Estados Unidos regresa a la cordura

Por Fran Ruiz
La Crónica de hoy

Estados Unidos es demasiado importante como para que siguiera otros cuatro años más en manos de un loco.

Después de cuatro años terroríficos, en los que el mundo presenció impotente y atónito cómo Estados Unidos se deslizaba por una imparable espiral de locura de la mano de Donald Trump, la llegada de Joe Biden al poder supone el bálsamo de fierabrás destinado a sanar a la primera potencia planetaria y que vuelva a la cordura.

Estados Unidos es demasiado importante como para que siguiera otros cuatro años más en manos de un loco.

La pesadilla Trump ha terminado, pero el daño que ha hecho es tan grande que se necesitará un líder a la altura de una situación crítica y dramática que está lejos de terminar. Un líder de la talla de Franklin D. Roosevelt, quien hace casi un siglo rescató a EU de la Gran Depresión y evitó que la amenaza populista y totalitaria que se gestaba en el corazón de Europa cruzara el Atlántico.

Biden es consciente de que EU atraviesa una crisis tan grave como la que se encontró Roosevelt, con tres jinetes del Apocalipsis cabalgando, que Trump no sólo no supo domar, sino que los fortaleció con sus actos irresponsables: la pandemia desbocada, la crisis económica, y el auge del supremacismo blanco y xenófobo (con la consecuente persecución de minorías e inmigrantes, principalmente los de aspecto latino).

Resulta irónico -maravillosamente irónico- que el “adormilado Joe”, como solía burlarse Trump de su rival durante la campaña, haya tardado menos de tres horas para desmontar, a golpe de orden ejecutiva, gran parte del legado desastroso de Trump. Hasta 17 órdenes ejecutivas firmó ayer y pasarán sin problemas la prueba del Congreso, ya que, los republicanos no sólo perdieron la Casa Blanca, sino el control del Senado.
No podemos sino respirar aliviados con las medidas de urgencia firmadas por Biden y que, en resumen, proclaman el fin del aislacionismo perverso y populista y el regreso de EU al multilateralismo. No se puede combatir el cambio climático sin EU de regreso al Acuerdo de París, ni tampoco el combate global a la pandemia, sino la colaboración de la primera potencia en el seno de la Organización Mundial de la Salud.
Además, con Biden los inmigrantes no sólo dejarán de ser perseguidos, sino que recuperan la dignidad que les arrebató Trump, como hizo también con los musulmanes, los transexuales, los ecologistas…
Como bien dijo Biden en su discurso de inauguración de mandato, “la democracia prevaleció”. El asalto al Capitolio fracasó, sus autores materiales están siendo encarcelados y su autor intelectual va a ser sometido a un humillante “impeachment” para que no pueda volver al poder nunca más.

Biden no puede ceder ni un milímetro ante la creciente amenaza del terrorismo blanco -el que acabó con la matanza de 23 hispanos en El Paso, sin que Trump hiciera nada para evitar nuevos ataques de odio-. No es cuestión de perseguir o humillar a esos más de 70 millones de estadunidenses que votaron por Trump, sino de aplicar todo el peso de la ley contra quienes llevan demasiado tiempo creyéndose impunes, empezando por la Policía o los líderes de la ultraderecha conspiranoica.

Y en cuanto al papel esencial de las relaciones entre México y Estados Unidos, la decisión de Biden de recuperar a la exembajadora Roberta Jacobson para que maneje los asuntos de la frontera, es una muy buena señal de que hay intención de llegar a grandes acuerdos, como el necesario control de armas, que tanto ha alimentado al crimen en nuestro país
No queda más que felicitar al nuevo presidente, a la primera mujer vicepresidenta y al gobierno más multicolor y progresista de la historia de EU, y desear éxito en su enorme tarea de devolver cuanto antes la cordura a la nación.

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