El señor de las curvas

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

“Ya se ve la luz al final del túnel”, pontificó el presidente de México.
Basado en la estadística que a diario por las tardes presenta el ´subse´ López-Gatell, el titular del poder ejecutivo federal aseguró el miércoles pasado lo siguiente: “afortunadamente hemos podido aplanar la curva de los infectados de los casos del coronavirus. (…) Eso nos ayuda porque se redujo el contagio, se volvió horizontal, se aplastó la curva; celebró.
En efecto, nuestro país es un caso extraordinario para el mundo tal como lo expresó el mandatario tabasqueño el pasado 11 de abril: “México está siendo ejemplo para el mundo en combate a Covid-19”, y enfatizó: “se encuentra entre los 10 países con menos defunciones y casos de Covid-19”.
Para el sábado 2 de mayo el número de fallecimientos en México alcanzaban 2061, cifra muy baja considerando que la población supera los 125 millones de mexicanos y, pese a ser vecino del país (EUA) con el mayor número de contagios en el mundo (más de un millón ciento sesenta mil) y de muertes (67300), con una letalidad del 5.77%.
“Virus no es “terrible ni fatal”, declaraba el presidente el 28 de febrero. El porcentaje de letalidad, es decir, el número de decesos dividido entre el total de contagiados oscilaba entre el uno y el tres por ciento. Dos meses más tarde la letalidad de México se ubica en el 10.71%.
Paradójicamente, tras lo sucedió en un hospital del municipio más poblado del país, el ´subse´ destacó lo siguiente: “Es dramático lo que pasó en el hospital de Las Américas en Ecatepec, hay un fenómeno de desconcierto… me parece dramático que no haya llegado la información de lo que es el COVID, que es grave”.
Para quienes tuvieron oportunidad de ver el video en el que varias personas ingresaron violentamente a dicho hospital ante la nula información sobre el estado de salud de sus familiares internados, se horrorizaron al ver varias bolsas con cadáveres apilados. Fue una situación terrible que retrata lo que está pasando con la peste.
Este mes y medio ha sido durísimo para todos, por eso entiendo que el confinamiento ha provocado severo estrés entre la población, la que evita en gran medida cualquier información relacionada con el tema. Justificadamente evitan las ríspidas disputas que se dan por las monumentales dudas sobre las cifras que dan a conocer las autoridades.
Independientemente de que la mentada curva de contagios y decesos la veo muy empinada, debido, quizás a una ilusión óptica dado que veo la pantalla recostado sobre mi hombro derecho, por lo que voy a colocar el televisor sobre el mismo lado que mi posición en la cama, para asegurarme de ver la curva plana, como dice el presidente.
Habida cuenta de que la luz del túnel aumentará su brillo a partir del 7 de mayo, quiero pedirle encarecidamente a la población que oportunamente recibe recursos públicos a través de becas, pensiones universales y otras vías, que ayuden al comercio local a reactivarse.
La sugerencia en concreto es que los miles de millones de pesos que les son entregados gracias a los que pagamos impuestos y generamos empleos, sirvan para empinar la curva del crecimiento económico de Chihuahua.
La petición solidaria es que ese dinero sea para comprarle a la o al de la tiendita del barrio; al señor o señora que vende alimentos en un local o en un puesto. Que el mandado lo adquieran directamente de los puestos en los mercados o supermercados de chihuahuenses. Igualmente, si van a comprar calzado o vestimenta, existen muchas tiendas en el centro de cada ciudad; lo mismo hay mueblerías y ferreterías de familias chihuahuenses.
Tómenle la palabra al presidente, no hagan más rico a los de la mafia del poder y eviten malgastar ese recurso público que tanto esfuerzo nos cuesta juntar. No lo dilapiden en tecnología (Slim), ni en mueblerías de abonos chiquitos y deudas interminables (Salinas Pliego, Azcárraga y Coppel); tampoco en cafeterías, pizzerías, hamburgueserías trasnacionales.
La mejor manera de iniciar la recuperación económica es empinando la curva del crecimiento consumiendo lo nuestro y de personas emprendedoras del estado.
Es cuanto.

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