Este Walmart unía a 2 culturas, hasta que llegó un asesino

Dos naciones se unen física y culturalmente en El Paso, Texas. Un Walmart con mucho ajetreo, ubicado en el lado este de la ciudad, a unos minutos de la frontera con México, era un ejemplo de esos lazos.

La tienda era una versión del Estados Unidos típico en la frontera: una gran cantidad de familias mexicoestadounidenses de El Paso se congregaban en la megatienda casi a diario para comprar abarrotes baratos y, hacia el final del verano, útiles escolares.

Casi con la misma frecuencia, familias mexicanas cruzaban el puente internacional en auto para comprar televisores más baratos, cajas de pañales y ropa en descuento. Era una de las diez tiendas más concurridas de la empresa en Estados Unidos: un analista dijo que la mayoría de las grandes tiendas de su tipo reúnen en promedio a 14 mil clientes por semana; el Walmart de El Paso recibía a 65 mil.

En sus anaqueles se almacenaban las camisetas de la selección de futbol mexicana, latas de chiles y salsa y banderas mexicanas, exhibidas debajo de las de Estados Unidos y Texas. El personal de la farmacia era completamente bilingüe. “Realmente se siente como una tienda de las Naciones Unidas”, dijo Burt P. Flickinger III, un consultor en ventas minoristas que ha visitado y estudiado el Walmart de El Paso.

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