Kristen Stewart se confronta a sí misma en Amenaza en lo profundo

La actriz habló de los retos que le implicaron formar parte de un thriller de terror, su papel como celebridad en la actualidad y la necesidad de descubrir más historias de mujeres.

Tras su participación en la saga Crepúsculo, la actriz ha ampliado su experiencia en filmes más complejos. (Fotos: Especiales)

El pasado mes de diciembre, la Asociación de Críticos de Hollywood (HCA) nombró a Kristen Stewart como la mejor actriz de la década. Una mención que no fue indiferente en la industria y tuvo reacciones de todo tipo. Sin embargo, es innegable que se trata de uno de los rostros más icónicos en el cine contemporáneo.

Su participación en la saga Crepúsculo ha sido superada con creces al formar parte de otros filmes más complejos de la mano de grandes cineastas: Olivier Assayas (Personal Shopper, Viaje a Sils Maria), Ang Lee (Billy Lynn), Woody Allen (Café Society), Kelly Reichardt (Certain women) o David Fincher (La habitación del pánico); además, ha mostrado su versatilidad al formar parte de películas de culto como Adventureland así como de blockbusters como Blancanieves y la leyenda del cazador o la reciente Los Ángeles de Charlie.

Este fin de semana llegó a las salas mexicanas la cinta Amenaza en lo profundo, un thriller de terror que se ambienta en una plataforma perforadora a 11 kilómetros por debajo de la superficie del mar. Ahí, Stewart da vida a Norah Price, una investigadora submarina, quien lucha por su vida junto a un pequeño grupo, luego de que la plataforma parece verse afectada por un gran terremoto, así que su única salvación es llegar a otra plataforma, con la esperanza de que el equipo de comunicaciones o las cápsulas de escape todavía estén en funcionamiento. Pero cuando comienzan su peligroso viaje por el fondo del mar, se dan cuenta de que algo los persigue.

“El agua en general me da mucho miedo, así que pensé que era un proyecto interesante porque es una película sobre el instinto de supervivencia y de cómo la gente reacciona a las situaciones traumáticas”, expresó la actriz en entrevista concedida a Crónica, a propósito del estreno en México.

La actriz explicó que justo ha sido la confrontación de los miedos uno de los motivos para formar parte del filme. “Para mí es desde siempre algo muy atractivo, es casi un requisito del trabajo: ¡el terror! A menos que algo me dé miedo, en general me parece que no es algo para mí, que no tiene sentido hacer la película, pero luego lo tengo que vencer”, dijo.

“En este caso, me puse uno de esos trajes por primera vez, que al principio tardó como veinte minutos. Después lo pudimos hacer más rápido. Pero las primeras dos veces tardamos como quince o veinte minutos en ponerlo y quince o veinte minutos en sacarlo. Y eso solo ya es como algo traumático. No podía creer que había accedido a eso. Y luego fue duro pensar que iba a estar sumergida en el agua”, agregó.

Y es que para ella los retos técnicos que exigía la película fueron los que más impacto le dejaron. “Estoy admitiendo que soy una persona dramática y que me veo como alguien que puede tolerar y manejar estas situaciones, y que pone mucho de sí misma para hacerlo. Pero lloré de verdad, ahí metida en ese traje, odiándolo con toda mi alma”, contó.

“Así que uno de los grandes atractivos fue hacer algo que fuera difícil para mí, y hay ciertas cosas que uno, como actor, no quiere fingir. No quiero pensar que estoy realmente en peligro de morirme en una plataforma petrolífera submarina, pero al mismo tiempo me gusta sentir eso. Y esas cosas a veces se ponen en evidencia en la película. Si hubiera estado cómoda haciendo la película, no hubiese tenido sentido. Pensé que iba a ser divertido y resultó ser un infierno absoluto, lo que realmente ayudó a la película”, añadió.

Al final se queda del filme con la experiencia de haber confrontado un género distinto: “Al principio, me pareció que era una extraña película existencial y violenta sobre gente tratando de no morir, pero luego se convierte en una buena película de terror. Hacía mucho que no hacía una película de esta envergadura y tenía ganas de hacer algo que no fuese una meditación intelectual obsesiva de cinco semanas, sino algo más físico y que fuera una buena película de suspenso, de esas que te tienen en vilo”, enfatizó.

Recientemente también estrenó el filme Seberg, en el Festival Internacional de Cine de Venecia, en el que da vida a la estrella de cine francesa Jean Seberg, quien es investigada por el FBI cuando la actriz se ve envuelta en el tumultuoso movimiento por los derechos civiles a finales de la década de 1960 en Los Ángeles.

Fue un trabajo que la hizo reflexionar sobre su papel de celebridad en la actualidad, “me siento bastante fuerte. En todo lo que hago, cada conversación que tengo, la forma en que voto, los proyectos que me atraen creativamente, uso mis sentimientos, mi postura y mi política. Creo que hay figuras que deberían hacerlo, algunas otras están más inclinadas a hacerlo en silencio, pero con intención y ejercer su poder de diferentes maneras. Pero sí, creo que es absolutamente esencial que te representes a ti mismo, conociendo tu influencia y el alcance que tienes”, enfatizó.

Finalmente, también habló de la importancia de las mujeres en la industria del cine en los últimos años, “creo que es un momento tan emocionante para ser una mujer a la que se le permite hacer películas en este momento. Hay tantas historias que van a ser descubiertas. No es que algunas de esas historias no sean contadas por hombres. Habrá un efecto de goteo. Algunas de mis experiencias favoritas han sido con directores masculinos. Nos estamos volviendo más honestos sobre la experiencia femenina y eso es muy emocionante”, concluyó.

La Crónica de hoy

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