Un cuestionario sobre el miedo…

Por: Francisco Flores Legarda

¿Qué le digo a un amigo que ya no cree en el amor?
// Dile “¡Te amo!”.

Jodorowsky
¿Cuál es tu definición del miedo?

Miedo es el temor a lo inesperado, imprevisible, que se percibe como un peligro que acecha, que puede ser inevitable o invencible. Se puede tener miedo a la reacción de una persona, a su enojo o más bien a su exceso de enojo y violencia consecuente; o a un acto de violencia contra una, a los efectos de una acción, o, desde luego, a una catástrofe natural. El peor miedo es el miedo a la muerte o a una desgracia semejante o peor que ésa: el cautiverio, la tortura, por ejemplo, o a un futuro incierto sin salida.
¿Podrías narrar una experiencia en donde sintieras miedo, temor, fobia?
Miedo, temor y fobia son distintas emociones,
He tenido ataques de pánico en casa túneles y puentes, por manejar. La primera vez fue en un túnel donde sentí que perdería el control y podría morir o matar a alguien. Logré salir contando hasta más de 100. Me volvió a pasar en otras circunstancias y acabé por dejar de manejar. Es algo irracional pero que no puedo controlar ni he logrado superar.
En cambio, el miedo es algo más controlable. Cuando surge nos puede ir cerrando la garganta o llenarnos de ansiedad el estómago, pero se puede elaborar y procesar mediante la razón. Cuando niña, tuve miedo de los gritos y de los golpes que podía recibir; también tuve miedo una vez que me perdí en un bosque pues se iba haciendo tarde y no encontraba el camino de regreso.
Ya de joven adulto, una vez en que iba caminando por la calle, un hombre me agarró por atrás y sentí terror. Grité tanto que me soltó. Llegué a mi casa sin poder contenerme. Eso fue pánico a la violación. Un tiempo quedé marcada por eso. Luego, al cabo de muchos años, si voy de noche por calles solitarias me siento tenso, muy alerto, con todos los sentidos despiertos…. Por si acaso.
Es curioso que en circunstancias más graves no he sentido miedo, aunque me queda después una sensación de inseguridad que se concreta en la dificultad de quedarme sola en ciertas casas, cuando son grandes y sé que ahí o al lado han pasado cosas desagradables. La sensación que tengo es que esas cosas (robos, peleas) pueden volver a pasar y que “nadie” va a oír. Creo que no tiene que ver sólo con la casa sino con la sensación de impotencia, de que nadie se entere y nadie ayude.
¿Al recordar esta experiencia, qué pasa por tu mente, qué sucede con tu cuerpo?
Recordar las experiencias de miedo, vuelve a traer tensión en el cuello, un nudo en la garganta o en el estómago, una angustia sorda que agobia: la sensación de impotencia.
¿Hiciste algo al respecto de esta intensa emoción- terapia, lecturas, alguna acción?
He estado en terapia por otras razones, pero he tratado algunas de estas experiencias; racionalizar ayuda a superar el miedo; la terapia corporal es lo mejor pues ayuda a equilibrar la energía. Sin embargo, no he superado los ataques de pánico.
¿Cuáles crees que son las consecuencias de vivir con temor?
Las consecuencias de vivir con temor, en lo personal, es que se afecta la salud física y mental. Si se vive con miedo, se vive con tensión, ansiedad, malestar estomacal o dolor de cabeza o de cuello.
A nivel social, vivir con miedo limita a la gente, su libertad de movimiento, su capacidad de disfrutar, su capacidad de actuar como ciudadanía crítica y activa. Por eso el miedo es útil al poder. Las mujeres que viven con miedo a salir de noche no pueden hacerlo y en México tienen razón de no hacerlo o hacerlo con cuidado porque salir de noche para las mujeres en ciudades obscuras e inseguras es un peligro. El miedo a la violación se basa en hechos reales, en probabilidades concretas pero es también una forma de control social, de género, sobre las mujeres. Como plantea Susana Rotker en la introducción a su libro Ciudadanías del miedo (2000), éste limita la ciudadanía y el ejercicio de los derechos. Por eso los regímenes autoritarios difunden el miedo y lo usan para controlar.
¿Podrías mencionar las obras de arte, películas y libros que te interesen y cuyo enfoque sea el tema del miedo, incluso producciones que te hayan hecho sentir temor?
Es distinto hablar de obras que dan miedo o me provocan miedo y las que tratan el tema.

