Encubrimiento, ignorancia o incapacidad

Oscar David Hernández

Vemos con incredulidad cómo el Estado Mexicano se está desbaratando producto de las actuales circunstancias que en lo individual rebasan a cualquier persona. Hablamos de salud, de economía, del precio y producción del petróleo, de la energía, de las bolsa de valores, del tipo de cambio, del aislamiento de las personas y tantas preocupaciones que nos desbordan a diario.

Pero en el centro de todo eso que hoy padecemos, debiera estar, como columna principal, soportando que el techo de nuestro país no se nos venga encima, la transparencia, el conocimiento y la competencia.

Es un crimen lo que ha hecho el subsecretario Hugo López-Gatell por cualquier arista que se le mire. Reconozcamos su tesón por salir diariamente a dar la cara, a manera de malabarista de miles de pelotas-datos a entretener al pueblo, haciendo pensar que el Gobierno, como parte del Estado mexicano tiene todo bajo control, pero creer en eso es difícil cuando vemos cómo al malabarista poco a poco se le van cayendo las pelotas-datos.

Claro que su actuar no es distinto a tantas personas que buscan beneficiarse o mantenerse falseando la verdad. Por encubrimiento, por ignorancia o por incapacidad nunca desarrollan un proyecto que incluya una estrategia y un plan de acción preventivo, operativo y correctivo.

Siempre habrá un buen motivo que justifique nuestras acciones hasta que, esas acciones equivocadas u omitidas, lastiman los intereses de terceros, ya sea en su vida, en su salud, en su economía o en su libertad.

Ahora que estamos ávidos de héroes, empecemos por reconocer a quienes a pesar de las circunstancias actúan con dignidad de ser humano, y enfrentan las más arduas calamidades sin perder su dignidad y ética que debe ser inherente. Observo a millones de personas, mujeres y hombres con entereza y templanza enfrentar este tsunami de crisis, y para ellos y por ellos, México merece lo mejor de cada uno de nosotros.

El pasado 8 de abril dije que Carlos Salazar, Alfonso Romo y Hugo López-Gatell debían renunciar. Carlos Salazar se equivoca cuando piensa que representa a todos los empresarios y en tal virtud ha actuado. El presidente del CCE representa los intereses de sus afiliados que son cámaras y asociaciones empresariales, es decir, por encima del presidente del CCE están sus agremiados, no debajo de él, se debe a ellos. No hay CCE sin sus agremiados, pero sí hay agremiados sin el CCE. A pesar de una buena relación de cordialidad con el gobierno, no hubo entendimiento, por lo que ya no es un interlocutor válido de las cámaras y asociaciones empresariales que representa.

Alfonso Romo tampoco es un interlocutor válido representando al gobierno frente al empresariado mexicano. No se le puede negar su empatía y buena comunicación con el empresariado, pero tampoco logró un entendimiento con el sector productivo del país al no tejer una estrategia con sector productivo.

Hugo López-Gatell debe renunciar porque su acto circense de malabarear las pelotas-datos todos los días a las 19 horas está agotado. Ante la emergencia por el Covid-19 urge dar confianza a la población y a todos los líderes de los distintos sectores para que todos, sociedad y gobierno, nos sumemos a un plan estratégico que le dé rumbo a la crisis sanitaria que vivimos. Agrego aquí el análisis de los datos de contagio en México que explican por sí solos la desinformación que hemos recibido.

Agregado sobre la desinformación
¿Porqué los ciudadanos no están creyendo en las estimaciones epidemiológicas de la autoridad sanitaria? Si la tasa de fallecidos fuera del 1%, y el 19 de abril hubiera 1 fallecido por Covid-19 significaría que hace 17.3 días hubo 100 contagiados. Al 19 de abril tenemos 686 fallecidos por Covid-19 y aplicando una tasa de mortalidad de 0.66%, nos arroja que del 28 de febrero hasta el 19 de abril al menos hemos tenido 104,000 contagiados.

Han transcurrido 52 días calendario a partir del primer día de contagios hasta el 19 de abril. Si comparamos el número de contagios que tuvo China, Italia, España y EUA en el día 52 de sus correspondientes calendarios, los resultados son muy preocupantes. China tuvo 80,860 contagios, Italia 132,547, España 136,675 y EUA 370,019. Si sólo dejamos en la ecuación a Italia con una población de 60 millones y a España con 46 millones de habitantes, el promedio en el día 52 es de 134,611 contagiados.

Podemos estimar los casos de Covid-19 multiplicando las regiones donde ha habido fallecimientos por un factor de 800. Si multiplicamos 131 regiones por 800 nos da un estimado de 104,800 contagiados.

Otro aspecto que tampoco corresponde es el hecho de que EUA tenga contagios en sus estados fronterizos muy distinto a los estados fronterizos en nuestro país. California tiene 33,404 contagios contra 680 de Baja California, Arizona 5,064 contagios contra 117 en Sonora, Nuevo Laredo 1,971 contagios contra 148 en Chihuahua y Texas 19,458 contra 237 en Coahuila, 184 en Nuevo León y 127 en Tamaulipas.

Por las calles de nuestro país todavía circulan 31.3 millones de trabajadores informales todos los días sin que la autoridad tenga mayor control sobre ellos, utilizando los servicios de salud que han pagado con sus impuestos la mayoría de los 21 millones de trabajadores formales que están encerrados en sus casas, muchos perdiendo el empleo o acordando disminución de salario.

Cuando veamos hospitales saturados, y un número incontrolado de enfermos y muertes por Covid-19 ¿tendrá sentido haber engañado a la población con información poco creíble, rebuscada y confusa? ¿Tendrá sentido haber mantenido en sus puestos a personas que han encubierto, ignorado o sido incapaces de crear una estrategia del Estado mexicano que le diera a las familias certeza en el presente y seguridad en el futuro?

*Oscar David Hernández Carranza es presidente y fundador del Premio Nacional de Salud A.C., fue presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Social y Salud de Coparmex (2015 a 2017) y previamente de la Comisión Nacional de Salud y Protección Contra Riesgos Sanitarios de Coparmex Metropolitano (2012).

El Economista

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