México fue una vez un líder climático, ahora está apostando fuerte por el carbón: la fuerte crítica de The Guardian

Infobae

Aunque apuntan a el retroceso que el gobierno mexicano se está apuntando en la evolución de la energías, reconocen que a quienes viven de la minería representa una bocanada de aire.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está remando contra corriente: mientras otros países están alejando sus economías de la industria del carbón y otras fósiles, él ha apostado por planes de comprar casi 2 millones de toneladas de carbón térmico a pequeños productores. Además busca reactivar un par de plantas de carbón en la frontera de Texas, que habían cerrando a medida que el gas natural y las energías renovables asumían un papel más destacado en la combinación energética de México.

Así lo destaca un artículo del periódico inglés The Guardian, en el que citan a uno de los pequeños productores que ha visto renacer la actividad de su negocio. “Estamos reactivando la industria”, les contó Arturo Rivera Wong, quien recién contrató 40 trabajadores más en su mina ubicada en los matorrales del estado de Coahuila. “Se van a reactivar cuatro hornos de la gran termoeléctrica (…) Esto va a impulsar las ventas de carbón”, agregó.

La publicación también apuntó que el mandatario mexicano no solo está apostando fuerte por los combustibles fósiles, sino que también está reduciendo las energías limpias.

“El presidente populista ha impulsado una visión de soberanía energética, en la que los organismos estatales –la petrolera Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)– bombean petróleo y generan electricidad. Los actores privados, que han invertido mucho en energía limpia, están relegados a un papel secundario en la visión de López Obrador, mientras que las emisiones y los compromisos climáticos son una ocurrencia tardía”, señala el texto.

Además hacen hincapié en que el presidente, pese a que “la pandemia de coronavirus acumula miseria en México”, sigue en marcha con su inversión en Pemex y en la construcción de una refinería de Dos Bocas, unos de sus proyectos insignia.

El diario británico cita a George Baker, un veterano analista de Pemex, quien les comparó la retórica de AMLO sobre la energía con la obsesión de Donald Trump con la restauración de la industria del carbón estadounidense. “Es una especie de declaración para sentirse bien en el nivel de ‘Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande’”, les explicó.

Y para exponer lo que consideran un marcado entusiasmo del mandatario mexicano por el carbón, indican que en octubre viajó a las regiones mineras de Coahuila, para anunciar la reactivación de las plantas de carbón de la CFE. Y ahí llamó a la energía limpia un “sofisma” para priorizar la empresa privada sobre la pública.

“En el pasado, México ha sido un líder climático. Fue el primer país en desarrollo en entregar su plan de acción climática antes del acuerdo de París, pero esas ambiciones ahora son tratadas con una abrumadora falta de interés por parte del gobierno”, indica el reporte. Y enseguida citan a otro especialista, Jeremy Martin, vicepresidente de energía y sustentabilidad del Instituto de las Américas: “El acuerdo de París no tiene relevancia para nada de lo que están hablando en el sector eléctrico en este momento”.

También ahondan en que la perspectiva de López Obrador sobre los combustibles fósiles y las empresas estatales proviene de su crianza en el estado de Tabasco, que es rico en petróleo, justo en un momento en que Pemex era visto como el vehículo para el desarrollo nacional, luego de que las empresas privadas y los extranjeros habían sido excluidos del sector energético desde una expropiación de 1938.

No obstante, reconocen que no para todos representa algo negativo. “El compromiso del presidente con el carbón fue un alivio bienvenido para mineros como Rivera, cuya familia ha trabajado en las minas durante tres generaciones”, indican, recordando que la minería en México casi se paraliza en 2019 cuando la CFE dejó de comprar en medio de planes de transición a una fuente de energía más limpia. En ese momento cerca de 10,000 mineros perdieron sus trabajos.

“Para mantenerse a flote, Rivera cerró la mina y vendió 20 vacas y la casa que había heredado de su madre. Algunos de sus empleados se vieron obligados a buscar nueces para alimentar a sus familias. Su compañía ahora extrae 700 toneladas de carbón a la semana de su mina, que excava bajo el terreno reseco de cactus y mezquite” indican sobre la experiencia del minero consultado.

Javier Gómez Acuña, director de Prodemi, una agencia estatal-gubernamental para promover la minería, también fue consultado para ese reporte. Él señaló que la región está plagada de minas de todos los tamaños, que van desde pocitos artesanales, o “pequeños agujeros”, hasta operaciones a gran escala y tajos abiertos. “Cavas 30 metros y obtienes carbón (…) Está en todas partes”.

Aunque advierten que las condiciones suelen ser peligrosas, y prueba de ello es la tragedia ocurrida hace 15 años en Pasta de Conchos, que mató a 65 mineros.

Rivera, quien espera aumentar su producción a 1,900 toneladas por semana, indicó que con esto se busca reactivar la economía en el sector, ya que del carbón dependen al menos el 50% de esa región. Y si bien no negó la crisis climática , señalando que la sequía se había apoderado de la región durante tres años, “tenemos que avanzar poco a poco“.

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