El virus que mece la cuna

Por: Francisco Flores Legarda
“En nuestras heridas emocionales reside la curación.
Son puertas por donde entra la conciencia”.

Jodorowsky

“La mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo” dice un poema del estadounidense William R. Wallace. De hecho una de sus estrofas dice lo siguiente:

La infancia es la dulce fuente,
el poder mana con belleza,
la primera señal de la madre para guiar los torrentes
de aquellas almas que inquietas crecen.
Crecen para el bien o para el mal,
encauzadas a la luz o arrojadas al mal,
pues la mano que mece la cuna
es la mano que domina el mundo.

Quizá William R. Wallace establece un lugar más lógico para el pecado original, dícese del Coronavirus. No que yo discuta el dogma, pero si se me permite la licencia, es cierto que todavía no sabemos en que proporción somos lo que nacemos siendo y en que proporción somos lo que hemos sido educados después de nacer (y cuando empieza esa educación). Por eso la mano que mece la cuna es la que domina el mundo. Lo vemos desde algunos meses, el virus no se quiere ir, y nosotros desperados.

Al fin y al cabo, ¿no es la mano que mece la cuna la que nos nutre con amorosa premura?. O quizá nos ceba con interesada prisa. ¿No es la mano que mece la cuna la que nos duerme con protectora calma?. O quizá nos duerme con doblez cautelosa. ¿No es la mano que mece la cuna la que nos alienta a nuestros seguros primeros pasos? O quizá nos empuja a un peligroso abism; al virus que mece la cuna.

Madres hay muchas y de muchas clases. Y sobre todo, tal y como se refería la periodista de La Verdad, Pilar Wals, la mano que mece esta cuna a la que me refiero no es precisamente femenina. Bebe whisky y creo que fuma a escondidas. A pesar de los infartos. En fin, citando a otro gran poeta, el publicista de El Corte Inglés …. “Volver a empezar …. otra vez”

Quizá sea únicamente (¿únicamente, me parece poco?) un problema de madurez, de seguir dependiendo de un hombre al que mucha gente cree que es un astro solar. Parece que en uno meses son los suficientes para murmurar O tempora, o mores! (es decir, o te paras o te mueres ). El Titular del Ejecutivo López Obrador Ejecutiva ha de poder decir que ha llegado donde tenga que llegar por su propio pie, encauzada a la luz o arrojada a las tinieblas por decisiones que tomaron ellos desde dentro. Las mesas de camilla han de quedarse para las tertulias inocentes.

Habrá que ir empezando, entonces, en pensar en matar el virus.. En términos puramente psicológicos, por supuesto, porque esto ya alcanza una épica que se puede convertir en sátira, que puede devenir en esperpento. Y digo puede porque, de verdad, confío en la bondad humana, en los mandos del gobierno no

En el 2020 veremos si no tenemos que volver al inicio de nuestro mal. O si el virus de la cuna se marea por la mano que lo mece. O si, quizá, hay otro niño en la cuna

Salud y larga vida.

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH

@profesor_F

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