Cuarentena al odio

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
El confinamiento al que nos ha llevado el bicho del siglo no ha sido lo suficientemente temerario para sacar lo mejor de las personas.
La vorágine de información, desinformación, memes y reclamos de la primera semana de confinamiento retrató el sentir de muchos en las redes sociales y expuso la cepa de la que estamos hechos.
Es nada halagüeña la compulsa entre los que utilizan el prologando y obligado tiempo de ocio para compartir experiencias personales, recuerdos y buenas ideas y los que, esencialmente ocupan un cargo de representación popular o son subordinados del poder ejecutivo, federal o estatal. Estos últimos han dado catedra magistral de lo que es la pobreza del espíritu y cuan despreciable puede llegar a ser la condición humana.
Desde que inició la propagación del bicho y la puesta en práctica de las rígidas medidas para controlarlo, en México se tomaron muy a la ligera las experiencias erróneas de otros países para encarar el descomunal desafío. Sin afán de abundar en lo que se ha visto y dicho en esta semana, y reconociendo que no soy experto en medicina ni todólogo, me permito poner en contexto algunas opiniones personales.
En las próximas tres semanas la realidad pondrá las cosas en su lugar. Las cifras de contagios, pacientes diagnosticados positivos al covid-19 y los decesos nos dirán si las estrategias asumidas por las autoridades federales (normativamente es su responsabilidad) y el tiempo de respuesta para aplicarlas fueron las correctas.
No habrá maquillaje político que pueda ocultar la realidad, porque el sentido común y la presión social, la que para entonces estará a punto de turrón por el encierro, exigirá sin miramientos transparencia absoluta y resultados concretos de las medidas aplicadas por el poder ejecutivo federal y de qué tamaño fue la colaboración de las entidades federativas.
Mientras la curva de preocupación y estrés aumenta entre la población, la Conagua aprovechó la madrugada y la contingencia para abrirle la llave y permitir la salida del agua de la presa Boquilla, líquido valioso que es la divisa del tratado de aguas suscrito en 1944 por Estados Unidos y México.
La respuesta de los productores de la región del Conchos no se hizo esperar agregándole al contexto sanitario actual una dosis extra y “casi” letal y exhibió la nula cortesía que prevalece en la relación federación-entidad. El resultado de esa rispidez trajo como consecuencia una confrontación entre la guardia nacional que cumplía órdenes para hacer valer el compromiso del Tratado Internacional y la lógica reacción de productores que se sienten ignorados y traicionados.
El encontronazo de ambos bandos arrojó varios autos y trailers quemados, y uno que otro ciudadano con heridas sin consideración. Una imagen del alcalde de Camargo, el empresario nogalero Arturo Zubía, lanzando piedras a los elementos de la guardia nacional, retrata la pésima de relación del palacio de cantera en la Aldama y el palacio nacional, en CDMX.
Tras acuerdos de bambalinas, autoridades federales y estatales consiguieron despresurizar la zona y permitir el acceso de cientos de automotores que habían quedado atrapados en medio de la trifulca, zipizape o como gusten llamarle.
Aparejada a la inmisericorde confrontación, otros aprovecharon la periferia mediática. Por su lado, el súper delegado federal, Juan Carlos Loera, defendió a ultranza la postura del gobierno del que es subordinado y señaló con dedo flamígero al senador de su partido, Cruz Pérez Cuéllar, como uno de los responsables que incitaron la reyerta.
Por su parte, el gobernador de Chihuahua, sin pudor alguno se atribuyó la “victoria” de cerrar la llave al agua. Y en respuesta a las presuntas denuncias que se presentaron en la FGR, ordenó a la FGE iniciar sus propias indagaciones. Esto, evidencia de los rivales el afán de usar las carpetas de investigación como brazos de consignas y divisas de cambio. Al tiempo.
La disputa de Chihuahua con la federación y viceversa, es resultado de las posturas radicales que han asumido ambos mandos. Para muestra cuatro botones: una es aquella en la imagen que muestra al alcalde de Camargo como un ordinario reventador; otro es el afán del gobernador acaparar los reflectores y asumirse como paladín de la justicia.
El tercer botón es la postura servil del súper delegado federal en su intentona de ser el farol que encandile al presidente y lo considere para otra mejor posición. La cuarta y más lamentable de las posturas es la del mandatario mexicano el consentir la acción de Conagua en plena crisis sanitaria.
Pero que se puede esperar de él si también ignora las advertencias de prevención para evitar la propagación del bicho maldito. No le importa la incongruencia de sus actos ni desentonar con las medidas sanitarias que difunde la administración que encabeza. Es una grave irresponsabilidad que desafía la lógica de la sensatez y arrastra por los suelos la imagen que se tiene de las personas mayores.
Ha aumentado un mes más el confinamiento y es probable que las medidas sean más radicales, lo que pondrá a prueba nuestras fortalezas. Estas razones deben ser suficientes para prepararnos mentalmente y afrontar lo que se viene.
Con base en lo anterior, la invitación es a no continuar gastando las energías defendiendo trincheras cavadas por los industriales de la mentira y la transa. Porque la clase política de este país no solo está contagiada de resentimiento y envidia, sino que está en su fase terminal por el odio que practica.
Que esta dura prueba sea la oportunidad para sacar los mejor de nosotros, porque solo nos tenemos a nosotros. Créanme, ningún mugroso que detenta poder en México vale tanto como el amor de la familia y de los amigos.
Es cuanto

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