Liz Taylor, Debbie Reynolds y Eddie Fisher: los cuernos más famosos de Hollywood

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Imagine por un momento que usted es una mujer felizmente casada, pero un buen día descubre que su marido le pone los cuernos. A ese daño irreparable se une un hecho: el tipo no la ha engañado con cualquiera, sino con una de las mujeres más bellas del mundo. ¿Qué es lo que haría? ¿Qué pasaría por su cabeza? ¿Felicitaría a su marido por su buen gusto a la hora de traicionarla? ¿Cogería un picahielos para clavárselo a él y a la amante en plena faena, a lo Sharon Stone en ‘Instinto básico’? ¿Los perdonaría y pasaría página?

Todas estas sensaciones fueron las que vivió Debbie Reynolds cuando descubrió que su amante esposo, el cantante Eddie Fisher, la dejaba por la glamurosa Elizabeth Taylor. Hasta Carrie Fisher, hija de Debbie y de Eddie (una niña de apenas cuatro años cuanto tuvo lugar la infidelidad de su padre), bromeaba con sus fans de ‘Star Wars’ sobre cómo su progenitor se había pasado “al lado oscuro de la Fuerza” al dejar a su madre. Lo cierto es que aquel fue uno de los escándalos más sonados del Hollywood del 59; el que se debatía entre la televisión, las superproducciones bíblicas y el declive de los grandes estudios. También entre los que estaban a favor de la amante esposa, Debbie Reynolds, o de la procaz amante, Elizabeth Taylor. Pero ¿cómo empezó aquella historia de cuernos, celos, estrellas y alcohol?

Remontémonos a mediados de los años 50. Debbie Reynolds, la pizpireta protagonista de ‘Cantando bajo la lluvia’, cantaba candorosas canciones como ‘Tammy’ y conquistaba a los adolescentes de media América. Para culminar su imagen de perfección se había casado con el cantante de moda, Eddie Fisher. Este, a su vez, era muy amigo de Mike Todd, todopoderoso productor (la adaptación más conocida de ‘La vuelta al mundo en 80 días’ se cuenta entre sus grandes hazañas), y de su mujer, la despampanante Elizabeth Taylor.

Imagine por un momento que usted es una mujer felizmente casada, pero un buen día descubre que su marido le pone los cuernos. A ese daño irreparable se une un hecho: el tipo no la ha engañado con cualquiera, sino con una de las mujeres más bellas del mundo. ¿Qué es lo que haría? ¿Qué pasaría por su cabeza? ¿Felicitaría a su marido por su buen gusto a la hora de traicionarla? ¿Cogería un picahielos para clavárselo a él y a la amante en plena faena, a lo Sharon Stone en ‘Instinto básico’? ¿Los perdonaría y pasaría página?

Todas estas sensaciones fueron las que vivió Debbie Reynolds cuando descubrió que su amante esposo, el cantante Eddie Fisher, la dejaba por la glamurosa Elizabeth Taylor. Hasta Carrie Fisher, hija de Debbie y de Eddie (una niña de apenas cuatro años cuanto tuvo lugar la infidelidad de su padre), bromeaba con sus fans de ‘Star Wars’ sobre cómo su progenitor se había pasado “al lado oscuro de la Fuerza” al dejar a su madre. Lo cierto es que aquel fue uno de los escándalos más sonados del Hollywood del 59; el que se debatía entre la televisión, las superproducciones bíblicas y el declive de los grandes estudios. También entre los que estaban a favor de la amante esposa, Debbie Reynolds, o de la procaz amante, Elizabeth Taylor. Pero ¿cómo empezó aquella historia de cuernos, celos, estrellas y alcohol?

La actriz Debbie Reynolds con su hija Carrie Fisher (EFE)

La actriz Debbie Reynolds con su hija Carrie Fisher (EFE)

Remontémonos a mediados de los años 50. Debbie Reynolds, la pizpireta protagonista de ‘Cantando bajo la lluvia’, cantaba candorosas canciones como ‘Tammy’ y conquistaba a los adolescentes de media América. Para culminar su imagen de perfección se había casado con el cantante de moda, Eddie Fisher. Este, a su vez, era muy amigo de Mike Todd, todopoderoso productor (la adaptación más conocida de ‘La vuelta al mundo en 80 días’ se cuenta entre sus grandes hazañas), y de su mujer, la despampanante Elizabeth Taylor.

 

 

La amistad era tan estrecha que Eddie y Debbie habían sido los padrinos de la boda entre el productor y la estrella de ‘Gigante’. Cuentan las malas lenguas que Fisher empezó a sentirse atraído por la Taylor cuando esta estaba embarazada de su tercer hijo y él mismo tenía otro en camino con Reynolds. La muerte de Todd en un accidente de aviación en 1958 aceleró el acercamiento entre ambos. Cuando Eddie Fisher tuvo que consolar a la triste viuda en que se había convertido Elizabeth Taylor, la cosa se le acabó yendo de las manos

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