Pide Coparmex replantear las líneas de negocio de Pemex

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) consideró que ante la crisis del petróleo, el gobierno federal deberá repensar sus líneas de acción y reabrir las asociaciones privadas con Petróleos Mexicanos (Pemex), conocidas como farmouts.

En el marco del 82 aniversario de la Expropiación Petrolera, la cúpula empresarial aseguró -en un comunicado- que ante la problemática que vive Pemex, el gobierno deja atrás “la obsesión por refinar petróleo, ya que éste es un negocio poco productivo”.

La situación es preocupante, expuso, porque el petróleo mexicano se vendió ayer martes 17 de marzo en 18.78 dólares, el precio más bajo en los últimos 18 años.

Además, señaló que la nota crediticia de Pemex está en perspectiva negativa por parte de las principales calificadoras.

Asimismo, dijo la Coparmex, el precio de la mezcla mexicana de crudo de exportación se hundió ayer 22.4% o 5.4 dólares, respecto al viernes pasado. Y el petróleo nacional arrastra una caída de 68.4% o 40.57 dólares, respecto a su cotización máxima alcanzada en 2020.

En el año, apuntó, el precio promedio del barril mexicano es de 45.88 dólares, por debajo de los 49 dólares que el gobierno garantizó para el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020, mediante la contratación de un programa de coberturas petroleras que costaron 20 mil millones de pesos.

Por ello, reiteró que la administración actual debe enfocar los esfuerzos de Pemex en la exploración, pues el 70 por ciento de nuestras reservas de petróleo se encuentran en aguas profundas. De no invertir en exploración, añadió, no estaremos asegurando la sostenibilidad de Pemex a largo plazo.

Dijo que esta es la principal objeción que encuentran las calificadoras y los mercados en relación a Petróleos Mexicanos.

Por ello, Coparmex reiteró que si el gobierno actual quiere recuperar la confianza de los inversionistas, debe volver a autorizar las asociaciones privadas con Pemex.

Por último, indicó que esta medida podría aliviar la presión de las finanzas públicas, proporcionar una notable impulso a la confianza que tanto requieren la economía y los empresarios, no sólo del sector energético, sino del sector privado en su conjunto.

 

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