Ni en rifa preveían ganancias por el TP01

Miguel Ángel Ensástigue

Un estudio de viabilidad de mercado reveló al Gobierno anterior que no convenía deshacerse del Boeing 787-8.

Ni en rifa el avión presidencial sería negocio
La venta del avión presidencial “José María Morelos y Pavón TP-01” fue una condición que ya había sido analizada por la administración a cargo de Enrique Peña Nieto, pero las alertas de elevados costos y dificultades para lograr el objetivo de transacción alejaron la intención que ahora arrastra el actual Gobierno federal, quien incluso ha considerado una rifa o hasta un trueque con Estados Unidos para deshacerse de la aeronave.

En 2015, la administración anterior, a través del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), pidió a la firma Ascend Flightglobal Consultancy realizar un estudio de viabilidad de mercado sobre la aeronave Boeing 787-8, en caso de cumplir su intención de venta de la misma.

El documento del que 24 HORAS posee una copia, advirtió desde ese año, que “recomercializar y vender con éxito un Bizliner de fuselaje ancho puede ser particularmente difícil. Debido a que el tiempo de comercialización disponible necesitaría de 12 meses como mínimo. Cualquier elemento de urgencia con toda probabilidad afectará significativamente el precio de venta”.

Refirió que si la aeronave se vendiera en 24 meses, el valor pronosticado de la pérdida con respecto a su valor de adquisición en 2012 de 218.7 millones de dólares, podría ascender a 65.9 millones de dólares y en 36 meses a 76.2 millones de dólares de su costo de compra original. Incluso, advirtió que en 2019 podría devaluarse cinco millones de dólares más.

“Debe tenerse en cuenta que los costos de transición/comisiones por la venta de estas aeronaves suelen oscilar entre 0.5 millones de dólares (mdd) y 1.5 mdd. Ascend recomienda aceptar la entrega y conservar para operación la aeronave Boeing 787-8 existente, MSN 40695, para servicio de la Fuerza Aérea Mexicana/Gobierno de México durante el futuro previsible”, alertó.

El documento también subrayó que convertir la aeronave a un interior comercial para pasajeros, en el caso de que éste sea un escenario más realista para venderla, es posible, pero hay diferentes factores a considerar, como que las aerolíneas comerciales adquieren sus aeronaves en flotilla, por lo que comprar un avión nuevo para una aerolínea comercial con capacidad de carga y rendimiento similar, puede tener un valor de mercado significativamente menor a los precios de lista.

Expuso que el costo de instalación de un interior típico de aerolínea comercial de pasajeros de dos clases asciende entre 10 y 15 millones de dólares, al mismo tiempo que se debe considerar y presupuestar un período de tiempo de 18 meses para recibir e instalar el interior.

“Este avión es de los primeros en la línea de producción, además de ser una ex-aeronave de Boeing para vuelos de prueba. Esto se traduce en que tiene un mercado más limitado, ya que muchas aerolíneas con flotillas de Boeing 787 existentes no estarían interesadas en incluir este ejemplar ‘atípico’ a sus flotillas”, consideró.

Es así que las conclusiones del documento apuntan a que las terminaciones en interiores de TP-01 lo hacen comercializable en el mercado secundario, por lo que la aeronave debe permanecer en su configuración actual, en lugar de ser convertida a un interior comercial de pasajeros.

24 HORAS

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