Honestamente, NO SIRVEN

Por: Manuel Narváez Narváez.
Indignación e impotencia, dos palabras que definen el estado de ánimo de chihuahuenses y mexicanos. Nadie puede contra la barbarie del crimen organizado. El Estado mexicano es omiso ante un enemigo mortal que se burla de las autoridades en tanto éstas se camuflan tras la fachada de una realidad virtual.
No solo es la masacre perpetrada contra la Familia Le Baron, son las que le preceden y las que seguirán; esa es la constante que cala. A la par, la capital de Chihuahua vivió un martes con siete ejecuciones, en la vía pública, a la vista de cualquiera. De Juárez y Parral, mejor ni hablar, ya es cotidiana la nota roja. Por su parte, el presidente flota en un mundo de fantasías y delira equiparándose al creador y a los héroes nacionales; el gobernador siempre resguardado por decenas de guarros mejor huye de los problemas; los alcaldes, bueno, los alcaldes sin lana pero con muchas aspiraciones para ser el próximo Duarte o Corral. Y de los senadores, diputados federales y locales, ellos están listos para la siguiente elección.

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