Por otro lado, hay novelas que me han dado miedo sin ser necesariamente de terror, como las de detectives cuando era joven. Hoy me dan terror, no miedo, las películas donde se viola salvajemente como “Perros de paja” o donde se encierra a las personas en manicomios cuando no están locas y se les humilla (Francés, una película americana sobre una mujer a la que encerraban en un manicomio y la humillaban constantemente). Creo que esto tiene que ver con la sensación de impotencia que asocio al miedo y de que hablé al principio.
¿Piensas que el término “cultura del miedo” aplica para los mexicanos?
No sé bien a qué se refieren. Si es una cultura que fomenta el miedo, habría que hablar más bien del uso de la inseguridad como forma de control social. Los hombres mexicanos hacemos como si no tuvieramos miedo, a la muerte, a las pérdidas, según dicen sus canciones, pero eso es un máscara. La gente puede tener miedo a perder su empleo, su casa, sus pertenencias, en sismos, inundaciones, a no tener dinero para pagar un médico, porque la mayoría vive en situaciones precarias, de riesgo. También se puede tener miedo a ser asaltado, robado, etc, sobre todo en estos años de gran inseguridad y crisis.
¿Cuáles son, en tu opinión, los mecanismos que como cultura hemos adoptado para sobrevivir al miedo?
En México se tiende a la negación (no tengo miedo, soy muy macho o me callo porque no puedo manifestar mi miedo a los demás); pero también se recurre a la solidaridad y a la cooperación. Mucha gente intenta asegurarse el futuro pero eso es lo más difícil. Se dice que por eso se usa menos y cada vez menos (en general en español) la forma de futuro (seguro) “Iré” y se dice “voy a ir”, porque el presente es lo único seguro, mientras que el futuro es incierto.
¿Crees que es posible eliminar el miedo?
El miedo forma parte del ser humano, hasta de nuestra naturaleza animal, en ese sentido no se puede eliminar. En cambio, sí se puede controlar o contener. Por ejemplo, si se reduce la impunidad del delito y éste baja también, si las ciudades son más seguras, si hay más luz y más gente en la calle, si se puede confiar en los demás, si disminuye la violencia, se puede reducir el miedo. Si viviéramos de manera menos individualista y más comunitaria probablemente disminuiría el miedo en las ciudades y en los campos. En la situación actual lo que vivimos es una violencia extrema que fomenta el miedo.
¿Qué acciones propones para enfrentar el miedo y trabajarlo?
A nivel individual, hablarlo, procesarlo, saber más sobre aquello que nos da miedo, aprender técnicas de racionalización y también no tomar riesgos innecesarios y exigir más protección si es que se trata de cuestiones urbanas. Si se trata de fobias, ir a terapia o procesar de alguna manera creativa, desde meditación, artes marciales, dibujo, escritura, lo que se necesite para transformar el miedo en energía positiva. Lo importante es entender qué zonas y qué energías se mueven con/por el miedo.
Si es así ¿cuál es tu propuesta para hacerlo?
A nivel social, es preciso no dejarse paralizar por el miedo, exigir protección, menos violencia, menos impunidad, de forma que haya menos riesgo(s), buscar formas comunitarias de vida y de acción, favorecer y fomentar la creación de redes. También hay que denunciar los usos del miedo con fines autoritarios y desmontar los discursos de la “seguridad” o los que contraponen “seguridad y libertad” como si hubiera que escoger entre una y otra. Eso sí da más miedo: la posibilidad de que la propia sociedad, por miedo, escoja cercenar sus libertad.

Salud y larga vida

Profesor por Oposicion de la Facultad de Derecho.

@profesor_F

Fuente y cuestiomientos.- Flor de Maria Flores Legarda.- Instituto Mexicano del Seguro Social.

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