Turistear por Chihuahua

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
Mientras que el semáforo epidemiológico se ha convertido en una chunga, porque el ganso inmaculado dice verde, el rorro Gatell naranja y la más de diva de las personalidades del estado, amarillo, este escribidor obsequia una idea turística.
Por esta semana santa que ando perdona vidas como aquel que purifica a los infieles de la moral con aguas del Grijalva, comparto algunas sugerencias a la próxima gobernadora, o gobernador, para que le pongan duro al camello.
Es un hecho, dado los descoordinados criterios para encarar con profesionalismo, objetividad y honestidad los contagios que regresan una y otra vez como boomerang, y las muertes que se acumulan para mantenernos en el tercer lugar mundial de la terrorífica lista; que la normalidad para los chihuahuenses se va a llevar, al menos, otros 6 meses.
En breve, casi tres millones de electores acudiremos a las urnas (6 de junio) para entregar el presente y futuro mediato, ya sea a Maru Campos o a Juan Carlos Loera, los otros van de relleno a ver que pepenan o qué tan infieles de la democracia son, como el padrino de Parral.
Las campañas políticas están diseñadas para hacer lucir a la o el candidato. Dibujan a un ser propio de historietas o de churronovelas cuya protagonista o protagonisto es el top dog, la o el maclein, o de plano la malvada o el ogt.
Las propuestas de las y los candidatos provienen de las percepciones de los “gurús” que las diseñan, no de las necesidades de la población.
Dicho lo anterior, me dejo cae con lo que traigo en mi ronco pecho, que no es bodega.
P.D. (1) Aclaro que no estiro nuevo hilo negro.
Harto conocido es que el estado tiene una rica historia y cultura. Si bien, su gastronomía no es tan amplia y conocida como la de otras regiones del país, justo es decirlo que con lo que tenemos enamoramos al paladar más exigente. De las vocaciones productivas y laborales, los primeros lugares en el medallero del esfuerzo hablan.
Considero se suma importancia la promoción turística y cultural, la que, ciertamente se ha procurado en las últimas administraciones, sí, pero favoreciendo al mismo grupito dominante.
Sabemos que contamos que Chihuahua ofrece para todos los gustos: bosques, montañas, desierto, zona tropical, llano, ríos, riachuelos, cañones, presas, frontera, etc, etc, etc.
El que busque recrearse la pupila con paisajes perrotes, vestigios culturales, ciudades y pueblos con historia precolombina, de la independencia o de la revolución, en Chihuahua lo ha de hallar.
Al que se le antoje conocer relatos, historia y vida de personajes famosos como Gerónimo, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Luis Terrazas, Felipe Ángeles, Pancho Villa, Las Adelitas y hasta Pacualita, por mencionar unos cuantos, en el estado grande se la contamos.
Si lo que quieren es calarse como andamos para seducir al paladar, un buen sotol, tesgüino, tepache, hasta vino hay; asaderos, quesos, carne roja, trucha; chile chilaca, chile colorado, cacahuates, carne seca, carne asada, caldo de abigeo, caldo de oso, tortillas de harina, burritos, barbacoa, menudo y muchos platillos preparados con ingredientes de esta tierra, que la cochinita pibil, el mole poblano o zopes se acalambran por su encanto y sabor.
Grupos étnicos como los rarámuris, guarojíos, tepehuanes, pimas y menonitas soportan con sus raíces los cimientos de un cuarto de millón de metros cuadrados que albergan los hogares de 3.850 millones de chihuahuenses emprendedores y trabajadores.
La clave está en conectar todos esos engranes de desarrollo y explotarlo en beneficio de la mayor parte de la población. Que la derrama económica se desparrame bien y bonito, y no que se la queden unos cuantos gandallas y abusones.
Además, buena falta que hace incorporar otras actividades de alto impacto, que atraiga turismo fuera del estado, a partir de un calendario anual y cronológicamente estratégico, para mantener el interés de gozar de Chihuahua y gasten su dinero en cosas buenas, como en nuestra gente, sus costumbres, tradiciones, productos, mercancías y hospitalidad.
Como la normalización de las actividades productivas y recreativas va a llevar tiempo y el recurso federal no entra en planes de inversión para el desarrollo económico, obliga al próximo gobierno a enfocarse en sortear la crisis financiera que va a recibir del YSQ estatal; y a no valerse de la excusa de que el YSQ federal quitó a la entidad mucha lana para repartirla a lo pendejo.
Maru y Juan Carlos tienen tiempo suficiente para elaborar una propuesta de gran calado en materia de atracción de capitales a través del turismo, pero no con los mismos chícharos de siempre que son los que se quedan con la mayor parte del pastel, sino con raza del estado, personas comunes que le tiene amor a la tierra, a su historia y a su gente.
Quiero ver que ese amor por Chihuahua y por consumir lo local, expresado por políticos locales y ciudadanía en general, en las redes sociales en tiempos de pandemia, se demuestre apostándole a que los locales y los de fuera gasten su dinero recorriendo esta tierra bendita, consumiendo lo que se produce en el estado y apoyando la economía de los chihuahuenses.
El turismo y la gastronomía local es la vía para mejorar los ingresos. Lo demás es demagogia.
P.D. Con gusto los asesoro, y no hay fijón si no me pagan.
Es cuanto.

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