Abuso de comida chatarra y bebidas azucaradas, mata

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: mnarvaez2008@hotmail.com
Ante el desproporcionado aumento de obesidad y enfermedades cardiovasculares debido al consumo de alimentos empacados, bebidas embotelladas y de comida rápida, urgen medidas extremas de información nutricional veraz y sanciones ejemplares frente al incumplimiento.
Huelga decir que México ocupa a nivel mundial los primeros lugares en obesidad en todos los rangos de edad, asimismo, es desalentador saber que en nuestro país las principales causas de muerte son la diabetes y los infartos.
Aunque por muchos años lo negaron, porque así conviene a sus intereses, que nos son los de la población, la industria de los alimentos empaquetados y las bebidas, con elevados contenidos de grasas trans y altísimos niveles calóricos, saturaron a la población mundial con productos que hoy cobran factura a la salud de más de dos mil millones de personas.
A través de campañas publicitarias multimillonarias, lo cual revela las delirantes ganancias que obtienen al vender sus productos, los grandes corporativos evadieron por décadas informar a la población del abuso en el consumo y sus consecuencias en la salud.
Todo lo que tiene que ver con exigir honestidad y claridad a las transnacionales y empresas mexicanas dedicadas a los productos “chatarra”, enfrenta una brutal resistencia en la que la mayoría de las veces son doblegados los gobiernos y legisladores, con endebles argumentos de afectaciones a la industria y pérdida de empleos.
A más de 45 años desde que en México se intensificaron los anuncios subliminales para excitar a la población a consumir, aun sin apetito, y con el ocultamiento del valor nutricional de lo que nos llevamos a la boca, los dueños de los grandes corporativos de bebidas azucaradas, frituras de maíz y pastelitos, amasaron fortunas inimaginables a costa de la salud de millones de mexicanos.
El problema ha escalado a tal magnitud que ya es considerado causa grave de salud pública a nivel mundial, en el que tristemente México marcha a la cabeza de enfermedades crónico-degenerativas, ligados al consumo de lo que conocemos como comida “chatarra”, incluyente las cadenas Fast Food.
Se desconocen de qué tamaño son los beneficios fiscales que generan las industrias involucradas, pero lo que sí se conoce es que a los contribuyentes mexicanos nos cuesta muchísimo dinero atender a los enfermos que padecen alguna enfermedad relacionada por el abuso en el consumo de esos productos.
En Europa han tomado medidas como el Reglamento 1924/2006 que estableció toda una serie de requisitos generales y específicos, de condiciones de uso y restricciones para la autorización de las alegaciones de salud. En él se indican las bases del procedimiento a seguir para la autorización, siendo una de las exigencias más destacables la necesidad de demostrar científicamente el efecto que se quiere declarar y estableciendo que es la empresa alimentaria la que tiene que aportar las evidencias científicas y que una comisión de expertos de la ‘Autoridad alimentaria de Seguridad alimentaria’ (EFSA – European Food Safety Authority) sería la encargada de la evaluación y de emitir el correspondiente informe favorable o desfavorable.
En Estados Unidos el etiquetado es exigido por la FDA.La regulación del etiquetado de los alimentos por la FDA se recoge en la sección 101 del título 21 del CFR (21CFR101). ETIQUETADO OBLIGATORIO Las etiquetas de los alimentos que se venden o pretenden vender en EEUU deben contener el nombre del alimento y el contenido neto. Esta información debe ir colocada en el Panel de Exhibición Principal (PPD), es decir, la zona de la etiqueta más expuesta a la vista del consumidor en el momento de la compra.
Los ingredientes (en orden descendente de predominancia según el peso), la posible presencia de alérgenos en el producto, el etiquetado de información nutricional y el nombre y establecimiento del frabricante/envasador/distribuidor del alimento también es una información obligatoria que debe aparecer en las etiquetas, en este caso en el panel de información.
Poco después de que en 2008 Estados Unidos obligara a restaurantes y demás sitios de venta de alimentos a mostrar en sus menús las calorías de cada plato, especialistas en nutrición de la Universidad Tufts, en Boston llevaron a cabo un estudio en el que analizaron alimentos de 42 restaurantes y compararon su contenido calórico con el que constaba en el menú del establecimiento.
De esta manera, vieron que de los 269 alimentos analizados el 40% contenía al menos 10 calorías más por porción que las indicadas en el envase o menú y un 19% ofrecía al menos 100 calorías de más por porción. “Esta cantidad puede causar una ganancia de peso de cinco a 15kg al año si se toma diariamente”, según el estudio.
En el contexto de la posible legislación para obligar el etiquetado nutricional en México, Representantes de las organizaciones de las Naciones Unidas (ONU), para la Alimentación y Agricultura (FAO), Panamericana de la Salud (OPS), Mundial de la Salud (OMS), y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), hicieron un llamado urgente a las autoridades mexicanas para regular el etiquetado de alimentos ultra procesados y reducir el consumo de productos altos en azúcar y grasas.
Para Cristian Morales, representante de las OMS y OPS en México, el etiquetado frontal “ha permitido una disminución de 20% del consumo de productos que presentan alto contenido de grasas saturadas, azúcar y sodio”, lo que en el mediano y largo plazos –dijo– incidirá en la disminución de las tasas de obesidad.
A su vez, Lina Pohl, representante de la FAO, encendió las luces de alerta al mencionar que México vive una epidemia de sobrepeso que involucra a tres cuartas partes del país, por lo que recomendó aumentar los impuestos a los alimentos chatarra e implementar un etiquetado dirigido especialmente a los niños.
Esas medidas, agregó, servirán para que México erradique el sobrepeso y la diabetes, cuyo costo para el país representa 2% del PIB. (Proceso, 30/sept/2019).
Entiendo que la industria referida está en su derecho de argumentar lo que le convenga. Ciertamente es importante para el desarrollo económico, pero ya no puede ser el jugador principal que la gana de todas, todas, porque existen muchos perdedores que están muriendo por el egoísmo de unos cuantos preocupados por mantener utilidades estratosféricas, aun a costa de la salud de millones de personas y de las finanzas públicas.
Adelante señores legisladores, que no les tiemble la mano para alzarle y votar a favor de la salud de los mexicanos. Es imperativo que todos conozcan los efectos nocivos por el consumo de productos dañinos y prevenirlos del abuso, igual como se etiquetan los cigarros y el alcohol.
P.D. No se vayan a rajar como lo hicieron con la supuesta disminución de las comisiones bancarias y a las gasolinas, ¿me escucharon Mario Delgado y Ricardo Monreal?.

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