Atleta A, el documental de Netflix sobre el abuso sexual en la gimnasia estadounidense

La Razón online
Por Jesús Chavarría/@jchavarria_cine

Sigue la historia de gimnastas como Maggie Nichols, que denunciaron al médico Larry Nassar de violación; por años fueron ignoradas para evitar empañar la imagen de la Federación Estadounidense de Gimnasia.

De todos es conocida la exigencia que implica la práctica de la gimnasia con pretensiones olímpicas, que de manera casi consensuada ha sido llevada incluso al plano de lo que muchos podrían considerar como maltrato físico y mental, sobre todo en Estados Unidos luego de la llegada de Béla y Mártha Károlyi, entrenadores de la legendaria Nadia Comaneci. Aunque ha sido negado por atletas ganadores del oro que estuvieron bajo su órdenes, entre ellas Shawn Johnson, también ha sido confirmado por otras como Dominique Moceanu. Esto, aunado a que a quienes se suele llevar al límite de su cuerpo y sus emociones es a chicas de entre 12 y 16 años, vuelve el asunto aún más cuestionable.

Sin embargo, el que tal método haya convertido a dicho país en una potencia mundial de la disciplina, con todo y su consecuente impacto comercial, ha sido suficiente para que a distintos niveles, hagan caso omiso de cualquier situación escabrosa, incluyendo el abuso sexual.

Y es que mientras el equipo de adolescentes llenaba el medallero, el proceso para lograr tales hazañas generaba, ya sea de manera consciente o inconsciente, una rigidez que se tornaba en frialdad, por parte de los entrenadores y equipo técnico hacia las competidoras, lo cual se reflejó en un escenario ideal para que un reconocido médico deportivo, se convirtiera en el único personaje que les mostraba empatía y aprovechando la libertad que tenía para manipular sus cuerpos, abusara de ellas. Todo, mientras las pocas que se atrevían a denunciarlo, entre ellas Maggie Nichols, veían no sólo truncada su carrera, sino que las personas responsables al interior de Federación Estadounidense de Gimnasia, procuraran mantenerlo oculto en pro de mantener limpia la imagen de la institución, y no ver afectadas sus pretensiones competitivas y económicas.

Así pues, en el documental Atleta A vemos cómo nuevamente las víctimas tienen que lidiar tanto con el abusador, como con un sistema en el que el lema pareciera ser “El fin justifica los medios”. Se trata de una producción que conjunta las declaraciones de las chicas en cuestión, con segmentos clave de las transmisiones de los Juegos Olímpicos, los entrenamientos, la investigación periodística realizada al respecto y una buena cantidad de material casero.

Todo partiendo de dimensionar en lo particular, el ideal que representa este deporte y la participación en su máxima justa, en contraste con la forma en que se fractura debido al abuso, para luego plasmar el glamour que suele acompañarle en la cumbre de la gloria, y a partir de ahí comenzar una deconstrucción precisa con base en la realidad de los entretelones.

La estructura es básica y el desarrollo no logra mantener el sentido dramático de algunas de las secuencias, es por ello que su extensión llega a volverse un inconveniente para mantener la atención del espectador, pero por otro lado alude a una clara corrección en su manufactura, y el testimonio es de tan abrumadora y lamentable vigencia, que le alcanza para ponerse por encima del promedio. Una buena opción que ha llegado a Netflix.

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