Una matanza de 17 minutos planeada para ser viral

La búsqueda no dura más de 30 segundos. Son las siete de la tarde de ayer, esto es, 17 horas después del atentado contra dos mezquitas de Christchurch, en Nueva Zelanda. Uno de los hashtags de Twitter con más mensajes de la matanza de al menos 49 personas es #ChristchurchAttack. La cuenta @malikshahzaib94 incluye algo más de un minuto de la retransmisión en directo del ataque sobre la mezquita de Al Noor. El perfil es lo de menos; expresa sus condolencias y cuelga una grabación que otro ha subido antes. Lo que no tiene parangón es el éxito de este terrorista al difundir en un directo de la red social Facebook una de las mayores masacres terroristas islamófobas. El nombre del tipo que difunde el ataque, Brenton Tarrant, coincide con la identidad del pistolero difundida por las autoridades australianas.

El terrorista, según se puede ver en la parte superior derecha de la retransmisión, usa LIVE4, una aplicación muy sencilla. Vincula una cámara GoPro al teléfono móvil y de ahí a Facebook para que lo grabado salga al aire de forma inmediata.

El impacto es extraordinario e imparable. Una vez que un vídeo está en la Red, aunque la web que lo aloja lo elimine, en este caso Facebook, cualquier tiempo de emisión es suficiente para que cientos de usuarios lo graben y difundan en otras plataformas. Pero la intención de este atacante no es novedosa. En junio de 2016, el francés de origen marroquí Larossi Abballa mató a un agente de policía y su pareja a las afueras de París. Después de acuchillarlos hasta la muerte, retuvo a su hijo y se conectó a Facebook Live, el servicio de la red para retransmisiones en directo. Allí, mostró a las víctimas y juró lealtad al Estado Islámico. Posteriormente fue abatido por las fuerzas de seguridad francesas.

El atacante de Christchurch se maneja con una frialdad inusitada durante los 17 minutos que logra emitir en la Red. Sale del coche y, con música de fondo que él reproduce, camina con su fusil automático hasta la entrada. “Hola, hermano”, le dice un hombre que sale del templo a recibirle. Ahí empieza todo. Será su primera víctima.

“LIVE4 ni analiza, ni almacena, ni procesa en modo alguno las retransmisiones”, declaró ayer a Reuters Alex Zhukov, fundador de esta aplicación. “No tenemos la capacidad aunque quisiéramos de controlar los directos mientras ocurren o después de finalizar”. El contenido es cosa del que lo difunde y solo la plataforma donde se retransmite puede detenerlo. La red social manifestó ayer que eliminó la cuenta de Brenton Tarrant cuando recibió el aviso de la policía. Ya era demasiado tarde. La propia Reuters buscó ayer, 10 horas después del atentado, la grabación y la encontró en YouTube, Twitter, Instagram y por WhatsApp.

Armados con GoPro

Ni el pistolero de Christchurch ni el francés Abballa fueron los primeros en exhibir la matanza que estaban llevando a cabo. La exhibición es un rasgo distintivo de los terroristas. Si se graba o emite llega a la audiencia, a mucha gente, que sin duda reacciona y a la que aterroriza, fin último de estos actos. Ya lo intentaron los franceses Mohamed Merah, autor de los atentados en Toulouse y Montauban de 2012, y Mehdi Nemmouche, condenado recientemente a cadena perpetua por los ataques antisemitas en Bruselas de 2014. Los dos llevaban cámaras GoPro para grabar sus asesinatos, aunque las imágenes no llegaron al gran público.

También llevaba una cámara Amedy Coulibaly, uno de los terroristas de la cadena de atentados en París en enero de 2015. Según la investigación, Coulibaly grabó con una GoPro siete minutos de su asalto al hipermercado kosher de la capital francesa, pero quedaron en poder de la justicia y algún periódico.

El fatal éxito del terrorista de Christchurch es doble. La técnica de retransmisión de la matanza mantiene una perfecta estética de videojuego: la cámara anclada a una altura del pecho que permite ver el movimiento del fusil a la perfección. Una vez estabilizada la cámara, el efecto videojuego viene solo. En el directo, el pistolero se atreve incluso a recomendar la suscripción al exitoso youtuber sueco de 29 años PewDiePie, seudónimo de Felix Arvid Ulf Kjellberg, conocido por sus comentarios de videojuegos, entre ellos, el polémico Call of Duty. El youtuber lamentó ayer en un tuit que citara su nombre.

 

El Páis

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