Exposición sobre la codicia: un poco más de todo, por favor

DW actualidad

El ser humano es codicioso: quiere más dinero, más clicks, más zapatos. Una exposición en Stuttgart, la primera de una trilogía, explora esta condición humana.

La Real Academia Española describe la codicia como “afán excesivo” o “deseo vehemente” de “riquezas” o “cosas buenas”. La codicia demanda, exige, quiere más de lo necesario. Mucho más.

En la Iglesia católica la codicia es uno de los siete pecados capitales. En nuestra sociedad actual, el afán de lograr siempre más es visto como una virtud necesaria para defenderse en el mercado laboral o en un partido de fútbol. El ansia insaciable de tener más dinero, prosperidad o bienes es reprobable, pero también es un motor en la dinámica de la economía de mercado.

Las personas desean conocimiento, desarrollo, éxito, pero también amor, reconocimiento y amistad.

La codicia: ¿inmoral o legítima?
“El tema de la codicia es muy ambivalente”, dice a DW Paula Lutum-Lenger, directora de la Casa de la Historia de Baden-Wurtemberg. En la exposición “Gier” (codicia en alemán), la primera de una trilogía, el museo investiga los orígenes y las consecuencias de esta emoción, mostrando 31 historias que tratan este fenómeno.Lo hace a través de 300 obras, entre ellas documentos, objetos, fotos y videos, que datan desde la época colonial hasta la actualidad y están de alguna u otra manera vinculados a la historia del estado federado de Baden-Wurtemberg al suroeste de Alemania.

Las consecuencias de la curiosidad insaciable

Para la directora del museo, el químico Fritz Haber es un buen ejemplo de la ambivalencia de la codicia y de la curiosidad sin límites. Con su descubrimiento de la síntesis del amoniaco, Haber fomentó la producción industrial de alimentos, salvando a gran parte de la población global de las hambrunas. Pero la misma curiosidad que le llevó a este invento, también le llevó a desarrollar gases tóxicos durante la Segunda Guerra Mundial. “Vigilaba personalmente el empleo de este arma de destrucción masiva”, cuenta Lutum-Lenger a DW.

La exposición también tematiza la codicia de la nobleza, que a principios del siglo XIX hacía uso de los bienes de la Iglesia, la avaricia de los colonizadores alemanes en Camerún y los robos del patrimonio judío durante el régimen Nazi. También habla del odio, el antisemitismo y el aniquilamiento de la población judía, que puede ser interpretada como un acto de codicia nacionalista de los Alemanes.

La codicia en los tiempos modernos
Hoy, la codicia se refleja en el consumismo extremo: comprar se ha convertido en un estilo de vida. En una de sus secciones, la exposición trata la fiebre compradora que se evidencia en las rebajas extremas y en la obsesión por zapatillas de deporte de edición limitada.

También tematiza la codicia “moderna” como el deseo de los influencer por conseguir más comentarios y más seguidores en redes sociales o la avaricia de las grandes empresas intentando reducir los costos de producción. Una de las obras – una escultura de una vaca – hace referencia a la decisión de la UE de levantar las cuotas lácteas en 2015, lo que supuso que los productores de leche ganaran menos. A partir de esto la exposición describe cómo la ganadería lechera ha evolucionado a lo largo de los siglos, llegando a producir grandes cantidades mediante métodos cuestionables en nuestros días.

Las emociones como la codicia, el odio y el amor impulsan a las personas, las unen, las separan, construyen sociedades y las destrozan.

La exposición “Gier” se mantendrá hasta el 19 de septiembre de 2021 en la Casa de la Historia en Baden-Wurtemberg. La segunda parte “Hass”, odio en alemán, se inaugurará el 17 de diciembre, si la pandemia lo permite. “Liebe” o amor cerrará la trilogía en el verano boreal de 2022.

Comentarios