¿El covid-19 nos la pela?

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: mnarvaez2008@hotmail.com
Calma, calma, “que no panda el cúnico”, alzaría la voz el icónico Chapulín Colorado para apaciguar las reacciones por la llegada del Covid-19 (coronavirus) a México.
Tal y como lo advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS), la propagación del virus que brotó en una provincia de China, alcanzó prácticamente los cinco continentes del globo terráqueo. América Latina y África eran las regiones que faltaban.
El virus del que el presidente mexicano aseguró que no era terrorífico ni mortal, ya ha cobrado la vida de tres mil personas en todo el planeta, de casi 100 mil contagiados En Corea del Sur, Italia e Irán se han contabilizado el mayor número de infectados y muertes fuera del territorio del gigante asiático, donde se concentra el 95% de los casos.
Las autoridades federales del sector salud reconcen 5 casos en nuestro país, 2 en CDMX, uno en Sinaloa, otro en Coahuila y uno más en Chiapas. De Chihuahua capital se rumoraba que en una clínica de la colona panamericana se encontraba un paciente aislado con los síntomas del virus, pero nadie lo ha confirmado oficialmente.
Tras el anuncio del presidente y las recomendaciones para evitar su propagación y contagio, como buenos mexicanos que somos, se hace exactamente lo contrario; el mandatario anda repartiendo besos y abrazos a diestra y siniestra, en tanto los cubrebocas se agotaban en farmacias y tiendas de conveniencia.
Pese a la indicación de que el cubrebocas solo deben usarlo los pacientes que tengan algún padecimiento o enfermedad, según indicaciones de los galenos del sector salud oficialista. Las medidas tomadas por el ejecutivo federal de la 4T con base en la experiencia del tipo de influenza que afectó al país en 2009, éstas son menos invasivas, porque la mortalidad apenas alcanza poco más del 2% de la población contagiada, según los expertos aztecas.
El modo “llévatela calmao” que el presidente y los subordinados del sector salud tratan de imprimirle a la emergencia, pretende no generar pánico en la población. En primer lugar, para no generar una psicosis como la que llevó a agotar los cubrebocas y, en segundo lugar, para no afectar más la endeble economía nacional.
La experiencia nos dice que el virus se esparce por el planeta sin más aduana que las que las autoridades sanitarias de cada país implementa para impedir, retrasar o contener la propagación del virus. En la medida que mejor sea el cerco sanitario, mejores posibilidades de atenderlo y controlarlo. Ejemplo de tales medidas es que el primer paciente en México habría ingresado por el centro del país y no por la frontera norte, donde un caso se habría diagnosticado en el Paso, TX.
Aquié el pex es que no hay confianza en la palabra del gobierno de la república tras meses de incertidumbre por el desabasto de medicamentos y la precaria atención a los pacientes del IMSS, ISSSTE e Insabi con simples resfríos. Tampoco se advierten en los puertos internacionales de entrada a México un operativo robusto y confiable para detectar viajeros con síntomas de contagio.
Pero no solo es la cuestión de salud las que nos tiene en un tacón, sino también las afectaciones al sector manufacturero en la franjan fronteriza. Juárez tiene una industria maquiladora que emplea a decenas de miles de trabajadores, al igual que el resto de la entidad, y el país mismo. Solo que, para bien o para mal, China es la principal fuente de insumos al sector maquilador, y hoy se encuentra en “off”, como medida gubernamental extrema para controlar la emergencia.
Por su parte, empresarios de este importante sector productivo ya han expresado su preocupación por la probable “baja de switch” escalonado que pegará durísimo en los ingresos de los trabajadores y evidentemente en la recaudación para las arcas estatales y federales.
En efecto, no es conveniente ni saludable caer en el pánico, porque se activan las parias que se propagan igual que el virus en busca de incautos que paguen cualquier reventa de accesorios y remedios para prevenir y combatir el contagio.
Sin embargo, es prudente atender las recomendaciones de la OMS y el sector salud, pero también es de suma importancia que los tres órdenes de gobierno estén listos y preparados para responder de manera expedita y pronta ante las posibles afectaciones que se presenten en la industria maquiladora, porque es una de las arterias vitales para la economía de Chihuahua.
Creo debemos estar muy zorras ante cualquier eventualidad de paros escalonados, despidos o cierres de plantas, porque eso sería devastador para juaritos, chihuahuitas, parralitos, cuauhtémitos, chanteslongos, deliciosos, saucillitos, maderitas, etc. “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.
Es cuanto.

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