Javier de Torquemada a escena

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
Esta semana es crucial para los panistas que elegirán el domingo 24 de enero a su candidata o candidato a la gubernatura del estado.
El proceso interno ha exhibido los más bajos instintos destructores de una militancia que, apostada en las nóminas estatales o municipales, se da con todo, no para posicionar con propuestas a su favorita o preferido, sino que echa mano de la calumnia y diatriba en aras de hacerse de la candidatura a cualquier precio.
Es tan encarnizada la lucha por el poder que no han medido las consecuencias que traerá la fractura una vez que se conozca a la o el ganador de la interna.
Como nunca, la intromisión del poder ejecutivo en el proceso interno, que ha desplegado toda la fuerza del estado a través de los funcionarios adictos al gobernador, ansía frenar a la única aspirante mujer capaz de ganar la elección constitucional.
Al parecer lo que menos le interesa al PAN oficialista es ganar la gubernatura. Lo que pretenden es impedir a toda costa que un activo ajeno al grupo favorecido de las negocias con Peña Nieto por el apoyo recibido al Pacto por México, acceda a gobernar Chihuahua los próximos seis años.
El maquiavélico plan conlleva riesgos calculados que, incluso con la derrota, allanan el camino para salir impunes por los actos de corrupción cometidos en la actual administración.
El plan A (GM) del grupo gobernante tiene fuerte rechazo adentro y afuera de las filas del panismo. Sin embargo, ante la posible derrota del “gallo”, aplicarán el plan B, es decir, impulsar soterradamente al candidato de MORENA, quemando mediáticamente a la contrincante interna.
Pero, si todavía fracasa el debilitamiento de la fémina que les ganó las simpatías, les queda el plan C, o sea, el candidato de Movimiento Ciudadano, es decir, el alcalde con licencia de Parral. Hacía él canalizarían la fuga de votos resentidos con tal de restarle fuerza a la eventual candidata panista.
Los que conocen las entrañas del PAN, los brutales procesos internos, así como las traiciones de los principales orquestadores de las campañas negras auspiciadas desde la cima de los poderes fácticos, no se asombran de lo que va a suceder en esta última semana de precampaña interna.
La negra conciencia de una docena de tránsfugas de la patria ordenada y generosa que, disfrazados de paladines de la justicia y poseedores de la verdad absoluta, se ajuarearon desde la toma de protesta, eso los tiene asustados y desesperados de convertirse en las reses que irán al matadero al terminar la gestión.
Como puntualicé en entregas anteriores y párrafos atrás de esta colaboración, la cúpula aristócrata que se adueñó del PAN prefiere vender el alma al diablo antes que ser congruentes con la bandera de la democracia.
Esta élite de acreedores de las plurinominales son misóginos, egoístas y envidiosos, que les cae como anillo al dedo lo que tanto cuestionaban del PRI tramposo; en sus discursos ochenteros gritaban a los cuatro vientos, “son tan pobres que lo único que tienen es dinero”.
Insisto, lo que Chihuahua requiere es una persona que mire hacia adelante y se levante cada mañana para resolver los desafíos que enfrentamos a diario los chihuahuenses.
De enanos de miras, hocicones incendiarios y resentidos vengativos ya tuvimos suficiente.
Es cuanto.

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