Crespo: AMLO puede perder revocación de mandato de agravarse crisis económica

El analista político José Antonio Crespo describe en entrevista los escenarios que pueden configurarse en caso de que el gobierno no tenga un manejo adecuado de la crisis económica.

El presidente Andrés Manuel López Obrador encara un escenario complicado para su gobierno con una crisis originada por el COVID-19, la cual a su vez ha desencadenado otra en el ámbito económico que de agravarse podría complicar el término de su gobierno e incluso reconfigurar el escenario político.

“Si se llegara a hacer la revocación de mandato en el 2022, no descartaría que la perdiera (López Obrador), pero eso depende de lo que pase con la economía. ¿Sabemos bien a bien qué va a pasar y hasta dónde? Sabemos que estamos en crisis y muchos expertos dicen que no se están tomando las medidas adecuadas”, señala en entrevista el analista político José Antonio Crespo con motivo de la publicación de su libro AMLO en la balanza, editado por Grijalbo

México enfrenta una crisis económica como consecuencia de la contingencia sanitaria del coronavirus COVID-19. Así lo muestran los indicadores: una contracción de -1.6% en los primeros tres meses de 2020 –la peor en 11 años– y un estimado de los analistas de Banxico que prevén una caída para este año del 7.10%.

Los escenarios planteados por Hacienda para este 2020 tampoco son prometedores: un estancamiento de 0.1% o una contracción de 3.9%. A esto se suma un factor que para algunos expertos ha sido determinante, el manejo que ha dado el presidente López Obrador a la situación con medidas que no han contemplado a las pequeñas empresas y entre las cuales no están considerados los estímulos fiscales, a diferencia de otros países.

En ese sentido, Crespo insiste que el futuro del proyecto político de López Obrador dependerá mucho del manejo que dé a la crisis económica y a la actual contingencia sanitaria, ante las cuales –advierte– no se están tomando las medidas adecuadas. Para él, este impacto es claro en algunas encuestas que mostraron durante marzo una caída en la popularidad del presidente.

“Se va a seguir cayendo si la gente percibe que no se está manejando bien la salud, que no confía en las cifras, si ve que hay médicos que se están muriendo por falta de equipo, como está ocurriendo, y si no la crisis económica se traduce, como parece, porque no se están aparentemente tomando las medidas adecuadas en el cierre de empresas, mucho desempleo, desabasto eventualmente, pues claro que se va a caer más marcadamente”, expresa.

Crespo estima además otro escenario, en el que una caída en la popularidad del presidente ayude a resurgir a los actores anti López Obrador que busquen algún liderazgo por fuera, pero también advierte que puede crecer un liderazgo dentro del gobierno que marque su distancia del gobierno.

“No descarto que más adelante, en una situación más complicada, eventualmente tomen su distancia y hagan algo dentro o incluso buscar por fuera de Morena, Marcelo Ebrard y hasta (Ricardo) Monreal y (Claudia) Sheinbaum. Cada uno en su ámbito tomando distancia, porque si no se los va a comer la caída de López Obrador”, comparte.

Esta es la entrevista:

¿El impacto que ha tenido la pandemia del COVID-19 ha evidenciado las carencias del plan político y económico de López Obrador?

Estamos viendo consecuencias de las políticas y las decisiones que se tomaron el año pasado, cuando no había la crisis, pero nos pega justo en un punto vulnerable, nos agarra digamos en curva. ¿Por qué? Porque la economía se debilitó el año pasado en diferentes rubros, ha caído al 0% el crecimiento, las pérdidas millonarias de Pemex, la austeridad o lo que llaman el ‘austericidio’ de la administración pública federal que se hizo mal, que se hizo improvisado, que se hizo con exceso, pegando a la capacidad de respuesta del gobierno en diferentes instituciones; desde luego en salud, el subejercicio de más de 100,000 millones de pesos en salud. Pues todo eso repercute ahora negativamente, nos agarra en una posición vulnerable y es consecuencia de las decisiones del año pasado.

¿Le alcanzará el respaldo al presidente ante la crisis económica que se está configurando?

Pues yo creo que no. Si se tomaran medidas adecuadas tanto para enfrentar el virus, que creo no se han tomado las necesarias, y si se tomaran medidas adecuadas, que creo no se están tomando, para enfrentar la crisis económica podría salir fortalecido.

