Se les pela Maru

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
A partir de hoy quedan exactamente 34 días para conocer a la o el próximo gobernador de Chihuahua.
A estas alturas de las campañas electorales, ya incluidas las de alcaldes, síndicos y diputados locales; la mayoría de los electores tiene claro por quién votará, en tanto que un porcentaje cercano al 12% se mantiene en la indefinición.
Las radiografías del momento muestran que la candidata del PAN, Maru Campos, sigue al frente de las preferencias. Así lo detallan prácticamente todas las empresas encuestadoras. Unas le dan casi tres puntos de ventaja y otras hasta 11 puntos porcentuales, sobre su rival más cercano, el morenista Juan Carlos Loera.
Para la alcaldesa con licencia el camino por la candidatura interna y ya en la constitucional, ha sido más duro que escalar el monte Everest. Los enemigos, que no adversarios internos, sucumbieron pese a la andanada de ataques y descalificaciones que orquestaron en su contra.
En los más de treinta días que ha recorrido el estado, Campos Galván ha sorteado el fuego descarado y el abuso de poder del primer misógino de Chihuahua, Javier Corral Jurado.
Pero más que debilitarla, la sucia campaña diseñada desde y por palacio de gobierno, se ha estrellado con la aceptación que ha tenido María Eugenia y la consolidación de su candidatura.
Por su parte, Juan Carlos Loera ha realizado una campaña intensa, particularmente en zonas donde el padrón de beneficiarios de los programas sociales del gobierno federal es más abultado. Tampoco se le puede desdeñar que ha recorrido sectores populares y de gran marginación.
Aunque en un principio el candidato de Morena optó por los ataques personales a la candidata panista, en las dos últimas semanas ha privilegiado la campaña por tierra y contacto directo con los electores.
Si bien no es su culpa que el gobernador del estado odie y le tenga envidia a Maru Campos, ciertamente el beneficiario directo de esa campaña sucia es Loera de la Rosa, sin lugar a dudas.
Sea como sea, Juan Carlos se mantiene en un porcentaje competitivo que oscila entre el 28 y el 33% de las preferencias electorales, según todas las muestras de las encuestadoras.
De los war rooms se ha filtrado que las dos últimas semanas de campaña la guerra sucia se va a intensificar. Hasta ahora se conoce que la campaña negra se va a concentrar en Chihuahua capital, Juárez. Parral, Cuauhtémoc y municipios de la sierra.
Se sabe que, de no repuntar la campaña de Loera y Marco Quezada para el 15 de mayo, van a tapizar con pasquines y pintas en contra den Maru Campos y Marco Bonilla, las colonias populares de ciudades grandes y comunidades rurales. “Es la especialidad del Quezada Team y de los mapaches ancestrales del PRI que ahora operan para Morena”, aseguran viejos zorros de esos menesteres.
El problema de esas campañas de lodo orquestadas en los mejores tiempos del ex partidazo, es que pueden provocar un efecto boomerang, porque en los muestreos realizados por las casas encuestadoras resalta un dato muy importante que no se ha dado a conocer.
El rechazo hacia Morena es por lo que representan, es decir, por el camino que ha tomado AMLO hacia el autoritarismo y la sumisión de la 4T a los designios del presidente de México.
Más del 60% de los chihuahuenses rechazan un gobierno supeditado a López Obrador, peor aún, le asusta que con Morena gobernando Chihuahua se vayan a perder las libertades.
Falta poco, y la decisión final se simplifica a: Libertad o comunismo. Así de simple
Es cuanto

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