La transformación de 4a

Por: Ing. Agustín Hernández Rojo

Según información que trascendió al dominio público, durante la visita del presidente a Chihuahua su partido MORENA, además de acarrear en decenas de camiones a la gente, también les dio la indicación que abuchearan al Gobernador. El mismo modus operandi ha ocurrido en otras entidades federativas de oposición.

Inaceptable que hubiese puestos de venta de gorras, camisetas y parafernalia de ese partido instalados en las inmediaciones del evento presidencial; no se puede poner en una misma bandeja el gobierno y el partido, menos para obtener lucro partidista. No han marcado una línea divisoria clara entre partido y gobierno.

Es una bajeza este tipo de actos, el poder presidencial no debe usarse como arma partidista, tampoco las instituciones federales son instrumento de golpeteo con fines electorales. Al nuevo gobierno no le ha quedado claro que ya no es oposición, debe comportarse a la altura que le exige el momento histórico que le concedieron millones de mexicanos.

Ahora bien, tampoco se vale que el presidente en una estrategia perversa, por debajo de la mesa aliente los abucheos y en pleno acto quiera salir como el salvador a calmar al pueblo iracundo, cuando es el mismo partido-gobierno quien incita este tipo de prácticas desleales.

Primero convirtieron el partido en gobierno y ahora el gobierno en partido. Recordemos que la consulta pública para la no construcción del aeropuerto la realizó el partido, no una institución de gobierno; la prospección de posibles beneficiarios de los programas sociales para adultos mayores y ninis lo hicieron desde el partido; el partido una agencia de colocación de empleos que impone perfiles no adecuados, una desprofesionalización del servicio público.

Mientras tanto, el precio de la gasolina rampante debido a la no aplicación de los estímulos fiscales para 2019, la baja calificación crediticia para México, el cierre de empresas extranjeras, la clausura de las estancias infantiles, el recorte de 13.6% a la ciencia y tecnología, la modificación de leyes para que los cuates puedan ser titulares de dependencias, ya ni se diga el garrafal error de cancelar el leasing del avión presidencial y la cancelación de la construcción del aeropuerto que saldrán más caros que haber continuado con ellos. Sin mencionar el extraño  caso de Puebla y un desprestigio sistemático a cualquiera que se atreve a cuestionar al régimen.

Es de temor escuchar a los colaboradores del régimen decir que se preparan para una continuidad del gobierno lopezobradorista en 2024. Hay ciudadanos que comentan su preocupación por esta toma de decisiones errática y tiránica; observan que se pavimenta el camino hacia una dictadura, o cuando menos una dictablanda, como aquella que duró 70 años oprimiendo a nuestro México.

Como dijo el ex presidente José Mujica: “Los buenos gobiernos no son los que usan los impuestos de los trabajadores para dárselos a los flojos, los grandes gobiernos son los que crean las condiciones para que todos tengan trabajo”.

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