Es decir, si la mayoría de la gente dice que lo manejó bien, que salió bien la parte de salud y que la economía no se cayó más allá de lo que tenía que caerse y podemos estar perfilados para una recuperación pronta, eso se traduciría en un mayor fortalecimiento del presidente y en la recuperación de la popularidad que ha perdido este año, que ha sido de cerca de 10 puntos, en tres o cuatro meses, lo mismo perdió en todo el año pasado; de lo contrario va a seguir cayendo.

¿Hasta cuándo podrá el presidente emplear el recurso de culpar a los gobiernos pasados de los problemas que encara su gobierno?

Ese discurso le va a servir siempre con su base dura, con sus incondicionales. Sus devotos van a seguirle creyendo hasta el final que todo esto es culpa del pasado o de los conservadores del presente, de lo que heredó López Obrador del PRIAN, de lo que están haciendo los conservadores, que son todos los que no están alineados con él y a quienes le van a echar la culpa y le están echando la culpa. Ese discurso va a seguir absolutamente creíble durante todo el sexenio para sus incondicionales.

La cosa es con los demás, los que no son devotos, gente, opinadores, profesores, académicos que estuvieron con él desde el principio, que lo han apoyado, y que ahorita están diciendo, ‘no pues no está tomando buenas decisiones’. Ya se están deslindando y ellos representan a ese sector que pudo haber votado por él, que pudo haberlo apoyado, que le creyó en un principio, pero no son incondicionales ni están ciegos ante la realidad. Esos sí se van a ir separando, esos sí los va a ir perdiendo, ellos ya no le van a creer que todo es culpa de Calderón. Los que van a quedar son los incondicionales.

¿Qué impacto va a tener perder a ese electorado que fue el que lo llevó a la Presidencia?

Perder a esos sí implica una caída en la popularidad fuerte, por debajo del 50% y llegará pues hasta donde llegue su piso, 30, 35%, siempre hay así un margen o más amplio de los votos duros. A lo mejor puede ser menos, depende de lo que pase, qué tanto caigamos económicamente, mientras más profundo sea va a quedar con menos simpatizantes. Si se acentúa esa caída, va a empezar a repercutir en la elección del año 2021 para el Congreso; con las gubernaturas, ¿quién sabe qué suceda también?, pero en el Congreso sí se podía repercutir en una votación ya más baja para Morena y la coalición de Morena al grado de que sea incluso perder la mayoría absoluta. Aunque está también el hecho de que hasta ahora los que se le están yendo de intención de voto a Morena no se están yendo a la oposición, sino a los abstencionistas, eso se refleja en las encuestas. Entonces, es otra ventaja para Morena, a lo mejor perdemos los votos, pero si se van a la abstención no afecta nuestra proporción respecto a los otros partidos.

¿Qué otros escenarios enfrenta el presidente y su partido Morena de cara al proceso electoral intermedio de 2021?

Estamos con un variable, para hacer pronósticos y proyecciones, totalmente imponderable que es hasta dónde llega la crisis económica y qué tan rápido o tan tarde podremos salir de ella, dependiendo de eso, es como le va ir en las elecciones a Morena y eventualmente a la revocación de mandato de López Obrador, aunque yo sostengo que si para la revocación de mandato en el 2022 las cosas ya no son favorables y las encuestas reflejan que la perdería, probablemente Morena en el Congreso haría lo que fuera para que ya no ocurre la revocación de mandato.

Ahorita hay muchos escenarios porque ya se nos abrió la incertidumbre, ya no estoy siquiera seguro de que López Obrador vaya a terminar el sexenio, ¿de qué depende?, de qué tan profunda sea la crisis económica y su consecuencia en crisis social y crisis política. Si la cosa es un desastre, como podría ocurrir, incluso sectores y personajes de Morena podrían decir, ‘sabes qué, vamos a deslindarnos lo más pronto de López Obrador porque no está llevando al precipicio junto con él como partido’. Entonces, pueden verse muchos escenarios.

¿El expresidente Felipe Calderón puede construir esa oposición que le haga contrapeso al gobierno de López Obrador, o de dónde podría surgir esta alternativa?

Mientras más se caiga López Obrador, en ese escenario, es más probable que los actores anti-López Obrador o los decepcionados busquen algún liderazgo por fuera, pero también puede crecer un liderazgo por dentro que se separe de López Obrador, por ejemplo (Ricardo) Monreal, el propio (Marcelo) Ebrard más adelante o Claudia Sheinbaum; ella ya está tomando sus medidas en la capital más razonablemente que López Obrador; poco a poco se está distanciando, podría cobrar ahí un figura de liderazgo como alternativa dentro del propio gobierno.

