Las detenciones mediáticas, no significan un combate frontal a la corrupción

Ariadna Ortega @Ariadna_Orte
Política Expansión

Para especialistas si bien estas detenciones tienen impactos mediáticos, no apoyan en la resolución del problema, pues la corrupción es signo de instituciones débiles y altos niveles de impunidad.

El combate a la corrupción ha sido la bandera del presidente Andrés Manuel López Obrador desde antes de iniciar su gobierno. Eso se vio reflejado en su Segundo Informe donde sentenció que su gobierno ” no será recordado por corrupto ”.

En lo que lleva de su sexenio, se han realizado detenciones emblemáticas, como el caso de la exsecretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, o el abogado Juan Collado y –con apoyo de corporaciones internacionales– se logró la captura y extradición del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, y del exgobernador de Chihuahua, César Duarte.

A decir de especialistas, a pesar de estas capturas de alto nivel mediático, el gobierno de López Obrador aún no ha desarticulado redes de corrupción, ni el trabajo en la materia ha ayudado a “purificar la vida pública del país”, pues la incidencia de estos actos de corrupción en la vida cotidiana de los mexicanos aumentó 19.2% de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG 2019) del INEGI.

El mandatario está convencido de que la corrupción es la “peste” que originó la crisis en el país y que su principal legado será acabar con ella.

“Estamos avanzando. No hemos emprendido persecuciones facciosas ni venganzas políticas, pero tampoco encubrimos a nadie ni permitimos la impunidad”, asegura.

Varias de las investigaciones y denuncias que han dado pie a detenciones como la de Robles o Collado –ambos cercanos al expresidente Enrique Peña Nieto– se han instrumentado desde la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que dirige Santiago Nieto y no desde los órganos encargados de combatir la corrupción de los servidores públicos.

Para especialistas, aunque el mandatario insista en que “su gobierno no es igual a los del pasado”, es preocupante que minimice los casos de posible corrupción que se han señalado en lo que va de su administración por miembros de su círculo cercano.

Con el video de su hermano Pío López Obrador, en el que se ve recibiendo dinero de David León a favor de su “movimiento”, el Ejecutivo reconoció que supo de la existencia de la grabación días antes y comentó que se trataban de “aportaciones” a su causa, en contraparte, el video de entrega de dinero a personajes cercanos a exlegisladores del PAN fue presentado en su conferencia matutina para mostrar al país la “corrupción” que imperaba en el pasado.

Ángeles Estrada, directora Ejecutiva de la Iniciativa de Transparencia y Anticorrupción de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, consideró que es preocupante que en el gobierno federal haya una “romantización de la corrupción” ante los señalamientos que hay al interior de su gobierno o en miembros de su gabinete.

“No vemos autoridad equitativa justa que respete los derechos de los acusados (…) estamos en un escenario donde se habla recurrentemente en contra de la corrupción, pero no se define por parte del jefe de Estado ni de su gabinete qué se entiende por corrupción, y está la romantización, ‘cuando se cometen actos de corrupción adentro de mi administración o gente de mi familia o gabinete, eso no es corrupción’”, subraya.

“Esto es un efecto de la llamada ‘cuarta transformación’, todo lo que se haga está protegido por un manto de moralidad, no importa que sea ilegal”. Ángeles Estrada, académica del Tec de Monterrey.

En ese sentido, Estrada recuerda el caso del director de la CFE, Manuel Bartlett , quien fue señalado por irregularidades en su declaración patrimonial, pero exonerado por la Secretaría de la Función Pública, a cargo de Irma Eréndira Sandoval, quien también tuvo que dar explicaciones sobre seis propiedades de ella y de su esposo , al señalar que su patrimonio es resultado tanto del trabajo profesional de ella y su esposo como de los bienes y recursos que han recibido en herencia y donación de familiares.

Estos hechos han impactado en la percepción de los mexicanos. De acuerdo con una encuesta de Reforma y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), el 53% de los encuestados señaló que la corrupción ha aumentado en el último año. Otro ejercicio de El País , realizado por SIMO Consulting, señala que el 40.4 califica como “pésima” la gestión de López Obrador en materia de corrupción, mientras 42.1 lo hace como “excelente”.

Mexicanos perciben menor corrupción con AMLO: Barómetro Global
Estos datos contrastan con lo que se percibía a final de 2019 y principios de 2020. El Barómetro Global expuso que el 61% de los encuestados consideraba que López Obrador estaba actuando “bien” o “muy bien” en la materia, mientras en el ranking de Transparencia Internacional, presentado a inicios del año, México subió ocho puestos en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2018 a 2019 al pasar del puesto 138 al 130.

in llegar al fondo
El investigador de El Colegio de México (Colmex) Fernando Nieto expresa que los casos como el de Lozoya o Robles tienen impactos mediáticos puntuales, pero en el largo plazo no necesariamente apoyan para resolver el problema de fondo, pues la corrupción es el efecto de tener instituciones débiles y altos niveles de impunidad.

“Más allá de los discursos, hasta ahora hemos visto poco para mejorar capacidades de investigación para prevenir casos de corrupción, fortalecer sistemas de transparencia, rendición de cuentas, no tenemos política de profesionalización del servicio político, que son las acciones que se esperarían de una gobierno que realmente se compromete a atacar la corrupción de raíz”, afirma.

“Si realmente quieres acabar el problema (de la corrupción), tienes que atacar eso, la debilidad institucional del estado. Fernando Nieto, investigador del Colmex.
De acuerdo con los expertos, se han visto pocas acciones en términos de prevención y no se han visto las acciones reflejadas en condenas, desarticulación en redes de corrupción ni tampoco cambios administrativos que eviten que estos actos puedan suceder otra vez en el futuro.

“En términos de datos duros, sigue habiendo una alta incidencia de actos de corrupción en México”, dice Nieto en entrevista.

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG 2019) del INEGI , que aporta información sobre trámites, pagos, servicios públicos y otros contactos con autoridades, señala que la tasa de prevalencia de corrupción (el número de personas que tuvieron alguna experiencia con el tema) subió 7.5%, mientras que la tasa de incidencia de corrupción (que mide cuántos actos de corrupción se presentaron) aumentó 19.2%.

En las 1,296 páginas del Segundo Informe de Gobierno, la palabra corrupción está presente 154 veces. El documento plantea que las políticas públicas se enfocaron en las medidas necesarias para ciudadanizar el combate a la corrupción, fortalecer la lucha contra la impunidad y eficientar los recursos públicos.

El informe da cuenta de que las auditorías que realizó la Secretaría de la Función Pública (SFP) dieron como resultado más de 10,600 observaciones, por un monto de 544.8 millones de pesos, además que entre septiembre de 2019 y junio de 2020, se recibieron 27,768 denuncias por corrupción o faltas administrativas en la administración pública, de las cuales solo se han concluido 4,953 (el 17.8%) y 22,006 continúan en investigación, y se impusieron 2,261 sanciones a servidores públicos.

Para el mandatario, basta con que él sea honesto para que se vaya limpiando “la vida pública”. “La corrupción se barre como las escaleras, de arriba hacia abajo”, ha dicho desde su campaña.

Ángeles Estrada insiste en que el combate a la corrupción no es de una sola persona, sino que está muy relacionado con política pública, educación, con la mejora regulatoria, con el servicio profesional de carrera, con otorgarle a la gente la posibilidad de denunciar, lo que aún no se ha visto reflejado.

“La corrupción no es cosa de partidos, ni de administraciones, la corrupción es transexenal, la corrupción no se termina con una persona”, afirma.

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