Cronología de la violencia de ultraderecha en Alemania

Palizas, ataques incendiarios, asesinatos. Desde 1990, crece el número de actos de violencia de extrema derecha en Alemania. Unas 198 personas han sido asesinadas por extremistas. Un vistazo a los casos más graves.

“Delincuencia de motivación política, de ultraderecha”. Así clasifican las autoridades de seguridad en Alemania los delitos cometidos por extremistas de derecha, incluidos los ataques contra extranjeros, judíos, musulmanes, opositores políticos o representantes del Estado. 1.156 actos de violencia de este tipo fueron registrados en 2018.

Solo desde la reunificación, en 1990, se lleva un registro de las víctimas de la violencia de extrema derecha en Alemania. Las autoridades cuentan ya 94 muertos. La prensa en tanto, habla de al menos 198 asesinatos cometidos por extremistas de derecha. Periodistas acusan a las autoridades de clasificar erróneamente muchos casos, no como violencia política sino como venganza personal, por ejemplo.

Tiroteo en bares orientales en Hanau, en febrero del 2020

Un ultraderechista dispara contra dos locales nocturnos y mata a nueve personas, en su mayoría de origen extranjero. Su cuerpo sin vida y el de su madre son hallados en su domicilio horas después. Las autoridades parten de un trasfondo xenófobo. La fiscalía federal alemana asumió las investigaciones.

Ataque a una sinagoga y una tienda de kebab en 2019

En Halle, el 9 de octubre de 2019 es uno de los peores días de los últimos años. El nazi Stephan B. de Eisleben, planeó matar a muchos judíos. Se alquiló un coche y lo llenó de armas y explosivos de fabricación propia. Cuando no logró entrar en la sinagoga, disparó a un transeúnte, y poco después disparó a un joven en una cercana tienda de kebab. En su fuga hirió a dos personas antes de que la policía pudiera arrestarlo. En una carta abierta, el perpetrador expresó su odio a los judíos y extranjeros.

Asesinato del director administrativo regional Walter Lübcke

Walter Lübcke, quien fue asesinado a tiros en frente de su casa cerca de Kassel el 2 de junio de 2019, podría ser otro caso de violencia de ultraderecha. Stephan E., sospechoso de haber cometido el crimen, tiene un prontuario desde fines de la década de 1980 por delitos de extrema derecha. Todavía no está claro por qué motivos actuó el presunto autor y si contó con colaboradores. Lübcke podría haberse convertido en un objetivo porque había expresado su disposición a acoger a refugiados.

Ataques a asilos de refugiados en 2015 y 2016

Estos ataques tuvieron lugar tras el debate sobre el aumento del número de refugiados en el otoño de 2015 en Alemania. Al mismo tiempo, aumentaron los ataques de la ultraderecha contra refugiados, inmigrantes, afroalemanes y miembros de la comunidad LGTBI. Los ataques por motivos políticos contras los centros para refugiados alcanzaron su punto máximo en 2015 y 2016. Las autoridades registraron 995 delitos de este tipo en 2016.

El “Grupo Freital”, creado inicialmente como “Patrulla ciudadana” en 2015, llevó a cabo ataques explosivos contra refugiados y sus protectores. Ocho de sus miembros fueron condenados en 2018 por la formación de grupo terrorista.

En el caso de la llamada “Oldschool Society”, las autoridades pudieron prevenir ataques planeados con explosivos. En mayo de 2015, miembros de esta organización terrorista nazi fueron arrestados en cinco ciudades alemanas.

Ataques con cuchillo a políticos en 2015 y 2017

Los ataques con cuchillo contra políticos en 2015 y 2017 fueron, por otro lado, actos criminales de delincuentes individuales no involucrados en redes terroristas de derecha.

En octubre de 2015, un extremista de derecha le enterró un cuchillo en el cuello a la candidata a la alcaldía de Colonia Henriette Reker. El atacante arguyó que la política estaba a favor de los refugiados. Al siguiente día, Reker ganó la elección mientras permanecía en coma.

“A mí me dejas morir de sed, mientras traes a 200 extranjeros a la ciudad”. Con estas palabras y la amenaza de enterrarle un cuchillo, un hombre atentó, en noviembre de 2017, contra el alcalde de Altena en Sauerland, Andreas Hollstein (CDU). Gracias a la intervención de un ciudadano, Hollstein solo sufrió heridas leves.

Henriette Reker, alcaldesa de Colonia, víctima de ataque con cuchillo
Henriette Reker, alcaldesa de Colonia, víctima de ataque con cuchillo

Franco A.: disfrazado de refugiado

El caso del soldado de la Bundeswehr Franco A. es extraño y confuso: fue arrestado en abril de 2017 porque los investigadores sospechaban que estaba planeando un ataque terrorista, para luego culpar a refugiados sirios del mismo. Para ello, Franco A. se había registrado como refugiado de guerra y había solicitado asilo en Alemania.

Sin embargo, el Tribunal Regional Superior de Frankfurt dijo no haber encontrado evidencia de que el suplantador “preparara un acto grave de violencia que pusiera el Estado en riesgo”. La Fiscalía Federal apeló dicho fallo. Franco A. llevaba una lista de posibles víctimas, entre las que figuraba el socialdemócrata y hoy ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas. El caso de Franco A. provocó discusiones en Alemania sobre la preocupante presencia de extremistas en las filas del Ejército alemán.

Serie de asesinatos de la NSU

La organización terrorista “Nationalsozialistischer Untergrund” o Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), pudo operar durante 13 años sin ser neutralizada. Sus miembros, los neonazis Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos, conocidos por la Policía, ejecutaron atentados con bombas y mataron a tiros a nueve inmigrantes y una mujer policía, entre 2000 y 2007.

Tras el asalto a un banco en noviembre de 2011, cuando la célula terrorista estaba a punto de ser ubicada, Böhnhardt y Mundlos se suicidaron. Beate Zschäpe, el tercer miembro del grupo, le prendió fuego a su casa y escapó. Luego fue condenada a cadena perpetua en julio de 2018 como coplanificadora de los asesinatos.

Tras el descubrimiento de la célula NSU, también se discutió en Alemania sobre si las autoridades y los medios de comunicación han subestimado el peligro del terrorismo de extrema derecha durante demasiado tiempo. La Policía criminalizó durante años el entorno familiar de las mismas víctimas de la NSU y la prensa amarillista minimizó los crímenes con titulares burlones.

Ataques incendiarios y asaltos a principios de los 90

A principios de la década de 1990, los neonazis incendiaron repetidamente albergues para solicitantes de asilo, edificios y casas de extranjeros. En aquel momento se discutía acaloradamente sobre el derecho de asilo, mientras la violencia de extrema derecha alcanzaba dimensiones sin precedentes después de la guerra. Durante manifestaciones de neonazis los solicitantes de asilo y otros extranjeros eran atacados, como durante los pogromos en Rostock-Lichtenhagen en 1992.

En Mölln, dos niñas de diez y catorce años y su abuela murieron el mismo año, después de que neonazis le prendieran fuego a su casa. En mayo de 1993, cinco niñas y mujeres migrantes turcas murieron presas de las llamas en Solingen, en el más grave de los ataques incendiarios.

De 1990 a 1993, un total de 58 personas fueron asesinadas por la violencia extremista de derecha. El angoleño Amadeu António Kiowa es considerado una de las primeras víctimas fatales después de la reunificación alemana. Un grupo de neonazis golpeó brutalmente a Amadeu Kiowa el 24 de noviembre de 1990 y lo mató a patadas en la cabeza.

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