Universidades francesas se niegan a subir las matrículas a estudiantes extranjeros

Crece la tensión entre el Gobierno y varias sedes universitarias. Estas se rehúsan a subir el precio de la matrícula a estudiantes extranjeros provenientes de países fuera de la Unión Europea.

Es otra medida del Ejecutivo francés que ha provocado fricciones en varios sectores sociales. “Nuestro objetivo es ganar la batalla a la competencia internacional al recibir brillantes y meritorios estudiantes”, esa fue la justificación del Primer ministro, Edouard Philippe, cuando anunció la decisión; que implicaría que el precio de algunas matrículas aumente hasta 16 veces su valor actual.

Las universidades públicas galas se distinguen por ser de las más económicas a nivel internacional y por ofrecer una educación de calidad, algo que ha influido en la llegada de los 324.000 estudiantes internacionales que escogieron a Francia como destino.

La meta anunciada es alcanzar los 500.000 alumnos extranjeros para el año 2027. Para lograrlo, el Gobierno empuña el lema del “poder de atracción” del país, que, según su discurso, debería aumentar a medida que que aumentará la capacidad del Estado de mejorar las insfraestructuras, lo que atraerá más estudiantes con mayores recursos. Sin embargo, los primeros afectados serían aquellos estudiantes que no puedan costear matrículas más costosas.

De 170 a 2.700 euros cada año de licenciatura

El aumento de las tarifas se aplicará a una sola clase de estudiantes. Debido a la uniformización europea del sistema universitario y los convenios vigentes, el alza de la matrícula no concernirá ni a los nacionales de los países de la Unión Europa, ni a los de Suiza o de la región autónoma canadiense de Quebec. Para los demás, la factura podría resultar amarga.

Mientras que un año de licenciatura en una entidad pública pasará de 170 a 2.770 euros, el costo de un año de máster incrementará anualmente de 243 a 3.770 euros. Rápidamente, los sindicatos de estudiantes rechazaron este ‘tarifazo’, y criticaron la “selección social” que implicaría. Las direcciones de las universidades quedaron sorprendidas.

“Antes de querer aplicar semejante medida, deberíamos poder medir su impacto”, comentó a la agencia de noticias AFP Christine Gangloff-Ziegler, vicepresidenta de la Conferencia de Presidentes de Universidades (CPU), quien denunció un plazo “imposible de respetar”; pues las autoridades quieren ver esta medida implementada desde el año académico entrante, es decir, en septiembre de 2019.

Desarmadas, por lo menos nueve universidades, de las 72 del Estado francés, decidieron no aplicar ese aumento  de precio. La Universidad de Evry, ubicada en la periferia de París, enfatizó en un corto comunicado que las matrículas para “el año universitario 2019-2020 serán idénticas para todos los estudiantes, cualquiera que sea su origen”. Una postura que tomaron también las instituciones de Rouen-Normandie, Clermont-Auvergne, Aix-Marseille, Toulouse Jean-Jaurès, Nanterre, Angers, Rennes-2 y Lyon-2.

Denuncias de una medida discriminatoria

“Este aumento es discriminatorio, es una selección por dinero (…) Francia se enorgullece de demostrar que puede acomodar a estudiantes de ingresos modestos, no debemos renunciar a este principio”, aseveró a France 24 Nadia Dupont, miembro del equipo de la universidad Rennes-2.

“No nos dieron una explicación de ese aumento, ni cómo se calculó”, explicó por su parte Nathalie Dompnier, presidenta de la Universidad de Lyon 2, “Los estudiantes internacionales saben que las tarifas subieron, pero aún no nos ha llegado información sobre la política de exención que se implementará, por lo que no aplicaremos este aumento”.

Desde diciembre, la CPU y varios otros gremios pidieron la suspensión de la medida y la puesta en marcha de una “concertación”, que les fue concedida. Por otro lado, el Gobierno puso en marcha una serie de conversaciones que deberían concluir a finales de febrero, no obstante, descartó cualquier cambio estructural en la medida, así como su fecha de aplicación.

 

France 24

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