Error regresar al unipartidismo en México

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo

“Quien no conoce la historia está destinado a repetirla”

Hay que recordar esa dictablanda unipartidista que esclavizo a México durante casi un siglo. Como ciudadanos debemos ser capaces de entender la complejidad e importancia de las elecciones que vienen, donde podemos marcar un punto de inflexión para el regreso a la democracia o la crónica de una muerte anunciada del México moderno y libre como lo conocemos.

Sabemos de antemano que la historia es cíclica, pero ¿Regresar al sistema unipartidista hegemónico? Sería atrasar el calendario de México 90 años.

Independientemente del espectro político de la preferencia de los ciudadanos, un país que se precia de ser democrático sabe que deben existir pesos y contrapesos al poder, porque cuando es absoluto termina por corromperse sin importar las buenas intenciones que puedan haber.

Existen numerosas señales de que se está encaminando a México hacia una república de corte centralista (por no decir dictadura), las acciones más recientes como la supresión de los fideicomisos y la aprobación vía SCJN y no INE de nuevos partidos aliados al gobierno solo confirman las malas intenciones contra nuestra patria.

La eliminación de los fideicomisos tiene -entre otros- dos impactos dañinos, la reducción de recursos en áreas estratégicas para el desarrollo económico de México y la centralización de todo ese dinero en las arcas de Hacienda, para disponer de él con mayor discrecionalidad y por supuesto con fines político-electorales.

La creación de nuevos partidos satélites -que sería más preciso decir partidos viejos con fachada de nuevos- es una acción que busca consolidar una mayoría absoluta, sin embargo también hemos visto a través de la historia que empoderar a pequeños partidos termina por cobrar facturas muy altas en detrimento del partido más grande.

Es incongruente suprimir fideicomisos en aras de liberación de presupuesto y combate a la corrupción y por otro lado contradecir la resolución del INE y forzar la aprobación de mini partidos que a final de cuentas drenan una parte del presupuesto con fines electorales.

Con la extinción de los fideicomisos se liberarán según las cifras más moderadas de CNN Expansión, alrededor de 250 mil millones de pesos, lo cual equivale a más de dos veces el presupuesto de Nuevo León, es decir, el gobierno federal tendrá un incremento de casi el 50% en su presupuesto, mientras que por otro lado estrangula financieramente a algunos estados de oposición reduciéndoles el flujo de dinero. ¿Austeridad? No lo creo.

Podemos aseverar que la elección del siguiente año no es una pelea de partidos, ni siquiera de ideologías, sino una pelea por la supervivencia del sistema democrático en nuestro país.

Elijamos inteligentemente.

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