Papa doctor, hijo y coronavirus

Por: Francisco Flores Legarda

“Cuando se abre una flor, es primavera en todo el mundo”

Jodorowsky

– «Papá, Cuéntame un cuento, uno cortito. Te juro que es el último.»

– «Bueno», dijo algo pensativo Martín, que trabajó en el hospital 48 horas seguidas. Y es que por culpa de esta pandemia, casi no ha estado en casa.
– «¿Te cuento el del dragón? Ese que te da mucho miedo.»

– «No papi, ese ya no me da miedo. Cuéntame el del coronavirus.»
Hubo un silencio, o dos… o tres.

– «¿Y? No te sabes uno del corona…?» Insiste el niño.
– «Basta que es hora de dormir y papá tiene que descansar», dijo Silvia algo molesta. Nunca le gustaron los cuentos de terror ni el encierro.

– «Ufa. Yo quería que algún superhéroe le de unas buenas piñas al maldito y que lo devuelva a China así podemos volver a ir a la plaza, al parque y…»
– «Pero que chiquitín más violento, te voy a dar tu merecido…»

– ¡Martín! ¿en serio? ¿cosquillas? Así no se va a dormir nunca.
Martín besó en la frente a su pequeño y lo observó desde la puerta un minuto, o dos… o tres.

– «¿Comiste algo en estos dos días? ¿o seguís con ese nudo?» Pregunta Silvia preocupada.

«Unos chilaquiles», dice Martín un poco, la mueca de una sonrisa.
– «¿Y, está fea la cosa no?»

Hubo un silencio, o dos… o tres.
– «Te serví un plato de tu comida preferida. Ven. Come algo.»
Martín sigue en el pasillo.

– «¿Tuviste cuidado? Mirá que dicen que es muy contagioso…»
– «Basta Silvia. Prefiero dormir», dijo Martín. «Mañana hablamos. Te espero en la cama.»

Salud y larga vida

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH

@profesor_F

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