La Guardia Nacional, el proyecto inacabado contra la inseguridad en México

Creada hace un año, la corporación ha sido cuestionada por su actuación como barrera antimigrante en las fronteras sur y norte del país. Su carácter predominantemente militar, aunque en teoría debería ser civil, es otro de los señalamientos que se le han hecho.

Las imágenes de elementos de la Guardia Nacional (GN) lastimando a migrantes centroamericanos en la frontera con Guatemala, para impedirles el ingreso de manera indocumentada a Chiapas, se volvieron virales el 20 de enero de 2020 y quedaron para la memoria.

Esas fotografías, de los fotoperiodistas de la agencia AFP, publicadas al día siguiente en la mayoría de los diarios de circulación nacional, le dieron la vuelta al mundo. Las estampas sintetizaron visualmente la política migratoria del Gobierno mexicano, acorde con las peticiones de Washington, y dejaron ver uno de los usos que se le da a la corporación por la que tanto pujó el presidente Andrés Manuel López Obrador, como su instrumento clave para abatir los altos índices delictivos en el país.

“La salvaje agresión cometida por la Guardia Nacional contra refugiados hondureños y la aprehensión de más de 400, es una violación al Artículo 11 de la Constitución y de los tratados internacionales que hemos suscrito. Ese vandalismo configura varios delitos que deben ser perseguidos”, sentenció en Twitter el diputado mexicano, Porfirio Muñoz Ledo.

No todos los de la 4T están de acuerdo con poner a la Guardia Nacional contra los migrantes. Para el presidente de @Mx_Diputados Porfirio Muñoz Ledo, dicho grupo fue creado para combatir delincuentes, no para combatir migrantes.

De acuerdo con los artículos transitorios de la reforma aprobada, López Obrador podrá disponer, durante los cinco años siguientes a la publicación del decreto, de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, en tanto la Guardia Nacional —que en teoría debe tener carácter civil— desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial.

La esencia militar

Para Catalina Pérez Correa, profesora e investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el presidente López Obrador tuvo, con la Guardia Nacional, “la posibilidad de construir autoridades civiles, mientras se permitió al Ejército y Marina realizar tareas de seguridad pública en las calles ya con un sustento constitucional. Y por lo que optó fue por construir un cuerpo que hasta hoy es cien por ciento militar. Lo que se hizo en los hechos fue profundizar el militarismo en México”.

Por otra parte, se ha expuesto a las fuerzas armadas “a que se erosione su legitimidad y la confianza que la ciudadanía tiene con ellos, porque están realizando trabajo de detención de migrantes, trabajos que tienen que ver con sustancias ilícitas, con cuidar el transporte público…”, agrega Pérez Correa, miembro de la Junta Asesora del Global Drug Policy Program, de la organización Open Society Foundations.

Para César Gutiérrez Priego, especialista en temas de justicia castrense, a la Guardia Nacional “le ha faltado identidad”.

¿Por qué? El experto en Seguridad Nacional por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y con estudios en las universidades de Navarra y Boston, explica que la Guardia carece de identidad porque arriba, en el organigrama, “tiene a un jefe, que es Alfonso Durazo, un civil que no entiende de seguridad nacional ni de seguridad interior”.

Pero más debajo de ese organigrama, los elementos tienen un jefe directo, el general Luis Rodríguez Bucio, “un militar a quien le cuesta trabajo entender lo que se debe hacer como policía, que es lo que realmente es la Guardia”.

Por lo que respecta al despliegue de la GN para la contención del flujo migratorio, Gutiérrez Priego, difiere de las críticas que se han hecho.

Reconoce que “a mucha gente no le agrada que supuestamente estamos siendo la policía migratoria de Estados Unidos. Pero la realidad es que si estamos en un país donde se quiere respetar el marco jurídico, necesitas al menos saber quiénes son las personas que andan transitando por el país y que entran de forma ilegal, por lo menos tener un registro. Para eso sí ha servido la Guardia”.

Otra de las controversias es el tipo de lugares donde se ha desplegado a los elementos de la Guardia. Se ha dispuesto a sus efectivos en zonas urbanas, patrullando calles, pero no tanto en zonas rurales de difícil acceso. “Es en éstas donde debería estar la Guardia Nacional, no el Ejército”, pero se le ha tratado “de cuidar sobremanera, no exponiéndola donde pudiera verse afectada la imagen”, considera Gutiérrez Priego.

Estatus de la Guardia Nacional: aún en desarrollo

“La Guardia Nacional aún está en proceso de conformación, en una etapa de desarrollo, sigue operando de manera híbrida, porque hay elementos que incluso siguen usando el uniforme de la policía federal… No están terminados todos sus cuarteles, no se ha concluido el reclutamiento ni la capacitación, y lo que dure este sexenio estará aun conformándose”, comenta en entrevista el senador Miguel Ángel Mancera, involucrado en la aprobación de la reforma constitucional que dio forma a la corporación.