Los de afuera pueden ser (Enrique) Alfaro, depende cómo le vaya al enfrentar esta crisis, puede ser incluso, por ejemplo, el retorno de Calderón, aunque salió muy desprestigiado de su gobierno no lo descarto tampoco como una voz. Tampoco descarto que (José Antonio) Meade, eventualmente, pueda resurgir como alguien que la gente diga, ‘pero oye, él era más sensato, conocía de los números, conoce de economía, no hubiera hecho las locuras que está haciendo López Obrador’. Ahí es donde esos liderazgos sí pueden surgir, y que, eventualmente, los grupos opositores y disidentes digan: ‘hay que ver cuál de los liderazgos es el más atractivo para apoyarlo’, para, eventualmente, ir hacia el 2024.

¿Y el discurso anti-sistema que ha construido López Obrador no puede servirle para que Morena permanezca en el poder otros seis años?

El discurso cada vez va a importar menos, lo que va a importar ya a partir de ahora son los resultados. Si arroja buenos resultados le va a ir bien, si arroja pésimos resultados o muy malos le va a ir mal cualquiera que sea su discurso. Su discurso le sirvió para llegar al poder, para mantener una mayoría de apoyo el año pasado, pese a malos resultados, pero eran malos relativamente, no fueron catastróficos. Eso ya se va a ir acabando cada vez más rápido y su discurso ya no va a importar. Claro, ese discurso sí va a seguir vigente con sus devotos incondicionales, ellos lo compraron y no lo van a abandonar, pero los demás, la gente que no sea de sus incondicionales, el discurso cada vez va a importar menos, al grado de que ya no va a importar nada.

¿Y Morena, dónde quedará? ¿Tiene la base suficiente para consolidarse como un partido hegemónico, de los principales?

No, ya no. Se pensó que podía, eventualmente, en condiciones normales y si le iba bien al gobierno de López Obrador, reconstruir un partido hegemónico, y no tan automáticamente, porque eso tampoco es fácil, pero sí un partido dominante que pudiera preservarse varios años, varios sexenios, incluso. ¿De qué dependía? De los resultados. Si los resultados van a ser desastrosos, como podrían serlo, pues Morena no tiene futuro, por eso no descarto totalmente el escenario en el que algunos grupos y personajes de Morena empiecen a distanciarse respecto del presidente porque sino se los va a llevar para abajo también a todos y entonces ya el repetir en el 2024, que en el principio del año pasado lo veíamos como muy probable, ahorita se va a hacer cada vez más complicado.

Los tres tapados hasta ahorita son Ebrard, Monreal y Claudia Sheinbaum. Yo creo que los tres están viendo que las cosas no van bien. Son lo suficientemente inteligentes y realistas como para ver que las cosas no van bien. Cada uno está tratando, en su ámbito, de hacer lo mejor que puede. Monreal con algunas declaraciones que lo que permiten es ver que no está viendo las cosas muy bien, aunque no lo diga de manera más explícita; Sheinbaum con sus decisiones que se alejan de las del gobierno federal, y Marcelo que tiene menos margen de maniobra, porque es parte del gobierno y cualquier disidencia le puede costar el cargo, está haciendo su política, los encargos que le da el presidente lo mejor posible, ahí la gente juzgará qué tan bien o no lo está haciendo, pero seguro, por lo que conocemos a Ebrard, que no está viendo lo mismo que Rocío Nahle o Irma Eréndira Sandoval.

¿El concepto de la llamada “Cuarta Transformación” acabará con AMLO?

En condiciones normales y de haber tomado medidas adecuadas y con cierto éxito, hubiera quedado perfectamente y hubiera continuado la “Cuarta Transformación”, no que se hubiera concluido en este sexenio, sino puesto las bases para que más adelante otros gobiernos de Morena la continuaran y la pudieran profundizar. Pero en estas condiciones, con esta crisis que se les va de las manos, económica que puede ser muy profunda, sí se acaba, el concepto de “Cuarta Transformación”, quedará solamente como un lema demagógico. Pretendía que iba a ser esto como la Independencia, como la Reforma, cuando no sabíamos ni qué iba a pasar y él ya la había calificado como las tres transformaciones históricas de México, pues quedará simplemente como una expresión más de una soberbia enorme, una megalomanía histórica.

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