No es igual. Es pior

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

“Ciudad Juárez representa el pasado glorioso y el presente de los grandes problemas nacionales”; con esa frase prometedora arrancaba el 1 de abril de 2018 su carrera presidencial Andrés Manuel López Obrador.
Ya electo presidente de México, en agosto de 2018, López Obrador destacó lo siguiente en su primera visita a ciudad Juárez: “Acabo de ir con Javier Corral a un hospital que es de especialidades, y hasta lo inauguraron, pero está nada más la fachada. Esa simulación no la queremos en el próximo gobierno, cero simulación, que estos foros no sean una simulación”, “vamos a dar atención especial a estas obras inconclusas”, recalcó.
Más de un año después, el 3 de septiembre, el delgado del IMSS insistió en que: “Hay una decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador por aperturar esos inmuebles y el IMSS se suma porque tiene la necesidad de contar con más espacios para brindar atención especializada en Ciudad Juárez”.
Nuevamente, el 25 de noviembre de 2019, el Director del IMSS, Zoe Robledo y Javier Corral, recorrieron otra vez el Hospital que dejaron inconclusos César Duarte y Enrique Peña Nieto. Esto fue lo que dijo el funcionario federal: “Chihuahua, particularmente Juárez, es un lugar que merece toda nuestra atención, porque es de los espacios de mayor derechohabiencia, es un universo que llega a la gran mayoría de la población y necesitamos crecer”. Y la meta es ofrecer servicios dignos, oportunos y de calidad, además de buscar soluciones integrales a la problemática de cobertura en atención médica que actualmente se tiene en esta región fronteriza”.
Han transcurrido más de 21 meses desde que el presidente de México se comprometió a terminar la obra que la corrupción duartista y peñista dejaron inconclusa. La inversión de 235 millones de pesos solo alcanzó para erigir la obra negra, pero se requieren 624 millones de pesos para concluir y equipar el hospital.
En tiempos de campaña es muy pelada prometer, más cuando un pueblo hasta la madre de gobiernos corruptos y demagogos, busca desesperadamente un cambio radical en la conducción del país; sin embargo, ya nos dimos cuenta que es muy fácil aprovecharse de los sentimientos de la nación.
En la única realidad que vale, la que exhibe la incongruencia de los merolicos y retrata de cuerpo entero a los mitómanos, los juarenses confirman en estos duros días que el arranque de campaña del ahora presidente fue únicamente con fines de mercadotecnia política.
La noble frontera dio cobijo al gobierno itinerante de Juárez, imagen de la que se cuelga Andrés Manuel, pero éste le da la espalda, como lo han hecho sus antecesores, porque prefirió comprar un estadio de béisbol en Sonora, en vez de honrar su palabra de concluir el Hospital de la simulación.
Para colmo de burlas, una semana antes de que el gobierno de México reconociera el primer caso positivo del covi9-19, el 24 de febrero, día de la bandera, la Sedatu o Banobras, pagaron más de 511 millones de pesos por un viejo estadio de ciudad Obregón, Sonora. El compromiso para la compra se realizó en mayo de 2019, 9 meses después de comprometerse con los juarenses.
La justificación de la presidencia de la república por la compra multimillonaria es que el dinero será utilizado por el gobierno de la gobernadora de Sonora (PRI), para sanear parte del boquete financiero que heredó del gobierno de Guillermo Padrés Elías (PAN).
El viejo inmueble será acondicionado, es decir, tendrá una inversión millonaria adicional para la práctica de varias disciplinas deportivas, PRIMORdialmente para la práctica del rey de los deportes, el béisbol, del que es fanático Andrés.
En este orden de prioridades queda perfectamente claro que la cuarta transformación que lidera el PEJELAGARTO, va PRIMERO LO PRIMERO, o sea, el béisbol y luego la salud.
Mientras que en Sonora celebra la fanaticada beisbolera, en Juárez deberán lidiar con la tasa de letalidad más alta del país de fallecimientos por culpa de la peste.
Entretanto MORENA se sienta en su macho, la conclusión del monumento a la corrupción por acción y por omisión, tendrá que esperar a que algún día gobierne una persona que realmente trabaje y se preocupe por la mejor frontera de México, y a un presidente que sea verdaderamente honesto y no se haga ganso.
Es cuanto

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