —una especie de canvas colorido, de trazos magníficos, repleto de imágenes dulces, luminosas, esperanzadoras—, una biografía vívida y muy real, la de la pintora sudafricana Irma Stein. Su obra constituye uno de los ejes que articula la narración pues la descripción de su pintura (algunas de sus características) vertebra o detona motivaciones, diálogos y acontecimientos.

En resumen, la novela cuenta la historia <<de un trepa ambicioso y sin escrúpulos. Una galería de arte de postín. Dos jóvenes con ansias de justicia. Humor a raudales y malicia concentrada>>.[5] Pero que sea el propio Jonas Jonasson quien nos cuente la intención detrás de esa aparentemente disparatada novela, [en ella]: quería transmitir su <<preocupación por el futuro de la libertad artística y de la libertad de expresión, y no solo en dictaduras como en China, sino en algunas consideradas democracias como Polonia, Hungría o Brasil, e incluso en los EEUU de Trump>>.[6]

Como debe ser en tiempos de pandemia, los eventos virtuales superan el número de aquellos de tipo presencial; sin embargo, merced a dicha circunstancia, el autor sueco le dirige unas palabras a su público de habla hispana. Jonas Jonasson (https://www.facebook.com/watch/?v=541521916814481), de viva voz, nos recomienda a este que no duda en llamar <<su nuevo bebé, recién nacido>> mientras lo besa y no tan veladamente promete una nueva novela que, esta vez sí, irá por el mundo a presentar en persona. Que así sea.

Por lo pronto, lea usted Una Dulce Venganza y dese la oportunidad de olvidar por unos minutos —en la ocurrente vorágine de sus páginas— esta ominosa quietud pospandemia e incluso, ¿por qué no?, atreverse a esbozar una sonrisa si se siente incapaz de la franca carcajada.

Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que gentilmente me publican, en Facebook o también en mi blog: http://unareflexionpersonal.wordpress.com/

 

Luis Villegas Montes. 

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com 

Comentarios