Irrumpe el maquillaje de las encuestas

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
Tal como sucedió previo a las elecciones federales del 2012, las casas encuestadoras quieren convertirse en el gran elector.
Huelga decir que en aquellas elecciones presidenciales, consulta Mitofsky de Roy Campos, cuchareó sus sondeos para beneficiar al candidato Enrique Peña Nieto. Si usted amable lector se avienta un clavado a las mediciones de aquellos ayeres y el resultado final de la elección, podrá constatar que distan mucho una de otras.
En efecto, son estudios con cierto margen de error, por lo que no son perfectas, aunque las precisiones han disminuido con el tiempo de +- 5 por ciento a +- 3 por ciento, lo que les atribuiría un nivel de confiabilidad de más del 95%.
El problema de la casa encuestadora en comento, que no es la única, pero sí la de mayor edad en el campo de los estudios y sondeos de medición en México, subyace en el cuchareo de sus entregas, es decir, maquillada para satisfacer el pedido del que ordenó el costoso encargo, aun cuando la percepción de lo que entrega sea diferente en ánimo del colectivo.
Durante todo el proceso electoral de 2012, la izquierda se quejó del truco, incluso, hubo señalamientos de parcialidad en contra de conductores de televisión como Ciro Gómez Leyva, Joaquín López-Dóriga y otros más, de ser los portavoces oficiales para difundir las supuestas preferencias electorales en favor de EPN.
Así como Mitosfky ha sido fuertemente cuestionada, Massive Caller, empresa de diagnósticos y sondeos electorales, es señalada de servir a los intereses del PAN. Ambas están acaparando la atención del mentado círculo rojo, es decir, los de la clase política-empresarial y social, así como de los lectores de la prensa escrita y digital, de radio escuchas y televidentes, que son el centro de interés para sembrar estadísticas y preferencias.
Estos estudios, análisis o como quieran llamarles sirven para medirle el agua a los camotes en el momento en que se mandan a hacer, obviamente previo a una elección importante. Pero desde hace tiempo es utilizada como herramienta de propaganda para resaltar la imagen del que o quienes pagan.
A este juego perverso ya ingresaron los neo priístas, o sea, los de MORENA. Los mismos que se quejaban del cuchareo de las encuestas en elecciones pasadas, ahora forman parte de los clientes que hacen fila para ordenar su volante propagandístico disfrazado de encuesta.
Las hay patitos, porque las conocidas cuestan mucho más. Es como traer unos tenis Panam, pero con billetes puedes adquirir otros de marca como Nike, Adidas, etc.
En este sentido, las redes sociales se han convertido en el campo de batalla donde hace varias semanas algunos interesados por la gubernatura de Chihuahua vienen haciendo sus prácticas. A través de encuestadoras patito (lo mismo, pero más barato), inundaron las plataformas digitales para introducir nuevos nombres en el juego por la sucesión gubernamental.
Un consejero de PEMEX, desconocido para cualquier ciudadano común o con cierto grado de lectura noticiosa, irrumpió en el imaginario del colectivo. Apenas si lo conocían en su casa y sus allegados; hoy, unos meses después, resulta que ya se codea en la cresta de las preferencias para suceder a Javier Corral. ¿Cómo le hizo?, busquen en esas encuestas patito y en el brinco a las que facturan según su “prestigio”.
Igualmente sucede con un mensajero “entrega lana” de programas sociales. Aunque la representación le ayuda para viaticar por todo el estado y armar una estructura electoral, con familiares y agradecidos con el huesito, lo que se traduce como nivel de conocimiento, ya figura como flamante aspirante al gobierno de Chihuahua. No importa si carece de una trayectoria de trabajo por la entidad que no sea la de burócrata bien pagado.
Los otros “figurones” con mayor permanencia en las estadísticas de las casas encuestadoras también tienen manera de sufragar el costo (muy costosas) de las encuestas, pues su posición de poder en el senado de la república y en las alcaldías, constituyen áreas de persuasión para pedir a los amigos o empresarios afines, que carguen con el pago. Así no se refleja en los gastos de la cámara alta, en el presupuesto de egresos federal, de la paraestatal o del edilicio.
Ah, porque hay que decirlo, hacer un trabajo de esa envergadura (encuesta), cuando se hacen, cuesta mucha lana. Imagínense lo que es contratar un ejército de al menos 100 personas para hacer el trabajo de campo, esto, por una semana, más los coordinadores que procesan la información, las instalaciones, el equipo tecnológico y demás arrimajos. Esto cuesta mucho dinero y alguien debe pagarlo; de algún lado sale, porque casas de beneficencias no son las encuestadoras.
Y cuando el trabajo de campo no se hace, es decir, con la contingencia sanitaria, se recurre a las llamadas telefónicas, lo que demerita muchísimo en la confiabilidad del muestreo, ya que no todos atienden llamadas de números desconocidos, o simplemente la muestra no refleja la ponderación social y política que sí tiene un trabajo de campo.
Claro está, para hacer este ´jalecillo´ previamente un ´listillo´ con call center insemina a fortiori el nombre del individuo o individua que quiera promocionar, acomodando las preguntas de tal manera que en el subconsciente del entrevistado quede dicho nombre. Este truquito también cuesta una pasta, dirían los españoles, solo baste contar con el padrón de los “votantes” interno o externos, para que la muestra salga como pizza recién ordenada.
Los tiempos de la elección se acercan y es lógico que la guerra de encuestas se va a recrudecer. Por supuesto que los dueños de esas casas encuestadoras se van a ir bien forrados de billetes y con la posibilidad de influir artificialmente en el sentido del voto popular, aunque eso represente un peligro para los chihuahuenses que pueden ser manipulados con estas herramientas de propaganda disfrazadas de encuestas, y elegir equivocadamente. Ya sucedió con Peña Nieto, igual se aprovechó otro ex candidato que las usó para engañar a su dirigente nacional y bajarle una millonada de último momento.
La recomendación es estar muy alertas ante la irrupción de oportunistas y del maquillaje de las encuestas. Nos puede salir más caro a los ciudadanos.
Es cuanto.

Comentarios