Respuesta a los infundios de el Heraldo

Por: Luis Villegas Montes

Con una ignorancia brutal, una falta de oficio criminal y una mala fe que espanta, El Heraldo de Chihuahua publicó en su columna “Ráfagas”, lo siguiente:

“ADELANTADO.- Grave preocupación para las instituciones de justicia, que un Magistrado del propio Tribunal Superior de Chihuahua, anticipe públicamente la suspensión de la audiencia de imputación ¡antes de que el propio Juez resolviera! expresando además vehemente su afinidad hacia a una de las imputadas.

ADELANTADO I.- Flaco favor le hace Luís Villegas Montes al Poder Judicial y a su indispensable imparcialidad y objetividad en la administración de justicia de los ciudadanos”.[1]

En absoluto es grave que haya yo anticipado la existencia de una suspensión de la audiencia de imputación porque esta era información pública desde el sábado. El sábado estaba disponible el resumen del acuerdo por el que el Juzgado de Distrito tácitamente decretaba la suspensión provisional, como se aprecia de la imagen que anexo. Así las cosas, la grave preocupación para las instituciones del Estado, en general, es un trabajo periodístico mediocre, deficiente y parcial. Si el mentecato que escribió la columna hubiera hecho su labor, él también, desde el sábado, lo habría sabido y habría estado en posibilidad de informar a su público lector sin falsedades.

Afirmar que yo me enteré “antes de que el propio Juez resolviera” es estúpido, porque el Juez que decretó la suspensión (un Juez federal) ES DISTINTO DEL JUEZ LOCAL QUE DEBIÓ POSPONER LA AUDIENCIA; y debía hacerlo porque, como lo he repetido hasta el cansancio, el Juez ordinario, en este caso la Jueza, no tenía alternativa y estaba obligada a acatar dicha resolución.

El “flaco favor” se lo hace El Heraldo a la ciudadanía, obligado como está a no difundir mentiras ni falacias, a informar con veracidad, objetividad e imparcialidad y a actuar con profesionalismo. Ese tipo de medios, con ese tipo de ataques, si no dieran risa, darían lástima. Máxime que la suspensión decretada por el Juez federal benefició a quien la promovió, en este caso, María Ávila; al igual que las suspensiones decretadas en el pasado, en amparos promovidos por María Eugenia, beneficiaron al resto de los coacusados. Nada oscuro o irregular existe en la especie, la nota, es una especulación sin fundamento, pergeñada de muy mala leche, que de facto contraría el ejercicio periodístico más elemental.

Por lo que hace a esta defensa, la hago pública por una sola razón: es lamentable que un medio de comunicación que se asume como tal, se haga eco, sin pruebas, de los decires de gentuza como la que integra el Barcelona Team —conchabada con el Gobernador Javier Corral quien, a estas alturas, ya le vale madres quién gane en la contienda por la Gubernatura, con tal de que no sea Maru—, en perjuicio de quienes, día a día, en el seno del Poder Judicial y desde la judicatura, ofrecen su mejor esfuerzo para reivindicar la administración de justicia en el Estado. A esos jueces hago público, desde aquí, mi reconocimiento, admiración y respeto. Ellos sabe que ni siquiera los conozco, menos he hablado con alguno de ellos en torno a este asunto.

En cuanto a Óscar Castrejón, el flamante donadie, no es más asno porque la genética se lo impide. Textualmente declaró: “los defensores de María Eugenia Campos Galván cuentan con tentáculos en el Poder Judicial, quien señaló como posible tentáculo al magistrado Luis Villegas Montes, quien supuso que pudo haber entregado los documentos que acreditan a Jaime Herrera como testigo protegido”;[2] parodiando un poco a Peña Nieto, tal pareciera que, a Castrejón, de todos los chiles embonables, nomás el de uno le queda.

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Luis Villegas Montes.

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