El 68% de los maestros mexicanos padece diabetes e hipertensión: SNTE

Infobae

El secretario general del SNTE consideró que la SEP debe ajustar las estrategias de regreso a clases en función de esta información.

Alrededor de 816,000 maestras y maestros del sistema educativo nacional padecen alguna comorbilidad que pone en riesgo su salud frente a la pandemia de COVID-19. Esto es equivalente al 68% del magisterio mexicano enfermo con diabetes o hipertensión. Así lo estima el avance de la encuesta realizada por el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE).

La encuesta también determinó que más del 23% de los docentes es mayor de 60 años, que el 5.4% de las maestras está pasando por un embarazo y que el 3.22% del magisterio padece cáncer o lupus.

El ejercicio para conocer las condiciones de salud del magisterio inició en el mes de junio entre los cerca de 1,200,000 docentes mexicanos.

El secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, señaló que esta información debe ser contemplada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para determinar estrategias que garanticen la salud y seguridad laboral de los trabajadores de la educación cuando se determine el regreso a las aulas, según afirmó en entrevista con Milenio.

De acuerdo con el secretario general, aún cuando se regrese a clases en semáforo verde, se requiere un plan integral de atención de salud y garantías laborales para dar certidumbre a los docentes en condición vulnerable.

“Yo creo que deben estar trabajando en eso (las autoridades de la SEP) porque obviamente para volver a la actividad presencial van a pasar semanas, yo creo que esto es incierto, se habla de que puede ser, con lo que mencionaba el señor presidente, que puede ser en el mes de octubre, y nos parecen dos meses tiempo suficiente para tomar las medidas que sean necesarias, a efecto de que nuestros compañeros, los estudiantes tengan salud física y mental”, señaló a Milenio.

Una alternativa viable para hacer frente a la situación, señaló el dirigente, es la contratación de maestros internos que atiendan las clases presenciales de los docentes en riesgo, si bien es una medida complicada debido a los recortes en el sector educativo.

“Tendríamos que revisarlo porque obviamente para darle prioridad al tema de la pandemia se han hecho recortes en áreas sustantivas del gobierno federal, incluyendo lo que tiene que ver con educación, pero creo que con el esfuerzo que siempre ha caracterizado a la SEP, gobierno federal, que podríamos buscar una solución para tener maestros que puedan sustituir a quienes tengan que retirarse temporalmente”, indicó.

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha indicado que el sector educativo fue el primero en detener actividades presenciales ante la llegada de la pandemia de COVID-19 al país y será el último en regresar. Las aulas permanecerán cerradas hasta que se establezca el semáforo verde: ya sea a nivel nacional, de modo que las autoridades federales determinen la reactivación general, o a nivel estatal, en cuyo caso las autoridades locales decidirán sobre el regreso.

El pasado mes de julio, la Sección 9 del SNTE-Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) también emitió los resultados de una encuesta aplicada a 2,203 docentes y directivos de preescolares, primarias y centros de educación especial en la Ciudad de México. De acuerdo con los resultados de su aplicación, el 32% de los maestros capitalinos padece de diabetes, el 27% de obesidad y el 20% de hipertensión.

Además, el 80% de los docentes consultados consideró que los protocolos publicados por la SEP no son adecuados a las características de sus escuelas pues estas carecen de suficiente agua potable e insumos de aseo, los salones son reducidos, hay pocos espacios abiertos y no hay suficiente personal de apoyo.

Por ello, el 97.7% de los maestros encuestados en la Ciudad de México consideró que el COVID-19 debe ser considerado como un riesgo de trabajo y formar parte de la normatividad educativa y legislación laboral.

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