Mancera Espinosa, quien gobernó seis años la capital del país, indica que lo que ha ocupado la tarea de la Guardia han sido coyunturas, más que un despliegue operativo táctico.

Una de esas coyunturas, apunta, es la necesidad de enviar miles de elementos, a las fronteras, lo cual “no estaba planteado en la estrategia de la GN, pese a estar en la ley la facultad de acompañar a los agentes de Migración”. Esta distracción de alrededor de 20 mil elementos a labores migratorias –añade el legislador– es una merma sustancial en la estrategia operativa.

Eso sí, agrega, ahí donde ha llegado la Guardia, ha sido bien recibida, es bien vista por la población. Pero una cosa es clara, la corporación, por sí sola, bajo ninguna circunstancia va a poder paliar la inseguridad. Se necesita también el actuar de las policías locales.

El pasado 23 de marzo, el comandante de la GN, general Luis Rodríguez Bucio, dio a conocer que los efectivos desplegados son 69.249. Señaló, sin embargo, que hay también soldados y marinos desplegados en apoyo, así como elementos en reclutamiento, por lo que al final estarían considerando aproximadamente 95.000 elementos.

La Guardia y los derechos humanos

César Gutiérrez Priego destaca que la Guardia Nacional respeta los derechos humanos y eso se refleja en que tiene el índice más bajo de quejas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En ese sentido, Catalina Pérez Correa señala como relevante el que haya hoy menos enfrentamientos y menor uso de la fuerza letal.

No obstante, el pasado 19 de febrero, Amnistía Internacional (AI) envió una carta abierta al presidente mexicano, solicitándole una reunión y expresando sus preocupaciones sobre la respuesta del Gobierno ante la situación de los derechos humanos en el país.

“Es preocupante escuchar del presidente López Obrador discursos de menosprecio al rol de las personas defensoras de derechos humanos, o ver como la Guardia Nacional es utilizada para impedir el paso de migrantes y refugiados, o que continúe con fallidas estrategias militarizadas de seguridad pública de administraciones pasadas ante la oleada de homicidios y feminicidios”, dijo en un comunicado, Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Un ejemplo de lo que preocupa a AI ocurrió el 23 de marzo pasado. En la Estación Migratoria Siglo XXI de Tapachula, Chiapas, hubo un amotinamiento de migrantes centroamericanos que exigían ser liberados o bien ser deportados a sus países, pues tenían miedo de contraer el virus Covid-19, dadas las condiciones de hacinamiento.

En un comunicado difundido el 25 de marzo, el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano denunció que ante a la protesta, agentes de la Guardia usaron gas pimienta, y “una vez que lograron reducir al grupo, arrastraron a las personas a los baños, donde no hay cámaras de vigilancia, y aplicando violencia absolutamente desproporcional, golpearon a las personas y les condujeron a un autobús, con rumbo desconocido”.

De confirmarse estas denuncias, el actuar de los elementos de la GN estaría contraviniendo su espíritu legal, pues su decreto establece que “la formación y el desempeño de los integrantes de la Guardia Nacional y de las demás instituciones policiales se regirán por una doctrina policial fundada en el servicio a la sociedad, la disciplina, el respeto a los derechos humanos, al imperio de la ley”.

Desde combatir a los narcos hasta patrullajes para evitar saqueos

La Guardia Nacional no ha sido usada solamente para contener oleadas de migrantes, también ha combatido el narcotráfico. El 25 de marzo, el gobierno federal reportó que en el municipio de Pénjamo, Guanajuato, elementos de la corporación decomisaron un cargamento con más de 1.600 kilogramos de marihuana que estaba escondido en muebles y en el chasis de dos camionetas de carga.

Pero la multiplicidad de tareas de la GN abarca incluso el ámbito ecológico. El pasado 20 de febrero el gobierno federal comunicó que, en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, elementos de la Guardia Nacional participaron en el Tercer Foro Misión Ambiental, en la ciudad de Oaxaca.

Además, deberá ahora impedir los actos de saqueo que se lleguen a presentar en las ciudades a causa de la pandemia de Covid-19. Esta semana, López Obrador aseguró que la Guardia Nacional tiene la instrucción de coordinarse con gobiernos estatales para evitar robos en tiendas departamentales, como los ocurridos en la zona metropolitana del Valle de México (sobre todo en la parte del estado de México).

Así, la Guardia Nacional ha sido una corporación multipropósito, lo que ha derivado, según especialistas como Catalina Pérez Correa, en incertidumbre jurídica en las distintas autoridades, pues en los estados “no les queda muy claro cuál es el trabajo que están haciendo ni cuáles son sus facultades”.

Lo cierto es que la Guardia Nacional sigue siendo la apuesta central del Gobierno mexicano para reducir los altos índices delictivos en el país. Su efectividad aún está por verse.

France 24

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