La estrategia de campaña de Trump: atacar a China

En tiempos de coronavirus, el presidente de EE.UU. refuerza sus referencias a Beijing y acusa a su rival demócrata, Joe Biden, de ser cercano a los asiáticos. La estrategia podría ser contraproducente, dicen expertos.

“China va a hacer todo lo que pueda para que yo pierda las elecciones”, dijo recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Salón Oval. En estos días, el mandatario no pierde ninguna oportunidad para atacar al gobierno comunista. A veces amenaza a Beijing con nuevos aranceles. Luego, dice tener evidencia de que el coronavirus surgió de un laboratorio en la ciudad de Wuhan. Y eso a pesar de que sus propias agencias de inteligencia y numerosos científicos de todo el mundo han llegado a la conclusión de que el virus proviene de un animal y no ha sido creado de forma artificial.

Los ataques de Trump no sorprenden a nadie. Sirven para distraer la atención sobre su propio fracaso a la hora de enfrentar al coronavirus y presenta un chivo expiatorio (China) ante la ciudadanía. Frente al creciente número de contagios por COVID-19 en Estados Unidos y las cada vez más exorbitantes cifras de fallecidos, los estadounidenses se inquietan y asustan. Y el resentimiento antichino no para de aumentar. Según una encuesta de Pew Research Center, dos tercios de los estadounidenses ven a China con malos ojos.

¿Es China el malo?

El equipo de campaña de Trump aparentemente cree que el mandatario puede obtener alguna ventaja de sus ataques verbales contra China. Varios anuncios publicitarios circulan actualmente en las redes sociales, cuyo objetivo evidente es vincular al candidato demócrata, Joe Biden, con China. Quieren mostrarlo como amigable con el gigante asiático.

“Hacer de China un chivo expiatorio no dará frutos políticos a Trump”, dice Michael Steele, un comentarista político conservador y expresidente del Comité Nacional Republicano. “Todo el ruido sobre China solo está ahí para romper lo que el mismo Trump había dicho inicialmente. Recordemos que al comienzo elogió al país por su lucha con el coronavirus en Wuhan y otros lugares. Así que no creo que ahora sirva decir que China es el malo de la película”.

Joe Biden contraataca

La previa admiración de Trump por el presidente chino, Xi Jinping, es utilizada por el equipo de Biden, que creó una campaña publicitaria donde dicen que “Donald Trump elogió a los chinos 15 veces en enero y febrero, cuando la pandemia del coronavirus se extendía por Estados Unidos”.

La competencia política para ver quién actuaría con más decisión ante los chinos podría tener consecuencias, advierten activistas como Rita Pin Ahrens, directora de AOC, una organización sin fines de lucro que lucha por los derechos e intereses de los estadounidenses de origen asiático. El uso de China como foco de atención en las elecciones podría derivar en muestras de odio hacia las personas de aspecto oriental.

Aumento de los ataques racistas

“Como consecuencia de la crisis del coronavirus ha habido un aumento de los casos de discriminación y acoso contra personas de origen asiático”, dice Rita Pin Ahrens. “Ha habido de todo, desde ataques verbales, escupitajos y lanzamiento de químicos hasta violencia física, incluso contra niños”, relata.

¿Serán los ataques contra China el centro de la campaña? El republicano Michael Steele no lo cree. “Los estadounidenses somos egoístas cuando se trata de asuntos globales. La mayoría no siente ningún interés por los temas internacionales”, opina. Para él, China no jugará ningún rol en las elecciones.

La economía, tema central

Sin embargo, Trump ya había usado a China para hacer campaña en 2016. “Y esta vez también lo hace, para satisfacer a sus seguidores”, dice Capri Cafaro, experta en asuntos políticos de la Universidad Americana en Washington. Ella espera que China siga siendo tema durante la campaña. “Pero no será el foco de ella”, pondera.

Para la experta, el liderazgo y el temperamento serán los temas centrales de las presidenciales estadounidenses. Y, claro, también la economía. Millones de personas han perdido ya su trabajo debido a la crisis causada por la pandemia. La politóloga advierte que una segunda ola de contagios podría afectar al país justo antes de las elecciones. “Lo que falta es una estrategia nacional coherente para combatir al COVID-19”. Y esa carencia podría cortar la carrera de Trump.

DW actualidad

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