Los intelectuales

“El silencio no tiene límites para mí;
los límites los pone la palabra”

Jodorowsky

Se ha destacado entre los “intelecuates”*, una rogativa al gobierno de López Obrador. Piden deliberar, que ellos sean los meros consultados en la toma de decisiones del gobierno federal. Ese planteamiento no es sustanciado con una descripción de hechos, como les gusta pregonar, por eso es una percepción por demostrar. Mucho menos hacen comparaciones con las administraciones que antecedieron a la actual. Hubo y en qué calidad, deliberación desde el gobierno de Salinas de Gortari para acá. Interesante tema de investigación. Ya desde otro punto de apreciación, se puede opinar que la amplia libertad de expresión es un indicador de que la deliberación existe y es pujante. Bueno, también existe el acto de deliberar en modo cortesano ¿Será ese modo causa de nostalgia?

Cuando niegan la existencia de deliberación, un observador extranjero podría sospechar que los poderes constitucionales, distintos al Ejecutivo, se han quedado sin poder ejercer su obligada deliberación. Hay que despejar la sospecha. En México al Congreso, tanto como el Poder Judicial, no se les han menguado sus capacidades de deliberar. Y dirán, no nos referimos a eso. Lo que queremos decir es que a nosotros los “intelectuales” el gobierno no nos pela.

Cierto es que de entre los quejosos no tienen alguna designación como consejeros de un ente público, ya ni como asesores de funcionarios de tercer nivel, ni sus despachos o centro de trabajo (instituto o universidad) son contratados con la misma manga ancha dable en el pasado reciente. Ese pasado que tenía sus modos de deliberar. Nada más recordar la deliberación de la reforma energética, a punta de billetes a las cuentas de los legisladores o a la contabilidad de ingresos de medios de comunicación.

Se les olvida que en la gran deliberación de junio de 2018 se tomó la decisión colectiva y ciudadana de darle otro rumbo al país, por eso también se alcanzó la mayoría del Congreso para la alianza que ganó la presidencia. Todo lo que se propuso hacer quien resultó el candidato ganador se hizo programa de gobierno. Nadie se puede sentir sorprendido si, por ejemplo, si se construye el aeropuerto Felipe Ángeles de Santa Lucía, el Tren Maya en el Sureste o la refinería de Dos Bocas.
Para los que sienten falta de deliberación en las decisiones del gobierno de Andrés Manuel, pónganse a hacer la tarea, esto es hagan política, formen un partido, ganen la presidencia y muestren, en los hechos, su arte deliberativo. Pero si eso les da flojera pueden aliarse con los desprestigiados partidos y así regresar a los viejos modos de deliberar.

Salud y larga vida

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH.

@profesor_F

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