Documentan médicos primera muerte en México por hongo asociado a atención hospitalaria

por Daniel Blancas Madrigal
La Crónica de hoy

La SSa había negado decesos. No se ha determinado al responsable de la omisión. “Candida auris” se ha relacionado con el ajetreo del COVID y el uso de sondas y catéteres.

Aunque la Secretaría de Salud negó muertes por Candida auris, médicos del Hospital San José de la ciudad de Monterrey (TecSalud) y de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León documentaron ya al menos un fallecimiento relacionado con este hongo intrahospitalario, considerado hoy entre los más peligrosos a nivel mundial.

Se trata de una mujer de 58 años, cuya historia fue reportada en un artículo publicado durante el mes de septiembre en la editorial internacional Espringer, de las más prestigiadas en el ramo de la ciencia y de la medicina, bajo el título: “Primer caso de Candida auris aislado del torrente sanguíneo de una paciente mexicana con graves complicaciones gastrointestinales”.

En días pasados, Crónica reveló el primer brote en nuestro país de Candida auris, el cual ha causado alerta en el mundo en medio de la pandemia del COVID-19, por estar asociado a cuidados intensivos de la salud en hospitales, por su alta mortalidad y resistencia a múltiples fármacos.

Se documentaron hasta la semana pasada, 39 afectados en el ya referido hospital San José, abocado durante los últimos meses a la atención del coronavirus. Del total, 10 habían presentado síntomas graves, los cuales se manifiestan con infecciones cutáneas y en el torrente sanguíneo. Nueve de ellos habían padecido COVID.

Este diario aún no ha podido establecer si la omisión de informar sobre este deceso es responsabilidad del propio nosocomio, de la Secretaría de Salud estatal o de la federal.

Apenas el viernes pasado, José Luis Alomía Zegarra, director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, comentó a este reportero: “No se nos ha reportado hasta ahora ninguna muerte vinculada a este hongo”.

La red TecSalud se ha negado hasta ahora a ofrecer su postura del asunto.

Sin embargo, el artículo difundido en idioma inglés en Espringer, la cual también recopila índices de citas científicas, describe: “Hasta donde sabemos, éste es el primer caso de Candida auris aislado del torrente sanguíneo en un paciente mexicano. Además, a nuestro entender, es el primer informe de una paciente con una larga historia de complicaciones en el tracto gastrointestinal”.

“Fue ingresada en el hospital a principios de mayo 2020… Se tomaron cultivos cada día, durante 3 días, y de diferentes sitios: catéter central y catéter Mahurkar. Ahí se cultivaron levaduras, que se identificaron como C. parapsilosis y Candida auris. Se inició un tratamiento de 18 días. El paciente estuvo dos semanas sin fiebre antes de interrumpir el tratamiento antimicótico; se tomaron hemocultivos en diferentes días y Candida auris no se aisló. Una semana después, el paciente se presentó con dolor abdominal repentino y shock séptico. Cuatro días después, falleció a pesar de todas las maniobras realizadas”.

El reporte es firmado por Jacobo Ayala Gaytán, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital San José; Alexandra M. Montoya, Rogelio Treviño Rangel, Lorena Salazar Cavazos, Jorge Llaca Díaz y Gloria González, del Departamento de Microbiología y de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y del Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González”, así como Michel Martínez Resendez y Claudia Guajardo Lara, de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y del Laboratorio de Microbiología Clínica —de manera respectiva—- del propio Hospital San José.

De acuerdo con informes de instituciones de Salud en distintos países del mundo, se ha relacionado la aparición de Candida Auris con el ajetreo actual del SARS-COV2, la saturación hospitalaria, el uso de instrumentos invasivos como sondas y catéteres, y secuelas en el sistema inmunológico de los enfermos.

“Candida auris se aisló por primera vez de la secreción del canal auditivo externo de una paciente en 2009. Desde entonces, muchos escritos han sugerido la participación de este hongo en diversas condiciones médicas, incluidas enfermedades. Las infecciones del torrente sanguíneo son las enfermedades invasivas más frecuentes con tasas de mortalidad hospitalaria de hasta el 70%”, publicó el equipo de médicos en Espringer.

“Las infecciones por Candida auris generalmente involucran a pacientes con comorbilidades médicas subyacentes y atención médica, con infecciones que tienen lugar semanas después del ingreso hospitalario… Es probable que las muestras clínicas se subestimen, en gran medida porque no es posible caracterizarla utilizando métodos manuales o sistemas comerciales de reconocimiento bioquímico, utilizados en laboratorios clínicos convencionales”.

Su correcta identificación, apuntaron en la editorial, “es crucial para una adecuada terapia”.

En torno a la respuesta hospitalaria tras la confirmación del primer caso en México —al menos documentado con evidencia científica—, relataron:

“Al momento de reportar la presencia de Candida auris, el hospital comenzó a monitorear superficies y equipos en las áreas hospitalarias donde el paciente había estado. En la actualidad, el comité de infección del hospital está limpiando diferentes superficies corporales de los pacientes y del personal que trabaja ahí. Además, el laboratorio está en alerta identificando todos los hongos detectados en especímenes examinados”.

Y muy importante: “El comité está en alerta por la detección de nuevos casos de pacientes con Candida auris. Hasta ahora no se ha encontrado ninguna fuente de contaminación”.

La paciente, detallaron los especialistas, “tenía factores de riesgo que han sido ampliamente estudiados. Este tipo de Candida es reconocida como un hongo emergente multirresistente”.

Un grupo de médicos del Hospital San José y del estado de Nuevo León ha solicitado que los casos de Candida auris se desliguen de los de COVID-19 y se registre en las actas de defunción la presencia del hongo como antecedente médico de la persona.

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