La estrategia de expansión de 12 a 16 equipos, así como la designación de Costa Rica y Jamaica como sedes complementarias de la Copa Oro, le darán al torneo la mayor derrama económica en la historia de la competencia, al aspirar a al menos 49.4 millones de dólares por la venta de boletos, eso sin contar los planes hospitality, áreas Premium y palcos de los estadios.

De acuerdo con una revisión realizada por El Economista sobre el costo de las entradas para los partidos de la Copa, así como el estimado de asistencia (tomando en cuenta la edición del 2017), el torneo de selecciones de Concacaf marcaría un nuevo récord de aficionados a los estadios con 1.4 millones de seguidores en los 31 partidos.

“A través de esta expansión, buscamos cumplir con diversos objetivos para acelerar el desarrollo del futbol e impulsar un crecimiento estable en distintos mercados, desde un punto de vista comercial y de infraestructura”, señaló Víctor Montagliani, durante el evento que confirmó el nuevo formato y alcance del torneo.

El punto de desarrollo que expresó el presidente de Concacaf se refiere a la oportunidad de que Costa Rica y Jamaica recibirán dos partidos de la primera fase de la Copa, en un intento por aumentar el interés del torneo en la región centroamericana y del Caribe, pero también para consolidar el proyecto de integración de la Confederación, al sumar cuatro participantes nuevos a la competencia.

El precio promedio de la Copa Oro se ubica en 73.8 dólares, con un rango que va desde los 30 dólares hasta los 200 dólares. En el ejercicio no se incluyen palcos y planes hospitality. Derivado del precio medio de las entradas y con un promedio de asistencia de al menos 41,938 aficionados, cifra de la edición del 2017 donde las selecciones pueden convocar a sus mejores jugadores y crece el interés de los aficionados, cada uno de los 31 partidos del torneo dejará una derrama económica de 3.09 millones de dólares.

La Concacaf mantiene el sistema de programas de doble partido en un mismo estadio, lo que permite a los aficionados observar dos encuentros por el mismo precio.

En términos de recaudación, Concacaf sólo contabiliza 16 funciones de dos partidos que dejarán 49.4 millones de dólares; aunque en términos de asistencia puede separar e identificar el número de aficionados que asistió a cada uno de los encuentros que recibirá la sede.

“Queremos darles a las asociaciones miembro y a los aficionados la oportunidad de experimentar una de las más importantes competencias internacionales de fútbol. La probabilidad de llevar a cabo partidos del torneo más importante de Concacaf en Centroamérica y el Caribe es una extensión natural de esa pasión, y ayudaremos a nuestros miembros a adquirir importante experiencia logística en cuanto a la organización y ejecución a los más altos niveles”, añadió Montagliani.

Costa Rica y Jamaica tendrán las sedes más accesibles para los aficionados que deseen asistir a la Copa Oro, en promedio cada boleto tendrá un costo de 35.5 y 55 dólares, respectivamente. Aunque la capacidad de ambos estadios no supera los 35,000 aficionados, algunos inmuebles en los Estados Unidos, donde se desarrollarán 89% de los partidos, superan los 60,000 aficionados en nueve de las 15 sedes de partidos.

El precio para las entradas para asistir a un partido de la Selección Mexicana se ubica en 70.5 dólares. En una proyección de México llegando a la final, los aficionados mexicanos dejarían una derrama económica de 27.2 millones de dólares, tomando en cuenta que la Selección Mexicana juega en los estadios de mayor capacidad y con una asistencia promedio de 64,414 aficionados, el registro de asistencia del representativo nacional en el 2017.

La variación de asistencia de la Copa Oro en las ediciones posteriores a los Mundiales de Futbol, donde las selecciones pueden tener a todos sus jugadores por ser fecha FIFA oficial, alimenta el interés de los fans y registra un incremento de 10% respecto a las ediciones que no son oficiales y no asisten los mejores jugadores de cada Selección.

El Economista