Barcelona remonta un partido loco en la prórroga y es semifinalista

Jordi Blanco
ESPN

El Barcelona del milagro. El Barça del más difícil todavía, de la fe, el empuje y el de no darse por vencido ni contra toda la lógica, conquistó en Granada su pase a las semifinales de la Copa del Rey después de igualar un 2-0 en contra cuando el Granada ya celebraba su triunfo y llevarse la victoria (3-5) en una prórroga enloquecida.

Ver para creer, hasta tres balones al palo, hasta cuatro paradas excepcionales de Aaron y dos errores garrafales, a cual peor, de Umtiti, le tenían condenado al fracaso cuando en el minuto 88 Griezmann, casi sin ángulo, logró el 2-1 y en el 92 remachó el empate Jordi Alba. El tiempo extra, con el Granada hundido moralmente, parecía estar preparado para el triunfo… Aún hubo que ver muchas cosas.

Anotó Griezmann el 2-3 que parecía sentenciar a un rival entregado… pero casi a continuación un forcejeo entre Dest y Neva acabó con el jugador local en el suelo y el árbitro señalando penalti, que transformó Fede Vico para devolver la igualdad… Y los nervios a los de Koeman, que al comienzo de la segunda mitad, por medio de De Jong, lograron el 3-4 para conseguir un triunfo tan agónico como increíble y que sentenció poco después una volea imperial de Jordi Alba.

UMTITI

Antes pasaron muchas cosas. Y de no haber ganado el Barça el nombre de Umtiti, responsable de los dos goles del Granada, habría sido el protagonista indiscutible de la noche.

Ver para creer, un Barça que salió revolucionado al terreno de juego, que apabulló al Granada, obligándole a defender en su área de cualquier manera, que tuvo hasta tres ocasiones claras y que a base de intensidad, combinación, verticalidad y atrevimiento disfrutó de media hora excelente en la que solo le faltó el gol, se marchó al descanso ya por debajo en el marcador.

Un error absurdo de Umtiti en la línea de fondo, queriendo combinar en corto cuando estaba presiondo por dos rivales, dejó el balón a Soro, cuyo centro raso lo remachó a quemarropa Kenedy, avanzándose a Sergi Roberto y destrozando al sorprendido Ter Stegen para encender una campanada que nadie, absolutamente, podía imaginarse.

El gol del Granada dolió en el ánimo del Barça. Le desconcertó de mala manera y todo su buen hacer de la primera media desapareció. Se descompuso de mala manera y su diminio, que siguió siendo tal, se convirtió en insulso, sufriendo tras otro fallo, esta vez de Araújo, que por fortuna para sus intereses no acabó en gol…

EL PUÑETAZO

Pero el gol, el puñetazo mortal, llegó apenas comenzar la segunda parte. Salió disparado el equipo de Koeman dispuesto a nivelar por la vía rápida el partido y apenas transcurridos dos minutos, con 21 jugadores en el campo andaluz de los que solo Umtiti y Soldado estaban en la zona central, una pérdida de balón de Griezmann delante del área local acabó con un pelotazo largo de Montoro.

Pelotazo largo… Y reacción inmediata de Soldado para irse a la carrera ante la lentitud, exasperante, de Umtiti, que cuando comenzó a correr ya estaba dos metros por detrás del veterano delantero nazarí, que aún le ganó tros dos metros antes de plantarse solo ante Ter Stegen y batirle con toda comodidad.

48 minutos de partido y 2-0. Lo impensable era real. Y del susto el Barça ya había pasado al desespero. A partir de ahí, toda la segunda mitad por delante, el reto ya se entendía descomunal para un equipo hundido moralmente y que, agarrado a Messi, tenía que buscar la remontada de cualquier manera.

Dos paradones de Aaron Escandell, un remate al travesaño de Trincao… Un querer y no poder trágico frente a un Granada encerrado, ordenado y cada vez más crecido en sus aspiraciones de dar el gran golpe y meterse por segunda temporada consecutiva en las semifinales de la Copa.

Koeman quemó todas sus naves metiendo a Dembélé, a Braithwaite, a Riqui Puig, a Dest (este el primero por la lesión de Sergi Roberto)… Yéndose arriba con todo el Barça, jugando contra el reloj y su propia impotencia, falto de gol y de confianza. Hundido cada vez más a cada minuto que pasaba.

EL MILAGRO

Pero llegó el milagro impensable. Recortó Griezmann en el minuto 88 rematando casi sin ángulo y sorprendiendo a Aaron, que ayudó a colar el balón, y en el segundo minuto de la prolongación un centro del francés lo remató a bocajarro Alba para conquistar una igualada en la que apenas nadie más que los propios jugadores confiaba.

Ya podía pensarse que la prórroga debería ser la confirmación de la remontada que eso no ocurrió tal cual porque al 2-3 de Griezmann, cabezazo soberbio, respondió de penalti (muy discutido) el Granada para que se dejase la decisión final en la segunda parte de la prórroga… O en la lotería de los penalties.

Pero el Barça ya no estaba para más sustos y consideró que era momento de acabar la locura. De Jong y Alba le dieron forma al 3-5 final. Y se acabó. El Barça jugará su décima semifinal de la Copa del Rey en las últimas once temporadas. Después de una noche de locos, de una remontada soberbia y de demostrar la razón por la que no conoce la palabra rendición.

Comentarios