Elecciones primarias en Chihuahua: Mi perspectiva desde Acción Nacional

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo

La democracia jamás es excesiva. Todo lo que tienda a aumentar la participación ciudadana y generar gobernanza debe ser escuchado y debatido. La falta de apertura a la discusión de un tema tan trascendental puede evidenciar otro trasfondo.

Bien lo dijo Maquiavelo: “Todo aquel que propone un nuevo orden sobre las cosas, tiene como enemigos a los beneficiarios del antiguo régimen y como medio aliados a los posibles beneficiarios del nuevo orden propuesto”.

Si bien es prematuro tomar una postura de una reforma cuyos pormenores desconocemos, si podemos decir que de manera general el planteamiento inicial de una reforma electoral para permitir elecciones primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias resulta, por decir lo menos, adecuado a la situación actual que viven todos los partidos políticos, donde la encuesta de INEGI de 2019 arrojó que son las instituciones con mayor desprestigio y menos aprecio ciudadano.

Participo como militante del PAN desde los 18 años, he sido candidato en 2013, 2014 y 2018. Fui dirigente de las juventudes panistas y me ha tocado recorrer las colonias de los diferentes distritos de la ciudad, conozco militantes ejemplares que han entregado los mejores años de su vida al partido de quienes he aprendido muchísimo, pero también he conocido militantes que no tienen ninguna convicción eminentemente democrática ni de participar de manera propositiva en la vida interna del partido. También he observado a ciudadanos simpatizantes con muchísima convicción de ayudar en las tareas partidistas. A lo que voy es que considero que la militancia no es garante de una postura a favor de una institución política.

Esta propuesta vendrá a estrujar fuertemente y debemos prestar oídos a toda esa gente que tiene décadas esperando participar en Acción Nacional, sin posibilidad alguna de afiliarse y que puntualmente cada elección sirven con ahínco como representantes de casilla. La mística del partido no la otorga un papel sino la entrega que se ponga en cada elección y actividad partidista.

Resulta difícil de digerir para muchos, me incluyo, una propuesta que venga de cierto modo a equilibrar la balanza de participación de todos, pero aquí es donde se medirá la disposición de sacrificar el bien personal por el bien común. Abrir los mecanismos de decisión de los partidos permite el emergimiento de liderazgos genuinos, más allá del poder económico y dándole un mayor peso al poder social.

Una reforma electoral bien planteada, que brinde certeza y sobre todo piso parejo para todos, donde todas las voces sean escuchadas, puede ser la puerta a retomar la credibilidad de los partidos políticos y en Acción Nacional avizoro una oportunidad aún mayor, pues resulta ser la única institución política que puede marcar la diferencia ante una posición autoritaria y desmedida de un gobierno federal.

Acción Nacional ha sido un partido predominantemente ciudadano, nació de las bases y no debemos tener miedo de retomar la esencia rabiosamente democrática que ha caracterizado al partido durante muchos años.

Dejemos de pensar en la siguiente elección y empecemos a pensar en la siguiente generación.

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