“Pregúntele de la Línea 12 al presidente y al jefe de gobierno”: supervisor

La Crónica de hoy
Por Daniel Blancas Madrigal

El ingeniero Fernando Amezcua Ordaz fue el responsable de supervisar la obra civil del tramo elevado, en el cual se incluye la parte siniestrada en días pasados. Pide empezar por la cabeza y de pedirle cuentas a todos los involucrados.

“Pregúntenle a los constructores, al presidente de la República y al Jefe de Gobierno de aquel entonces porque inauguraron así la obra, si estuvo mal hecha y había muchas anomalías”, señaló a Crónica Fernando Amezcua Ordaz, quien estuvo a cargo de supervisar la obra civil en el tramo elevado de la Línea 12.

Por primera vez en todos estos años, expresa ante un medio de comunicación su sentir. Parece incómodo, pero se atreve…

Durante la etapa de construcción, él era la cabeza de la empresa Ingeniería, Asesoría y Consultoría S.A. de C.V (IACSA), con la cual se firmó un contrato el 26 de febrero de 2009 para supervisar la obra civil en su tramo A: desde la estación Tláhuac hasta Culhuacán-Atlalilco, es decir: la parte elevada. Bajo su responsabilidad estuvo el segmento Olivos-Tezonco, donde la semana pasada ocurrió la tragedia.

El monto contractual de arranque fue de 175 millones de pesos. Sin embargo, al final se incrementó casi en un 40 por ciento al pasar a 240 millones de pesos. Fue compartido con Empresa de Estudios Económicos y de Ingeniería, S.A. de CV (EINSA), la cual también debía supervisar el mismo recorrido, mientras la compañía Lumbreras y Túneles (LYTSA) se enfocó a la sección entre las estaciones Atlalilco y Mixcoac.

“No puedo opinar nada. No tengo información ni recuerdo nada”, dijo al principio de la charla Amezcua Ordaz; luego aceptó seguir la plática, con una condición: “No vaya a poner nada que yo no diga”.

Por esa razón, este reportero transcribe de manera íntegra y sin edición, el diálogo con el supervisor.

-Usted era la cabeza de IACSA, que supervisó ese tramo -se le comentó.

-Que conteste entonces IACSA, yo tengo ocho años retirado de ahí.

-¿No le duele acaso lo que pasó?

-No tengo nada que ver en eso…

-¿No le duele como persona o como profesionista?

-Como persona sí me duele.

-¿Estaría dispuesto a declarar?

-Si me llegaran a llamar, hablaría. Cuando me pregunten cuestiones técnicas de la línea, si está en mis manos, responderé. Yo, que trabajé ahí, no sé todavía cuál es el motivo de lo que sucedió. Tengo 9 años fuera de la línea 12. El día que me llamen, acudiré. No tengo por qué ocultar mi profesión y trabajo.

-¿Su conciencia está tranquila?

-Totalmente, me dediqué a hacer la supervisión de la obra civil en ese tramo y ya.

-¿Qué mensaje le mandaría a las familias, a los deudos?

-No tengo ninguna relación con ellos. A todo mundo le pesa y le duele lo que sucedió, a mí también. Fue muy triste, muy difícil, pero no soy el responsable de lo que pasó, al menos hasta que se investigue de manera oficial.

-¿Quién es entonces el responsable?

-Pregúntale a los peritos lo que están revisando.

-¿Se arrepiente de algo?

-No tengo por qué arrepentirme. No me siento culpable.

-¿Por qué dice con tanta seguridad que no tiene ninguna responsabilidad?

-No puedo seguir respondiendo.

-La línea 12 ha tenido un largo historial de vicios e irregularidades…

-Fui sólo una persona de las aproximadamente 70 que trabajamos con el gobierno. Me dieron de baja de IACSA hace 8, 9 años, ellos también deben hablar: había más de 70 personas de ellos en el metro, y 50 eran ingenieros.

-Pero usted era la cabeza…

-Sí, yo estaba al frente de la supervisión de la línea elevada, y de talleres. No sólo del tramo que se cayó.

-Usted se reunía con las autoridades, con los diputados cuando se abrió una investigación por los daños…

-Cuando me preguntaron en la Cámara de Diputados qué sabía de los daños en vías y trenes, les dije que no había supervisado ese tema ni había autorizado compras. A Jorge Gaviño (entonces presidente de la Comisión Especial para investigar la línea, en la Asamblea de Representantas del Distrito Federal) le dije que no tenía nada que declarar, porque en ese momento los daños estaban enfocados a las vías.

-Pero lo que pasó ahora sí está relacionado con la obra civil, sí está dentro de su competencia…

-Si sucede algún accidente en obra, hay que esperar un veredicto, un dictamen. Y yo lo voy a esperar.

-En sus días de reflexión no se ha preguntado ¿por qué una obra que fue presumida, que fue presentada con bombo y platillo, ha sido un desastre?

-No hay aún un dictamen. Los daños que hayan sido, no son todos de mi competencia.

-¿Algunos sí?

-Ahora no te puedo contestar. Cuando den el dictamen se dirá si tengo responsabilidad. Había en el metro alrededor de 400 ingenieros.

-Muchos profesionistas, muchas constructoras, ingenieros supuestamente especializados y vea lo que pasó. Terminó todo en la tristeza de cientos de familias…

-Tengo 46 años de experiencia, toda la vida he construido y supervisado obras. Y gracias a Dios nunca he tenido un problema…

-¿El de la línea 12 es el único?

-No tengo problema ahorita.

-¿No tiene problemas con una obra tan anómala? Usted la supervisó…

-Pregúntenle también a los constructores, a los concesionarios, pregúntenle al presidente de la República y al Jefe de Gobierno de aquel entonces, a todo el mundo, ¿por qué inauguraron así la obra, si estuvo mal hecha y había muchas anomalías? Eso es lo correcto.

-¿Duda que la obra haya estado mal construida?

-Cuando compras un mueble y dentro de 10 años le empiezan a rechinar las bisagras, tienes que buscar a los responsables de fondo, que se empiece por la cabeza y de ahí que hablen en cascada todas las personas que se consideren necesarias. Si alguien afirma que la obra estuvo mal, debe demostrarlo.

-¿Más demostración que la muerte?

-Ponle lo que quieras.

-A la luz del dolor de las familias, ¿cómo se pueden pedir pruebas?

-Entonces que se investigue a todos los involucrados. Ya no voy a hablar más….

El consorcio constructor estuvo conformado por ICA, Alstom y Carso. Y en el momento de la inauguración, el presidente de la República era Felipe Calderón Hinojosa, y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México: Marcelo Ebrard, canciller en el actual gobierno federal.

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