“El valor de los cristales de Naica es incluso mayor que el de las pirámides aztecas, egipcias…”

Por Isaac Torres Cruz
La Crónica de hoy

A diferencia de los restos arqueológicos, estas estructuras únicas ubicadas en Chihuahua no se pueden reconstruir, señala el experto Juan Manuel García Ruiz / El sitio puede adecuarse para un turismo responsable, añade.

Los cristales gigantes de la cueva de Naica, en Chihuahua, México, son algo único, el mayor espectáculo de simetría cristalina, señaló en El Colegio Nacional Juan Manuel García Ruiz, profesor investigador de la Universidad de Granada, España, quien impartió la videoconferencia Los cristales gigantes. La formación, crecimiento y conservación.

El científico, que ha estudiado y descendido a la cueva a lo largo de las últimas décadas, añadió que el sitio es el mayor museo donde se evidencia la belleza canónica del cristal. “Este sitio es un tesoro nacional mexicano, al mismo nivel de singularidad e importancia que las pirámides mayas, aztecas o egipcias, incluso más, porque éstas se pueden reconstruir, pero los cristales no. Los cristales tardaron en formarse cientos de miles de años y no se pueden reconstruir, son algo único”.

El científico añade que las estructuras nombradas por los mineros “vigas” alcanzan hasta los 11 metros de longitud y atraviesan la enorme cavidad. “Es un espectáculo alucinante que todos los mexicanos deberían de conocer”. El especialista en cristales explicó que las condiciones para que se desarrollaran estos cristales de yeso ceniciento son muy difíciles de reproducir en la naturaleza, aunque es probable que debajo de la tierra en otras partes del mundo se hayan formado, sin embargo, sólo se conocen las de Naica. El científico añadió que también es muy probable que en otras cuevas cerca de la ubicación de la Cueva de los Cristales Gigantes, descubierta por mineros de Peñoles en el año 2000.

AGUA EN LA CUEVA.

Explicó que los cristales de Naica se formaron en agua y hace alrededor de cuatro décadas estaban sumergidos en agua, puesto que el nivel freático de ésta se encontraba a menos de 120 metros de profundidad. A medida que se explotó la mina se ha extraído el agua; los cristales se formaron a partir del sulfato cálcico que hay en el agua subterránea, del mineral que se llama anihidrita.

Los estudios del investigador han determinado que la velocidad de crecimiento de estos objetos naturales era del orden de 60 micras, es decir el doble del espesor de un cabello cada siglo. Lo que muestra que las grandes vigas de entre uno y once metros de espesor de la cueva de Naica tardaron cientos de miles de años en formarse.

García Ruiz mencionó que se ha mencionado que otros grupos de investigación han hallado indicios de vida microbiana en las cuevas, sin embargo, no han publicado sus estudios ni otra información que pueda analizarse por la comunidad científica.

El científico, que se ha dedicado a estudiar la conservación de los cristales gigantes de Naica, aseguró que se debe y puede hacer visitable esta cueva, además de conservar el sitio como una localidad de interés geológico. “Bajo ningún concepto deben extraerse estos cristales para exponerlos en un museo, deben quedarse en su entorno de formación y se pueden preservar en él.”

La Cueva de los Cristales Gigantes se encuentra a 46 grados y alcanza una humedad del 96 por ciento –la temperatura impide que los visitantes y científicos permanezcan por mucho tiempo en el lugar–, las cuales están próximas a la condensación del agua, lo cual es un problema para la conservación del sitio.

“Se requiere prevenir la condensación del agua en los cristales, llamada temperatura de rocío. Por esa razón Peñoles mantiene la cueva con mayor sequedad”.

El especialista enfatiza la importancia de la conservación del sitio, puesto que extraer los cristales para ponerlos en un museo no es una opción, en un lugar así pierden su sentido. “Su belleza pertenece a su cueva, donde deben preservarse”.

Esta conservación puede llevarse a cabo mediante un turismo adecuado y responsable que adicionalmente genere beneficios para la población de Naica, agregó. Para ello, se requiere de una infraestructura dentro de la cueva, además de un museo exterior donde se explique la singularidad de esta “Capilla Sixtina” de la cristalografía.

El científico sueña incluso con puertos inundados de agua en las cuevas que podrían visitarse con pequeños submarinos, las cuales se podrían localizar en el futuro con cristales en crecimiento, puesto que, recalcó, “Naica está viva”.

La conferencia “Los cristales gigantes. La formación, crecimiento y conservación” fue transmitida por el YouTube de El Colegio Nacional como parte del ciclo Universidades por la Ciencia y puede consultarse en éste canal.

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