“No hay peor lucha que Lucha Castro”

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
En la primavera de 2004 el PAN aceptó coaligarse con el PRD y con Convergencia (hoy MC), para disputar la gubernatura del estado a José Reyes Baeza.
La exigencia de ir coaligados provino del candidato Javier Corral Jurado, por lo que el Comité Ejecutivo Nacional del PAN tuvo que ceder a las pretensiones del senador con licencia para incorporar a la izquierda radical en su proyecto personal.
Pese a la derrota contundente de 150 mil votos de diferencia en aquel lejano 2004, el panismo de la capital pudo rescatar la alcaldía y dos diputaciones locales de 5 en disputa, la del distrito 19 y la del distrito 17.
Pero rebobinando hacia atrás y llegar a esa elección, antes de integrar los cinco candidatos a diputados, la candidatura a la alcaldía y a la sindicatura, todos los cargos por el municipio de Chihuahua, hubo presiones por parte del candidato a gobernador, para entregar más candidaturas a la izquierda.
Javier impuso a Lucha Castro en el distrito XI, a Paty Borunda por el XVI y a Alma Gómez por la sindicatura. Sin embargo, el senador con licencia (por primera vez en aquel entonces), quería entregar el distrito XIX a Hortensia Aragón, por lo que el suscrito me vi obligado a defender mi candidatura ganada en una contienda interna previamente.
A dos días de registrar ante la autoridad electoral las planillas y las candidaturas a diputados, síndicos y la de gobernador, el aspirante a gobernador me llamó por teléfono, para confirmarme, no sin antes bromear que era la maestra Aragón y no este servidor el candidato, la ratificación del CEN del PAN para contender por el distrito XIX.
Por supuesto que no debía nada a él, ya antes había argumentado la legitimidad de mi candidatura con Manuel Espino y Felipe Calderón, obtenida en un proceso interno legal, legítimo y democrático.
Recuerdo que, durante una reunión de los candidatos de la capital, el entonces candidato por el distrito XVII, Carlos Borruel, se pitorreaba de Lucha Castro, de la que aseguraba no había peor lucha que Lucha Castro, en alusión a su activismo violento dentro del barzón. Fue la primera vez que escuché esa expresión.
Desde luego que conocía muy bien a Lucha, en 1997 ya había vivido en carne propia las prácticas gansteriles de su grupo de choque.
En el desarrollo de una diligencia ordenada por un juez civil, la susodicha irrumpió en un domicilio de la colonia Guadalupe con una turba de 30 personas, al mando de Castro con megáfono en mano, Gabino Gómez y un sujeto de entre los vándalos, cargando un tanque de gas.
En la refriega para impedir la diligencia, cargaron contra los dos policías municipales que acompañaban al actuario para el desahogo de la orden del juzgador; a este servidor le tocaron unos madrazos en la región renal, cortesía de la “activista”, y a Gabino un estate quieto en el pescuezo, como mi respuesta por lo recibido.
Para terminar pronto, tuvo que acudir la policía judicial a disolver la escaramuza y proteger la integridad del actuario, los policías y al representante de la parte actora. En tanto que los reventadores hicieron efectiva las cuotas que cobraban para reventar diligencias judiciales.
Antes de ese vergonzoso episodio, Lucha ya cargaba con una larga estela de denuncias por agresiones a litigantes, actuarios y polimunicipales. Sospechosamente la abogada y representante de organismos civiles de defensa de los derechos humanos (sic) jamás puso un pie en la cárcel, como tampoco su cómplice Gabino Gómez.
Por supuesto que para el 2004 ya sabía perfectamente a que se refería el ex colega diputado con eso de que no hay peor lucha que Lucha Castro.
Rebobinando el video tape hasta estos tiempos, el otra vez candidato a gobernador Javier Corral Jurado, incorporó de nueva cuenta en su campaña a la izquierda radical. De nuevo solicitó licencia como senador para contender, y en esta ocasión (2016) ganó la elección.
A pesar de los antecedentes de violencia en contra del poder judicial de la derechohumanista, Corral impuso a Luz Estela Castro Rodríguez como su representante al frente del consejo de la judicatura estatal.
Ya amarrada en la judicatura, la integrante de “Mujeres de negro”, agrupación civil que buscaba reivindicar los derechos de las mujeres víctimas de feminicidio, cargó en contra la diputada local panista, Nadia Siqueiros, por haber criticado el desempeño del gobernador Javier Corral.
Fue tal la campaña de desprestigio, que la legisladora ya no fue considerada para competir por la reelección en el 2018.
Aquejada por un cáncer, Lucha Castro se vio obligada a dejar la judicatura y se fue a vivir a España, continente que conoce a la perfección porque, se dice, allá estudiaron sus hijas.
Aparentemente ya recuperada, deseo que así sea, la otrora defensora de los derechos humanos y de las mujeres, ahora carga contra la virtual candidata del PAN a gobernadora de Chihuahua.
Afligida y hasta desesperada se la escucha a Lucha en los audios que ya circulan por las redes sociales y medios de comunicación, donde arremete contra Maru Campos, pide a Víctor Quintana y a otros morenistas, atacar al poder judicial del estado y minar las aspiraciones de la alcaldesa con licencia y favorita en las encuestas para la elección del primer domingo de junio.
La verdad debe ser muy triste la vida para personas que, aun teniendo mucho dinero, independientemente de cómo lo hayan obtenido, la envidia los embargue y los orille a calumniar, y si eso no funciona, a arrebatar con la violencia lo que la felicidad no puede darles.
Apenas se puede creer que en el corazón de estar personas que han tenido mucho, haya cabida para tanto odio y desprecio por las instituciones. Que barbaridad.
P.D. Lucha sigue siendo la peor lucha; Corral ya es prófugo de su propia sombra, y socio político de Reyes Baeza, con candidato en MORENA por la alcaldía de Chihuahua; y Víctor Quintana, bueno, Víctor se ve gracioso cuando llega de “incógnito” para reunirse con Lalo Fernández en un café de San Felipe.
ils repartiront avec leur amertume
Es cuanto.

Comentarios