Bolivia: hitos de una crisis política

La reelección por un estrecho margen de Evo Morales como presidente ha suscitado protestas en distintas ciudades. Eso, en medio de sospechas de fraude electoral y llamados a la renuncia del mandatario.

El 21 de febrero de 2016 se realizó un referéndum constitucional en Bolivia para permitir una modificación a la Carta Magna que permitiera al jefe de Estado presentarse a una reelección dos veces de manera continua. El “No” ganó con el 51,3 por ciento de los votos, lo que significaba que Evo Morales quedaba imposibilitado de competir en las presidenciales de 2019. Pese a ello, compitió.

Morales argumentó ante la justicia que si no podía competir en las elecciones se coartaba el “derecho humano” de todo ciudadano a elegir y ser electo. El Tribunal Constitucional dio por buena esta premisa y Morales inscribió su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral en diciembre de 2018. Las protestas opositoras no se hicieron esperar.

Carlos Mesa, expresidente del país y una de las voces más críticas con Morales, dijo que la decisión de la Justicia era una “herida de muerte a la democracia”. Otros opositores incluso hablaron de un “golpe de Estado” institucional y del comienzo de una “dictadura”. El 6 de octubre de 2018 Mesa anunció que enfrentaría a Morales en las elecciones e inscribió su candidatura en noviembre de ese año.

Finalmente el 20 de octubre de 2019 se realizaron las elecciones generales. El 88,31 por ciento de los votantes participó del proceso, cuyos resultados se fueron entregando a cuentagotas, lo que despertó sospechas en la oposición y en organismos internacionales. En un comienzo Morales no logró los votos necesarios para ganar en primera vuelta, pero un giro sorpresivo finalmente le dio el triunfo.

Tras varios días, finalmente se entregaron los resultados definitivos: Morales obtuvo el 47,08 por ciento, contra el 36,51 de Carlos Mesa. Con esas cifras, el mandatario superaba por más de 10 puntos a su principal rival y cumplía con la norma que da el triunfo en primera ronda a quien venza por esa cantidad de votos a su más cercano perseguidor. La oposición acusó fraude y salió a las calles.

Carlos Mesa llamó a sus seguidores a defender los votos y forzar la realización de una segunda vuelta. “Todos nosotros tenemos que estar decididos, sin ningún tipo de reparo, a salir a la calle para demostrar que no aceptamos el fraude”, dijo el exmandatario. Las protestas y los enfrentamientos comenzaron poco después de las elecciones, y fueron ganando violencia con el paso de los días.

El gobierno de Evo Morales y la OEA acordaron la realización de una auditoría, una medida que no aplacó la rabia en la calle. Poco después, el jefe de la misión de la OEA renunció y las protestas arreciaron nuevamente en distintas ciudades del país. Al 9 de noviembre se contaban 3 muertos y casi 350 heridos, en un ambiente de creciente polarización.

A la figura de Carlos Mesa se han sumado otros liderazgos. Quizás el más convocante es el de Luis Fernando Camacho, líder del comité cívico de Santa Cruz. Camacho ha logrado convocar a distintas organizaciones para pedir la renuncia de Morales. “Nosotros hemos asumido una posición totalmente ciudadana. No queremos segunda vuelta, queremos un nuevo proceso eleccionario”, manifestó Camacho.

Al ya agitado ambiente se sumaron la noche del viernes 8 de noviembre de 2019 los policías, que en distintas regiones del país se amotinaron. Un agente dijo a la prensa que “no podemos seguir con este narco-gobierno, con esta democracia injusta”. Si bien el Gobierno dijo que no desplegaría militares para enfrentar la rebelión, Evo Morales sí denunció que había un golpe de Estado “en marcha”.

DW actualidad

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