Los Whitexicans: El nuevo grupo social en México

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo
Los pirrurris tuvieron su tiempo, luego vinieron los fresas, después los mirreyes, ahora es tiempo de los Whitexicans, lo mismo pero iterado y recargado.
Observo en los millennials y aún más en los centennials, un creciente estilo de vida que no va acorde a las realidades que se viven. En palabras de Odyn Dupeyron, una población con exceso de P.M.P. (lo dejo en siglas para que lo investiguen). Una sociedad cada vez más instantánea, desechable, de la apariencia, del momento y desperdicio.
Muchos sueñan con ser youtubers, influencers, modelos, famosos, lo cual está muy bien, no lo discuto ni dudo de la capacidad para lograrlo, claro que es posible, el problema viene cuando no hacen nada para avanzar hacia las metas y al transcurrir de los años se encuentren igual, sin haber movido un dedo.
No existe atajo al éxito, deben ser años de picar piedra hasta llegar al resultado deseado, en cualquier ámbito; como bien lo estipula el libro Outliers, donde su investigación arroja que cualquier persona exitosa debió haberle invertido más de 10,000 (diez mil horas) a su actividad para llegar a ser destacado, ejemplos como Michael Jordan, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Elon Musk, Barack Obama.
Con las grandes posibilidades que trajo consigo el internet, donde al fin se observaba que la sociedad mexicana se iba a librar de grilletes como lo son la Rosa de Guadalupe y una serie de telenovelas estereotipadas y llenas de clichés que formaban e idiotizaban a nuestra sociedad, ahora nos topamos con que Netflix se empieza a llenar de programas de ese mismo estilo, como lo es una nueva serie llamada Elite, que repite la misma receta de las telenovelas de antaño: Soñadoras, RBD, etc…
En dicha serie que se refuerzan los clichés e imponen en la sociedad formas de pensar que no son las idóneas: la estudiante de extracto humilde, su madre la conserje. Ser pobre, ser afanador, estar becado no son motivos de burla, la burla sería no salir adelante en una sociedad que estigmatiza a personas de bien quienes hacen el esfuerzo de elevar su calidad de vida.
Millones de jóvenes ven ese contenido y entonces nos planteamos las siguientes preguntas: ¿El problema está en las televisoras o en el auditorio? ¿La problemática reside en la oferta o la demanda de estos programas? ¿Qué ha ocurrido con el sistema educativo que ha inculcado de cierta forma este paradigma en los jóvenes? ¿Qué han hecho los padres? ¿Qué ha hecho la sociedad? Debemos apostar por cambiar los paradigmas.
No digamos que queremos construir la mansión más grande, solo coloquemos un ladrillo de la mejor manera posible y al paso de los años veremos el resultado de ello.

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