La casa de papel

Por: Luis Villegas Montes

“La Casa de Papel” es una serie de televisión procedente de España, presentada en marzo de 2017; aunque la cadena Antena 3 distribuyó las dos primeras temporadas, quizá se hizo popular tras ser lanzada por Netflix.

La trama de la serie, en sus dos primeras temporadas, gira en torno a un asalto que se prolonga durante varios días, perpetrado por una unidad altamente especializada de inadaptados, dirigido en contra de una célebre institución bancaria. A cargo del grupo de delincuentes —heterogéneo en grado sumo: hombres resueltos, mujeres tóxicas, jóvenes imberbes, viejos atracadores, entre una fauna variopinta— se halla un hombre del que se ignora casi todo, quien se hace llamar “El Profesor”.

“El Profesor”, durante años, ha planeado el mayor atraco a un banco en la historia de España y del Mundo: la casa de la moneda española, nada más y nada menos. Para llevar a cabo el ambicioso plan recluta, como ya dije, a una cuadrilla de ocho integrantes cuya nota común sea, tal vez (de eso nos daremos cuenta durante del desarrollo de la trama), que ninguno tienen nada que perder.

La finalidad de la operación, dicho en forma sucinta, es la de penetrar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre e imprimir 2 mil 400 millones de euros; para hacerlo, el equipo cuenta con once días, durante los cuales deberán permanecer recluidos, junto a sesenta y siete rehenes, y enfrentar a la élite de la policía de aquel país.

Hasta aquí, no he dicho nada que cualquier reseña no le diga, por lo que nadie podrá quejarse despoilers involuntarios. Si no la ha visto, deje de hacer lo que esté haciendo y póngase a verla.

La razón de estos párrafos es informarle que el pasado 19 de julio se estrenó la tercera temporada. Si en las primeras dos hubo una trama singular, donde los malos, por una sola vez merecen ser los buenos de la historia; con un guion magnífico; una dirección extraordinaria; una serie de actuaciones sublime; y una producción de vértigo; esta tercera temporada no le pide nada a las otras dos.

Quizá haya una sola variante decisiva: posiblemente resulte un poco mejor. Por eso, cuando termine de ver las dos primeras, quédese sentado viendo la número tres.

Si a Usted, querida lectora, apreciable lector, le parecen frívolos estos párrafos, le recuerdo que muchos de ustedes ya están, y me incluyo, de vacaciones; y si, como ocurre, no le gusta leer o lee más bien poco, he aquí una magnífica oportunidad para pasar un buen rato frente al televisor.

Se lo prometo: cuando regrese a la chamba, las malas noticias continuarán ahí; sin inmutarse y acumulándose; AMLO no dejará de decir y hacer estupideces; los Estados Unidos seguirán limpiándose el trasero con los 15 mil efectivos de la guardia nacional (no los 6 mil que mentirosamente afirmó el Presidente);1 la inseguridad seguirá en aumento (junio fue el mes más violento del sexenio);2 a diferencia de la economía, por cierto, que irá en decremento;3 en medio de un lago de etcéteras que parece océano.

Por eso, hágame caso, cómprese un montón de palomitas, su cocota familiar y póngase a ver la tele; disfrute, ahora que puede, de sus últimos meses de bienestar porque vienen años muy malos. A diferencia esta serie que le estoy recomendando, en nuestro días a día, todo indica que los malos van a ganar.

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Luis Villegas Montes.

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