El hambre: La epidemia más grande del mundo.

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo

Me hubiera gustado escribir antes acerca de El Hoyo, la película española que causó furor hace poco, sin embargo no había tenido la oportunidad de bajar en papel las disertaciones que había hecho en mi mente al respecto.

El Hoyo está lleno de significados y símbolos, que viene siendo la representación del mundo actual. El director es Galder Gaztelu-Urrutia y éste es su primer largometraje, debo decir que su estilo me da un aire a Luis Buñuel.

En ésta película básicamente observamos una cárcel donde existen 333 niveles, en cada nivel hay dos personas y diariamente desciende desde el nivel más alto hacia el más bajo una plataforma llena de comida, las personas de niveles superiores siempre se acaban la comida, dejando a los otros niveles con las sobras y a los de niveles más bajos sin nada; hasta que llega Goreng quien plantea la pregunta ¿Qué pasa si repartimos la comida de tal forma que a todos les alcance una porción suficiente para no morir de hambre?

En mi artículo de opinión intitulado “El Elevador Social” ya había esbozado algunas cuestiones que toca la película de manera magistral, y es que a la conclusión a la que su servidor llegaba en dicho ensayo es que el elevador social está descompuesto, al menos en México, donde una persona que nace pobre, muere siendo pobre, la movilidad social es prácticamente inexistente.

El largometraje representa gráficamente ese elevador social, plantea la pregunta: ¿Qué pasaría si existe alguien que ponga orden en los diferentes estratos con la finalidad de que alcance para todos? ¿Alcanzaría? ¿Buscar repartir la riqueza es una acción humanista o por el contrario es socialista? ¿Utopía? ¿Trabajo imposible?

El personaje principal, Goreng tiene un aire quijotesco e idealista, que pese a que otros personajes seleccionan por objeto al que tienen derecho a ingresar: un cuchillo, un arma, algún perro de compañía; observamos que el personaje principal selecciona precisamente el libro de Miguel de Cervantes. Sin el afán de spoilearles la película, para que la vean por ustedes mismos, les digo que la película me hizo dilucidar lo siguiente que comparto con ustedes:

• Difícilmente (más no imposible) alguien en un nivel superior está dispuesto a sacrificar su confort por otros de niveles inferiores.
• El ser humano es llevado al límite si no cubre su necesidad más básica (alimentación) y está dispuesto a todo para satisfacerla, por tanto una persona que está enfocada en vivir al día , difícilmente podrá enfocarse en conseguir otros objetivos más altos, solo pueden concentrarse en no morir ese día.
• Se requiere de un liderazgo que esté dispuesto a sacrificar, inclusive, el bien propio en pos del bien común, con la finalidad de establecer un nuevo orden de las cosas.
• ¿Los cambios en la sociedad surgen de abajo hacia arriba o de arriba hacía abajo?

Y esto a final de cuentas me recuerda a Maquiavelo quien en su libro El Príncipe establece que: “Todo aquel que propone un nuevo orden sobre las cosas tiene como enemigos a los beneficiarios del antiguo orden y solo tiene como medio aliados a los que pudiesen beneficiarse del nuevo orden propuesto”.

La epidemia más grande no es el coronavirus, ni la gripe española, ni siquiera la peste negra. La pobreza es la epidemia más grande de la historia en nuestro planeta, que según cifras del Banco Mundial afecta a 3,400 millones de personas, lo cual resulta ser casi la mitad de la población mundial, ellos aún tienen grandes dificultades para satisfacer siquiera sus necesidades más básicas.

Nadie puede concentrarse en salir adelante si no tiene el estómago lleno y esta epidemia no puede ser borrada de un plumazo, ni con otra epidemia, porque mientras sigan existiendo sistemas que estén diseñados por los más favorecidos, no habrá programa asistencial que alcance para abatir este gran mal que consume a la humanidad. Debemos comenzar por admitir que el modelo de vida actual se encuentra rebasado.

No necesitamos un Goreng como en la película que venga a decirnos qué hacer, cada uno en nuestra área de acción podemos ser un Goreng, por que tal vez no logremos un mundo totalmente igualitario, pero si uno más equitativo.

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