Sube 23% llamadas por violencia a mujer

Reportan promedio diario de 2 mil 92 peticiones de auxilio durante marzo; estrés por encierro e incertidumbre económica agravan el problema, advierten expertas.

Las llamadas de emergencia por agresiones hacia las mujeres incrementaron 23 por ciento entre febrero y marzo, mes en el que inició la Jornada de Sana Distancia para evitar la propagación de Covid-19 en el país.

Así lo revelan datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que registran 52 mil 858 llamadas a nivel nacional durante febrero y 64 mil 858 para marzo; lo que además da un promedio de dos mil 92 peticiones de de auxilio al día durante el mes pasado.

El estrés generado por el encierro y la incertidumbre económica en la que quedaron miles de familias son factores que se suman a este problema social arrastrado por años, opinan los expertos.

“Es un tema contra ellas y contra los niños; finalmente somos una sociedad que ya no sabía convivir y estar bien antes de la pandemia, pero esto ha ayudado para que la violencia crezca y se ha ido agudizando cada vez más. Las agresiones van a aumentar a medida que pasen los días en casa y hasta se pueden agravar dentro de los hogares”, lamentó Frida Guerrera, activista en derechos humanos.

“Me revisa los mensajes de WhatsApp y es muy difícil hablar con él; me ha sido infiel y me ha obligado hacer cosas que no quiero. Cuando pase lo del Covid, me voy con mi hija a vivir lejos”

Ary “N”
Víctima de violencia
Es el caso de Ary “N”, una joven de 25 años que acude un día a la semana con una psicóloga independiente en la alcaldía Tláhuac.

A pesar de que ella entiende las consecuencias de una agresión, no ha querido denunciar a su esposo teme a las posibles represalias de parte de éste.

La joven aseveró que la violencia en su hogar ha aumentado con el confinamiento, pues además su marido incrementó el consumo de drogas, lo que, refirió, lo hace más violento física y verbalmente.

“Me revisa los mensajes de WhatsApp y es muy difícil hablar con él; me ha sido infiel y me ha obligado hacer cosas que no quiero. Cuando pase lo del Covid, me voy con mi hija a vivir lejos”, destacó a La Razón.

La psicóloga de Ary, Laura, explicó que ya lleva un año tratándola y le ha ayudado a salir de la crisis, pues la relación se tornó dependiente, por lo que las víctimas minimizan las agresiones y peleas.

“Sufre demasiado. Yo le he pedido que denuncie y por miedo no lo hace, tiene miedo de su esposo y aunque asegura que lo dejará, no lo hace porque es dependiente, así el encierro aumente sus niveles de estrés y violencia”, expuso la especialista.

La situación en el hogar de la víctima se agrava por la falta de recursos que enfrentan, las carencias que pasan y la convivencia diaria; además del lugar donde viven.

A esto se suma que muchas de las mujeres violentadas no encuentran apoyo en las autoridades al denunciar o no reciben auxilio de sus familiares.

Luz Elvira “N” es una maestra en una institución privada y si bien aseguró que su marido —de quien se separó hace algunos años— no la ha agredido físicamente, sí ha mostrado una mayor tendencia a la violencia cada vez que la llama por teléfono.

“Gracias a Dios no en casa, pero el padre de mi hija, que de por sí ya es violento, ha sido más agresivo y berrinchudo que otros días. Lo bueno es que no lo tengo cerca y con colgarle o no responderle su violencia lo mantengo lejos”, destacó.

La Razón

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