Exigen a rastros eliminar crueldad

Organización Mercy For Animals documentó crueldad animal en 842 rastros del País y falta de recursos para apropiadas técnicas de sacrificio.

El encargado de un rastro municipal de Nuevo León emplea una pistola de pernos para dispararle a un cerdo pequeño, enseguida lo acuchilla y el animal se desangra cuando aún está consciente.

La imagen exhibe la crueldad que persiste en los rastros mexicanos y fue captada por la organización Mercy For Animals.

La insuficiente inspección por parte de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y la falta de recursos para aplicar las técnicas apropiadas de sacrificio han perpetrado la crueldad animal en los 842 rastros de México, señala la organización tras concluir su más reciente investigación encubierta.

“Esta es nuestra sexta investigación encubierta en la que documentamos cómo los animales son constantemente maltratados. Aquí son cerditos que los confinan en un barril donde están en sus propios esfínteres, llega el encargado del rastro con una pistola de pernos a pesar de que no está permitido ese instrumento para los cerdos y aturde al animal enfrente de los otros, lo cual está prohibido porque causa estrés en los demás animales”, señala Fabiola Hernández Balmori, abogada de la organización.

“Luego lo acuchilla para desangrarlo y lo exprime en una mesa para acelerar el desangrado pero el cerdo todavía forcejea porque está consciente. No podemos permitir esto, el sufrimiento del animal no es necesario para llegar al sacrificio”, afirma.

De los 842 rastros que operan en el país, 23 son de Tipo Inspección Federal (TIF), 186 particulares y los 633 restantes municipales.

Se estima que la crueldad animal es mayor en los rastros, municipales debido a la falta de instrumentos y recursos para aplicar las técnicas apropiadas de sacrificio animal.

Los cerdos y las vacas son los animales más expuestos a prácticas tortuosas. Según datos del sacrificio de ganado en rastros municipales, en 2017 se sacrificaron en el país 4 millones 812 mil 993 cabezas de ganado porcino y un millón 638 mil 602 cabezas de ganado bovino.

“Hay rastros que no tienen instrumentos y trabajan con lo que tienen. En otros rastros, hay personas que sienten cierta satisfacción al aventar el cerdo al piso, esto no es parte del procedimiento”, reprocha Hernández.

 

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