Vienen días de furia.

Por: Manuel Narváez Narváez
Email; narvaez,manuel.arturo@gmail.com
Desesperados por no poder crecer en las preferencias electorales, AMLO, MORENA y Corral despliegan juntos, pero no revueltos, la peor campaña negra en la historia del estado.
La tragedia del metro en la CDMX retrató de cuerpo entero al presidente y a su partido. Como la del Aeroshow marcó a MAQ en Chihuahua.
Típico de los autoritarios, ni López Obrador ni Javicó aceptarán que no repuntan. LO cierto es que lo sucedido la CDMX les costó al menos 11 puntos porcentuales en las preferencias electorales.
El golpe de realidad les caerá a más tardar el lunes de junio; palabra de honor como dice la canción de Luis Miguel.
La estratagema consiste en intensificar el desprestigio contra la candidata puntera Maru Campos, utilizando al Alfredo Lozoya como ariete, para allanarle el camino a Juan Carlos Loera.
La campaña de golpeteo que inició hace meses y no ha podido frenar el avance de la alcaldesa capitalina con licencia, va a ser más fuerte en los medios controlados por el gobierno del estado, a través de personeros a sueldo que fungen como funcionarios estatales.
La campaña por tierra incluye intimidación y hostigamiento a las brigadas de los candidatos de la coalición PAN-PRI-PRD, por medio de algunos agentes viales y agentes de las agencias estatales de seguridad en las principales ciudades.
Resalta que el grueso de agentes se han negado a seguir instrucciones, por el contrario, están felices porque “Javier ya se larga en tres meses”, confiaron agentes destacamentados en Juárez.
En ciertas regiones del estado, la tarea de inhibición del voto estaría en manos de grupos criminales afines al palacio de cantera. Esos rumores se han esparcido en la zona oeste de la entidad.
Igualmente se ha filtrado que no solo es la secretaría de desarrollo social estatal desde donde se distribuyen apoyos (despensas) para los contras del PAN, sino también desde el multicolor DIF, que coordina, se asegura, las brigadas de arcoíris para torpedear a Campos Galván.
En los centros urbanos más importantes como Juárez, Chihuahua y Guachochi, muy particularmente en las colonias populares de la periferia, se han detectado personas con percha y acento del centro del país, en vehículos de gran cilindrada y capacidad, entregando bicicletas, enseres para el hogar, así como sobres amarillos a colonos donde llegan los programas sociales del gobierno federal.
A diferencia de elecciones anteriores, en esta ocasión, la alianza de facto entre López Obrador y Corral Jurado, ha adelantado las estrategias del reparto de estímulos electorales para emparejarlo con la campaña de inhibición del voto, porque el esperado cruce de preferencias electorales entre el candidato Loera y la candidata Campos, no se ha dado.
Es muy claro que el odio que Andrés Manuel siente por Chihuahua, al que despojó no solo del agua, sino también de los recursos para combatir la inseguridad, para dar mantenimiento a carreteras y vialidades, dotar de medicamentos en el sector salud y mantener las estancias infantiles; es una cuestión personal la de arrebatar a cualquier costó la decisión libre de los chihuahuenses.
De Javier sabemos de su desprecio por la lealtad y la amargura que lo acompaña aun en los múltiples cargos públicos a costa del PAN, que lo convirtieron en uno de los políticos multimillonarios del estado, y que delira por impedir que María Eugenia Campos sea la primera gobernadora.
Esta elección, a diferencia de la de 1986, nos jugamos la libertad, y esta se conquista. No se trata de ser valientes, sino de no ser vencidos por el miedo.
Es cuanto.

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